‘Superestrella’, el poder de la canción de Aitana que sonará si gana España: “La hicimos en cuatro horas y la gente la tarareaba a la primera escucha”

Es la canción que escucharon los futbolistas Cristiano Ronaldo, Thibaut Courtois y Kylian Mbappé nada más ser eliminados del Mundial 2026. Suena tras cada victoria de la Selección Española de Fútbol masculina; también lo hará en el estadio Metlife de Nueva York si se acaba proclamando Campeona del Mundo este domingo, y en las celebraciones posteriores. Pero no solo funciona en el terreno de juego: en cuanto se intuyen sus sintetizadores en cualquier discoteca, fiesta de cumpleaños o banquete de boda, comienza la locura —quien lo vivió, lo sabe—. Y aunque no fue lanzada como sencillo, acumula 25 millones de visualizaciones en YouTube y 215 millones de reproducciones en Spotify, de las pocas puramente pop entre el mar de ritmos latinos que es el top 50 de España. ¿Qué tiene tan especial Superestrella, el megaéxito de Aitana que, lejos de quemarse, sigue moviendo masas?

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 El tema lleva un año siendo el éxito de cualquier fiesta y ahora es el himno de las victorias de la selección de Luis de la Fuente. Uno de sus compositores, productores y fans analizan qué la hace tan especial  

Es la canción que escucharon los futbolistas Cristiano Ronaldo, Thibaut Courtois y Kylian Mbappé nada más ser eliminados del Mundial 2026. Suena tras cada victoria de la Selección Española de Fútbol masculina; también lo hará en el estadio Metlife de Nueva York si se acaba proclamando Campeona del Mundo este domingo, y en las celebraciones posteriores. Pero no solo funciona en el terreno de juego: en cuanto se intuyen sus sintetizadores en cualquier discoteca, fiesta de cumpleaños o banquete de boda, comienza la locura —quien lo vivió, lo sabe—. Y aunque no fue lanzada como sencillo, acumula 25 millones de visualizaciones en YouTube y 215 millones de reproducciones en Spotify, de las pocas puramente pop entre el mar de ritmos latinos que es el top 50 de España. ¿Qué tienetan especial Superestrella, el megaéxito de Aitana que, lejos de quemarse, sigue moviendo masas?

Superestrella es el tema número 15 de Cuarto azul (Universal Music), el cuarto álbum de Aitana Ocaña (Sant Climent de Llobregat, Barcelona, 27 años). Es también su tema en solitario más escuchado desde que salió del concurso televisivo Operación Triunfo hace ya nueve años. Muchos la elegirían como la canción de este verano, pero cuando los españoles la empezaron a escuchar era mayo de 2025.

Desde entonces no ha dejado de sonar, gracias a una mezcla, dicen los especialistas, de buena producción y composición, una letra reconocible y apropiada para el momento, y un trabajo de marketing a la altura. Una de sus últimas vidas, muy relevante, llegó en junio, cuando la Selección Española de Fútbol la incluyó en su lista de reproducción oficial, junto a Tití me preguntó, de Bad Bunny, o La Graciosa, de Quevedo. La Real Federación Española de Fútbol ha explicado a EL PAÍS que reúne en esa lista lo que suena en entrenamientos, desplazamientos, o en el vestuario, y va sumando algunos temas propuestos por los propios jugadores. Son los dj de la FIFA quienes luego, de entre todas las opciones, eligen qué tema inunda el campo tras el triunfo. Para España, ya se sabe, está siendo Superestrella.

Bailable sin ser estresante

“Cuenta una historia muy personal de una forma divertida y real”, es lo primero que alega Nico Cotton, su coautor y productor —la firma junto a la propia Aitana y Carolina Isabel Colón Juarbe— como motivo para que haya conectado con tanta gente. Aitana también la ha descrito alguna vez como una canción casi de broma. La historia es sencilla, y es verosímil que la haya vivido la propia intérprete: la protagonista entra con sus amigas en una discoteca, flechazo instantáneo con un chico, ella le alerta de que pueden acabar siendo noticia en la prensa rosa, no es fácil enamorarse de una superestrella. La melodía y producción son otra cosa: “Tiene reminiscencias a los setentas y ochentas, yo pensaba en un ABBA de 2025”. Cotton cuenta que emplean una caja de ritmos LinnDrum que usaron en los 80 Michael Jackson o Prince, y por detalles como ese considera que consiguieron “pop atemporal, algo clásico pero moderno a la vez”. Cotton es de Argentina, donde Aitana todavía no suena tanto como en España, así que le “sorprendió y encantó” escuchar la canción el miércoles en el campo. No se alegrará tanto si vuelve a ocurrir este domingo.

Varios expertos de la industria musical no tienen ninguna duda de que el tema es muy bueno y logra una fórmula comercial bien empaquetada. Guille Mostaza, compositor y productor, dueño de los estudios Álamo Shock, lo describe directamente como “un cañón”. “Desde la primera vez se me quedó clavada”, recuerda. Y pasa a enumerar así sus elementos: “Entra del tirón, con el bajo y el bombo, y luego arranca con toda una sucesión de pequeños ganchos: los coros, los adornos vocales, la interpretación de Aitana siempre cercana y casi confidente, una letra con una honestidad muy humana”. En conjunto, analiza la melodía como “muy directa y tarareable”, y su tempo de 136 BPM —pulsos por minuto— consigue que sea “bailable sin estresar”. Mostaza reconoce la mezcla de modernidad y clasicismo, y le lleva a Last Christmas, de Wham, a Physical de Dua Lipa, o a Flashdance.

A Ricky Faulkner, músico y productor con una larga trayectoria con artistas como Iván Ferreiro y grupos como Love of Lesbian, le “encanta”. Aunque “es imposible entender por qué una canción te apela”, en este caso es “pop de manual, al principio me lleva a Mecano, luego a ABBA: todo sitios de confort”. Faulkner la coloca en ese cajón de canciones que son capaces de hacerte llorar a la vez que bailar. Sheila Blanco, divulgadora musical y preparadora vocal, también piensa que la ciencia de la música no puede explicarlo todo. Pero da algunas claves muy técnicas: “Que coincida el acento de la palabra ‘superestrella’ con el acento de la música la hace muy pegajosa”. Y señala que está en tonalidad mayor, unos acordes que se asocian con la luminosidad y en la que están “diría que el 95% de los grandes éxitos del pop mundial”. Sigue la tendencia de ser muy corta, tres minutos justos, y ni siquiera tiene puente tras el segundo estribillo, como si quisiera dejar con ganas de más. “No te aburre, no te cansa, no te abruma”, resume Mostaza.

Un éxito no solo espontáneo

¿Podía intuir alguno de sus creadores cuando la escribían que sonaría sin parar durante más de un año, también durante el Mundial de Fútbol? Nico Cotton asegura que él no, que en el estudio solo busca “que la canción nos guste a todos los que estamos trabajando en ella”. En este caso parece que fue así: “La hicimos en cuatro horas y fue todo muy fluido. Y creo que fue idea de Aitana que se llamase Superestrella”. No se acuerda —lleva diez temas con la catalana— de si la hicieron en Miami o en Madrid, pero sí de que la intérprete trajo una idea previa, la trabajaron entre los tres, y él la terminó de pulir en Buenos Aires. “Sí sentía que tenía algo especial. Cada vez que se la mostraba a alguien cercano, se quedaba tarareando a la primera escucha. Eso era una buena señal”, rememora.

Superestrella ha ido subiendo escalones entre las prioridades de Aitana. En su actual girapor España cierra el concierto: la artista y su equipo saben que es uno de los platos fuertes. El relato es que el crecimiento del tema fue espontáneo, que fue un éxito gracias a que lo eligieron los fans, no la radiofórmula ni el mercado. Uno de sus impulsos se situaría en diciembre, cuando la barcelonesa visitó la academia de Operación Triunfo junto a su excompañera Amaia, y la interpretaron juntas al piano. Otro, cuando surgió una moda viral en la red social TikTok a partir de la cual dejó de ser una canción “de chicas” o de adolescentes y pasaron a bailarla no solo familias enteras, sino también muchos hombres heterosexuales, un fenómeno que analizó el periodista Enrique Rey en marzo en SMODA. En este mundial, ya hasta el streamer Ibai Llanos se ha lanzado a corearla ante sus millones de seguidores. E internet se ha llenado de memes.

Los expertos son escépticos con que un éxito de las dimensiones de Superestrella pueda ser 100% espontáneo. “Aitana tiene una ingeniería de marketing bestial. Esto está muy bien cantado, pero con otra persona que también lo hiciese bien, no nos hubiese llegado tanto”, cree Sheila Blanco. Guille Mostaza recuerda que, aunque sin conexión real con el público no se consigue nada, esto “sale de un disco con el que Universal organizó ya una listening party [una escucha exclusiva para fans] pagada, lo cual es un ejercicio de marketing muy bien ejecutado”. “La industria tiende a encender muchas cerillas, muchas se apagan pero de vez en cuando alguna aguanta. Entonces llegan todos con la gasolina para contarnos que fue un incendio espontáneo”, apunta el productor de Álamo Shock.

Media docena de seguidores de Aitana de entre 16 y 39 años con los que ha hablado EL PAÍS coinciden en que Superestrella no les cansa. Cuando se les pregunta qué les hace sentir salen conceptos como “empoderamiento”, “sentido de grupo” o “sencillez”, y varios agradecen abandonar con ella un rato el reguetón.

Alexandra Lores, apasionada de la canción y periodista de Vogue especializada en fenómenos culturales, la entiende como una combinación de una producción muy buena y de una “letra performativa y con humor”: “Puedes bailarla, pero también meterte en el papel”. La ubica en la temática “mujeres que salen con sus amigas” —como Despechá, de Rosalía, también en la lista de la Selección— y en la de estrellas que tratan de ser cercanas a través de sus letras, como la estadounidense Taylor Swift. Se suma a la ecuación la personalidad de la propia Aitana, magnética y sensual pero a la vez algo blanca e inocente: “Charli XCX es un poco trash, Beyoncé un poco diva. Aitana es perfecta para este momento social y cultural, incluso en términos feministas”. Ante todo, para Lores la canción apela a una energía, “a una sensación que podemos tener de nosotras mismas”. La sensación de que todas y todos podemos ser superestrellas —y hasta ganar nuestra propia Copa del Mundo—.

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