Escribir Para toda la humanidad es como inventarse un libro de historia que nunca sucedió. La serie, que comenzó su sinopsis en 1969 con los soviéticos adelantándose a los estadounidenses en la llegada a la Luna, alcanza en su quinta temporada ya el año 2012, un hito en 50 capítulos que la hace un proyecto sin parangón en televisión. Como si fuera el Cuéntame de una tierra alternativa, la serie de ciencia ficción ha repasado el devenir global durante cuatro décadas, y no piensa quedarse ahí, sino que en su sexta y última temporada alcanzará un presente paralelo al nuestro.
La realidad paralela de esta serie de Apple TV, que comenzó su andadura en 1969, presenta en su quinta temporada un conflicto político y laboral con las colonias de Marte en pleno 2012
Escribir Para toda la humanidades como inventarse un libro de historia que nunca sucedió. La serie, que comenzó su sinopsis en 1969 con los soviéticos adelantándose a los estadounidenses en la llegada a la Luna, alcanza en su quinta temporada ya el año 2012, un hito en 50 capítulos que la hace un proyecto sin parangón en televisión. Como si fuera el Cuéntame de una tierra alternativa, la serie de ciencia ficción ha repasado el devenir global durante cuatro décadas, y no piensa quedarse ahí, sino que en su sexta y última temporada alcanzará un presente paralelo al nuestro.
Los personajes han envejecido, la humanidad se ha expandido por el universo y los eventos globales han girado de manera inesperada en esta gigantesca epopeya espacial que vuelve a Apple TV este viernes. Aquí, los guionistas han creado su propia clase de historia: “La historia es la propiedad intelectual con la que jugamos. La usamos como referencia para que todo suene a auténtico”, explica en conversación telemática a EL PAÍS Ben Nedivi, uno de los creadores que lanzó este efecto mariposa de astronautas.
En su quinta temporada, por ejemplo, la humanidad está asentada en Marte, con los nietos de quienes lanzaron el programa espacial ahora como protagonistas y un Joel Kinnaman de 46 años interpretando a un héroe de la aviación de más de 80 (gracias a las prótesis) que se resiste a dejar de ser un revolucionario. “Cuando empezamos con el programa espacial, usábamos lo que pasó y simplemente hacíamos el paralelismo. Pero cuatro décadas después, la historia alternativa ha impregnado todo y nuestro cerebro explota con las posibilidades. El acercarnos tanto en el tiempo al presente lo vuelve más difícil, pero también más inmediato”, explica Nedivi.
La temporada comienza con Al Gore despidiéndose de la presidencia: “Da miedo que podamos hacer esto en televisión con un actor, porque te preguntas, ¿qué no podrán hacer para engañarnos?”, se sorprende el escritor. En este mundo, JFK Jr. quiere presentarse a presidente, John Lennon sigue vivo, el Katrina ha pasado sin destruir nada y un Blockbuster abre en la Luna. En el centro de los conflictos globales están los habitantes de Marte, que, según el nuevo Gobierno, quitan el trabajo a los terráqueos y se han convertido en incómodos migrantes. Mientras, avanza la progresiva robotización que pone en jaque a los trabajadores. Como el programa espacial se privatizó antes, además, existen empresarios que recuerdan a Elon Musk o Jeff Bezos, que plantean conquistar la galaxia y buscar vida extraterrestre. Frente a ellos, las revoluciones laborales siguen a la orden del día. Y, al mismo tiempo, las mujeres han tomado más puestos de responsabilidad en el entramado espacial y empresarial, gracias a los efectos de la carrera por poner a una mujer en la Luna.

Por el camino, Para toda la humanidad ha pasado de ser una historia con los pies en la Tierra a una especie de Star Trek: Espacio Profundo Nueve, que retrata la convivencia en Marte de varias culturas y países, casi cambiando de género: “Cuando nos adentramos en el sistema solar, tuvimos que plantear cómo hacerlo lo más pegado al suelo posible, que pareciera real. Queremos que la gente vea el futuro en 2010, aunque sea nuestro pasado. Y lo bueno es que la historia es cíclica. Por ejemplo, esta temporada hemos hablado mucho de la revolución americana para documentarnos. Las colonias de EE UU estaban muy lejos de Inglaterra… ¿cómo pudieron controlarlas a un océano de distancia? Ahora el reto es hacerlo a varios planetas de distancia, porque Marte es esa colonia. La historia es nuestra guía para que no parezca demasiado ciencia ficción y sea realista”, explica el escritor citando una de las frases uno de los creadores de Battlestar Galáctica: “Todo esto ha pasado y volverá a pasar”.
Esta repetición de la historia les lleva a que una serie que hablaba sobre la Guerra Fría y el enfrentamiento entre EE UU y Rusia en su origen parezca más actual hoy que cuando se estrenó en 2019. Efecto que se acentúa al estrenarse semanas antes de que la NASA vuelva a llevar tripulación a la Luna por primera vez desde 1972, y de que se esté planteando una base lunar similar a la vista en la serie. “No es casualidad ni somos Nostradamus, es que tenemos astronautas con los que hablamos. Los puntos que veíamos en la ficción como ideales para el agua en la Luna son ahora en los que están centrados EE UU y China”, reconoce Nedivi. Titán, el satélite de Saturno, como en la vida real, está en la mira de los expertos de la ficción para encontrar vida. “La mejor ciencia ficción es la que juega con lo que ha pasado en la historia”, apunta el otro cocreador, Matt Wolpert, ambos encargados también de narrar la perspectiva de la Unión Soviética en Ciudad de las estrellas, un spin-off detrás de la cortina de Hierro que expandirá más este universo en mayo.

La historia de la serie, además, es solo la excusa que se abre a partir de las decisiones de sus personajes protagonistas. Alrededor de ellos se creó todo desde el primer guion, detalla Wolpert: “Al principio hicimos un esquema de las cosas que creíamos que les pasarían a nuestros protagonistas, pero después cada temporada evoluciona según cómo se adapten. Algunos se van antes y otros se quedan más. No pensamos que muchos personajes serían tan importantes, pero cuando un actor funciona, te enganchas”. Eso lo convierte en un experimento único para televisión: “En las series lo más importante son los personajes. Y nos beneficiamos de eso. Hemos visto el viaje completo. A nuestro protagonista, Ed Baldwin, lo vimos como joven con todos sus errores, el divorcio de su mujer, su trauma… Y ahora lo que en cualquier ficción sería un trasfondo de contexto, nosotros lo hemos presenciado. Eso, al tener a su hija y su nieto, nos ayuda a contar cómo los traumas pasan de generación en generación, algo que es único”.
Para toda la humanidad intenta capturar ese tono heroico y optimista de Apolo 13 aunque, en su constante búsqueda de un realismo que incluye a Corea del Norte o Domino’s Pizza en Marte, los guionistas intentan enseñar las partes buenas y malas de esta visión. “Me encanta que en nuestro mundo puedas ir al videoclub en la Luna con menos gravedad. Pero no me gusta tanto que los humanos sigan poniéndose barreras a ellos mismos. Planteamos que eso nunca cambiará. Podemos hacer las cosas mejor, pero acabamos cayendo otra vez en nuestros impulsos humanos más negativos. La vamos a seguir liando, incluso si alcanzamos Marte”.
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