Raphaël Pichon, director de Pygmalion: “Doy las gracias a Chalamet por obligarnos a defender la música clásica como un antídoto contagioso”

El director Raphaël Pichon en el taller de luthería de Charles-Luc Hommel en Marsella, en octubre de 2017.

La música de Johann Sebastian Bach resuena estos días en el Pavillon de la Sirène, un renovado centro musical del distrito 14 de París cuyos orígenes se remontan al siglo XIX. Allí recibe a EL PAÍS el director francés Raphaël Pichon (París, 41 años), inmerso en los ensayos de la gira internacional que emprende al frente de Pygmalion, su conjunto de coro y orquesta con instrumentos de época, con la Pasión según san Mateo.

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Raphaël Pichon dirigiendo a Pygmalion en el Auditorium de Burdeos en un programa Bach-Mendelssohn, el 21 de enero de 2022.El barítono Stéphane Degout y el director Raphaël Pichon durante los ensayos de Pygmalion, el 18 de marzo en el Pavillon de la Sirène de París. El francés dirige a su conjunto en la ‘Pasión según san Mateo’ de Bach en Madrid y Valencia y publica una nueva grabación de la ‘Pasión según san Juan’ en Harmonia Mundi  

La música de Johann Sebastian Bach resuena estos días en el Pavillon de la Sirène, un renovado centro musical del distrito 14 de París cuyos orígenes se remontan al siglo XIX. Allí recibe a EL PAÍS el director francés Raphaël Pichon (Savigny-en-Terre-Plaine, 41 años), inmerso en los ensayos de la gira internacional que emprende al frente de Pygmalion, su conjunto de coro y orquesta con instrumentos de época, con la Pasión según san Mateo.

El recorrido abarca nueve conciertos iniciados el pasado 20 de marzo en Bur-deos, con escalas en el Auditorio Nacional de Madrid hoy, día 23, y en el Palau de la Música de Valencia mañana, 24, y culminará en París el próximo Viernes Santo, 3 de abril, tras pasar por Zúrich, Viena, Ámsterdam y Versalles. La tournée llega después del premio de la revista Gramophone a su grabación de la Misa en si menor, distinguida como mejor disco del año, y coincide con el lanzamiento de su nueva Pasión según san Juan, así como con el vigésimo aniversario del conjunto.

Al llegar con el ensayo ya en marcha, desde el pasillo se escucha la bellísima aria Erbarme dich (“Ten piedad de mí”), un sedoso hilo tendido entre la voz de la mezzosoprano Lucile Richardot y el violín de Sophie Gent. Pero lo que impresiona, una vez dentro de la sala, es el empaste orgánico de voces e instrumentos de Pygmalion en el coral Mir hat die Welt trüglich gericht (“El mundo me ha juzgado falsamente”), que ensayan a continuación. “Esa fusión es justamente el deseo principal y el credo de nuestro conjunto desde que empezamos en 2006”, explica Pichon tras el ensayo, mientras da una calada a su vapeador. “Queríamos eliminar la frontera entre voces e instrumentos: que los cantantes fueran tan flexibles como los instrumentistas y que estos sonaran con la naturalidad de un cantante”.

Hasta el nombre del conjunto remite a esa idea fundacional. El primer proyecto de Pichon, cuando tenía 18 años y estudiaba en el Conservatorio de París, fue un intento fallido de montar la ópera-ballet Pygmalion de Rameau, implicando a compañeros de danza y del ámbito escénico. “En 2003 era muy complicado sacar adelante proyectos así y yo era demasiado joven e inexperto”, admite. Pero de ese fracaso extrajo una ética de trabajo: “La historia de un artesano que esculpe cada detalle con pasión. Para mí significó eso: trabajar con dedicación y generosidad para modelar la música”.

El núcleo de ese proyecto ha sido siempre Bach. “Quise que construyéramos nuestra experiencia común en torno a su música, paso a paso. Empezamos con las misas breves, menos conocidas, donde ya están muchos elementos de las grandes obras maestras”. La crítica acogió con entusiasmo su debut discográfico en 2008 en el sello Alpha, subrayando la transparencia, el colorido y la frescura de un enfoque poco habitual en un conjunto francés.

“Todo ha cambiado mucho en las últimas décadas con William Christie, Christophe Rousset o Marc Minkowski, y este Viernes Santo varios conjuntos franceses haremos la Pasión según san Mateo en París”, señala. Su aproximación —espaciosa, suntuosa y marcadamente dramática— se ha consolidado en los últimos años con grabaciones de referencia para Harmonia Mundi. “Hemos avanzado con honestidad, sin querer diferenciarnos de nadie”, afirma, citando influencias que van del dramatismo de John Eliot Gardiner a la belleza sonora de Philippe Herreweghe, la sabiduría de René Jacobs o incluso el pathos de Herbert von Karajan y la objetividad de Karl Richter.

Pichon ha ido más allá con su proyecto Los caminos de Bach, en colaboración con ARTE y France Musique, iniciado en 2024. Se trata de un viaje a pie y en bicicleta por las ciudades de Turingia y Sajonia vinculadas al compositor. “Es una forma de comprender la sencillez de su vida y de reducir la distancia con su música, porque nadie como Bach supo traducir la humanidad en sonido”.

Para esta gira, Pygmalion reúne un doble coro de 30 voces —del que surgen los solistas— y una orquesta igualmente desdoblada de 35 instrumentistas, incluidos los cinco músicos del bajo continuo. Durante una pausa del ensayo fue posible conversar con varios de sus integrantes españoles, como la flautista canaria Raquel Martorell Dort y el oboísta vasco Jon Olaberria, que colaboran también con otras formaciones como Bach Collegium Japan o Les Talens Lyriques. A este elenco se suman el tenor alemán Julian Prégardien (Evangelista) y el barítono francés Stéphane Degout (Jesús).

“Julian ha cantado el Evangelista en las grabaciones de ambas pasiones y es capaz de aportar ternura al relato de Juan y matices contemplativos al de Mateo”, explica Pichon. En cuanto a Degout, asumirá el papel de Jesús en esta gira, como ya hizo en la grabación, mientras que para la Pasión según san Juan el director contó con el barítono inglés Huw Montague Rendall. “Huw aporta mucha frescura al relato de Juan, pero el Jesús de Mateo exige mayor madurez, y Stéphane le añade una inmensa honestidad”.

Pichon evita jerarquizar ambas pasiones: “La de Mateo es un drama humano y universal; la de Juan introduce un claroscuro más acusado, una tensión entre luz y sombra en la que aflora lo mejor y lo peor del ser humano”.

Esa dimensión dramática se percibe en los ensayos. La partitura de Carus-Verlag que utiliza Pichon está densamente anotada con reflexiones teológicas, citas bíblicas y observaciones poéticas. “Volver a abrir esta partitura cinco años después ha sido una experiencia fascinante. Ambas pasiones son obras infinitas”, afirma.

Más allá de los grandes números corales, la intensidad del ensayo se concentra en las arias: la soprano Julie Roset en Aus Liebe will mein Heiland sterben (“Por amor quiere morir mi Salvador”), junto a la flautista Georgia Browne; el bajo Alex Rosen en Gebt mir meinen Jesum wieder! (“¡Devolvedme a mi Jesús!”), con los solos del violinista Louis Creac’h; o el contratenor William Shelton en Können Tränen meiner Wangen (“Si las lágrimas de mis mejillas”).

La versatilidad es otro rasgo distintivo del conjunto, cuyo repertorio abarca del Renacimiento a la creación contemporánea. Han comenzado 2026 con una nueva producción de Werther de Massenet en la Opéra Comique de París y preparan el estreno de una ópera de Oscar Strasnoy para la próxima temporada. Su anterior disco ofrecía una sugerente lectura de Un réquiem alemán de Brahms, y regresarán a Madrid en marzo de 2027 con la Novena sinfonía de Beethoven.

En el ámbito escénico, su logro más visible sigue siendo la dramatización del Réquiem de Mozart firmada por Romeo Castellucci en el Festival de Aix-en-Provence de 2019, posteriormente vista en Valencia y Barcelona. “Fue una experiencia decisiva por la fisicidad que Castellucci otorga al coro y por la amplitud de su mirada”, recuerda.

Al hacer balance de dos décadas de trayectoria, Pichon introduce una reflexión de contexto. “Lo que más ha cambiado es el mundo que nos rodea”, señala, en alusión a la reciente polémica protagonizada por Timothée Chalamet. “Le doy las gracias por obligarnos a defender la música clásica y a recordar su poder transformador. Pero para ello debemos mantener el contacto con el público”. Y concluye con una imagen precisa: “La música es un antídoto. Y debemos hacerlo contagioso”.

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