Dos tardes, exactamente. Eso es lo que ha tardado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en dar un nuevo bandazo, el enésimo, en sus posiciones sobre la guerra contra Irán. Este martes ha anunciado la suspensión del nuevo Proyecto Libertad, la misión para “guiar” barcos mercantes atrapados por el bloqueo del estrecho de Ormuz y conseguir su salida, apenas 48 horas después de haber proclamado su creación, y tan solo cuatro horas después de que su secretario de Estado, Marco Rubio, declarara que esa operación abría una nueva fase en el conflicto.
El secretario de Estado, Marco Rubio, había asegurado que el Proyecto Libertad para guiar a buques mercantes por el estrecho es una medida defensiva y necesaria para garantizar la libre navegación
Estados Unidos afronta un dilema hacia Irán. Decidido a mostrar una imagen de fortaleza, mantiene su presión sobre el adversario en el estrecho de Ormuz. Pero, poco dispuesto a entrar de momento en nuevas hostilidades, contemporiza sobre las acciones de su enemigo en la zona y asegura que, pese a los lanzamientos de misiles iraníes, el frágil alto el fuego pactado hace casi un mes se mantiene. Tanto Washington como Teherán aseguran, cada uno por su lado, que son sus fuerzas las que controlan ese cuello de botella estratégico y que el otro no tiene ninguna posibilidad de imponerse.
Irán “sabe qué es lo que tiene que hacer, pero más importante aún, sabe lo que no tiene que hacer” para violar el alto el fuego que rige desde el 8 de abril, aseguraba este martes el presidente Donald Trump desde el despacho oval, mientras en el Golfo, Emiratos Árabes Unidos denunciaba que sus sistemas de defensa habían debido intervenir para interceptar misiles y drones procedentes de Irán. Un día antes, esa monarquía del Golfo también había alertado de toda una avalancha de proyectiles procedentes de su vecino y adversario. Teherán asimismo disparó el lunes para desbaratar el intento estadounidense de romper el bloqueo en el estrecho, la misión que Estados Unidos denomina Proyecto Libertad.
1.550 barcos mercantes atrapados
Con esa operación, Estados Unidos busca liberar a los más de 1.550 buques mercantes y 22.000 marineros de países aliados o neutrales atrapados en el golfo Pérsico por la guerra, y cuyas condiciones de vida se van deteriorando a medida que el conflicto continúa sin visos de un acuerdo que permita reabrir el estratégico cruce marítimo, pese a que Trump insiste una y otra vez en que las conversaciones que se desarrollan bajo la mediación de Pakistán “van muy bien” e Irán quiere llegar a un pacto.
Pero no se trata solo de la liberación de los buques en sí. Se trata, también, de una guerra psicológica, en la que cada parte quiere demostrar que domina el estrecho y tiene, por tanto, la carta ganadora en esa partida, mientras evita una escalada que pudiera derivar en una reanudación de los ataques ―algo que no conviene a ninguna de las dos partes hoy por hoy―. Ni Irán quiere recibir nuevos bombardeos ni la Administración de Trump tiene gran apetito por continuar una guerra que ha dejado sus arsenales en mínimos, ha disparado los precios del combustible y ha dejado por los suelos la popularidad presidencial.
Los iraníes “no controlan el estrecho”, aseguraba a primera hora de la mañana el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en una rueda de prensa en el Pentágono junto al jefe del Estado Mayor, Dan Caine. Irán “está aferrado a un clavo ardiendo”, apuntaba por su parte el máximo mando militar estadounidense. Pero desde la Casa Blanca, Trump puntualizaba: “no queremos ir y matar gente. Yo no quiero. Es demasiado duro”. E insistía en reclamar a Irán que acepte las condiciones de Estados Unidos ―sobre todo, renunciar a su programa nuclear― y firme un acuerdo de paz. “Deberían ondear la bandera blanca, la bandera blanca de rendición”, sostenía el mandatario.
Las dos partes tienen cartas que jugar. Estados Unidos impide el paso de los barcos procedentes de puertos iraníes. “Nuestro bloqueo está funcionando, es como una barrera de acero”, se ufanaba Trump este martes. “Nadie va a desafiarlo”. Pero Irán mantiene, está claro, su capacidad de limitar el acceso por el cuello de botella marítimo que impone desde el comienzo de la guerra. Y sus ataques de los últimos dos días, con lanchas rápidas y drones, dejan claro que Estados Unidos no domina el estrecho, aunque presuma de que ya ha podido sacar a dos buques del atolladero. Aunque Trump, como apuntaba este martes en el Despacho Oval, considere que las lanchas iraníes solo lanzan “perdigones”.
Irán, por su parte, ha ampliado el área que bloquea para incluir también en su cerco a Emiratos Árabes Unidos, a causa de la “cooperación estrecha de Emiratos Árabes Unidos con Israel y Estados Unidos contra Irán”, según ha anunciado el régimen a través de sus medios de comunicación. Teherán proclama que ha ampliado el alcance de su soberanía en el estrecho de Ormuz con el objetivo de impedir la exportación de petróleo emiratí a través del oleoducto Habshan-Fuyaira, y ha declarado que “Emiratos Árabes Unidos se encuentra bajo bloqueo naval por parte de Irán”, informa Ali Falahi.
Asimismo, se subraya que “el puerto de Fuyaira, desde el que se exportan hasta un millón y medio de barriles de petróleo al día, se encuentra actualmente dentro del ámbito de aplicación de la soberanía iraní en el estrecho de Ormuz”, y se añade que “todos los petroleros que deseen transportar petróleo emiratí deberán obtener autorización de Irán”. También, se afirma que “el enemigo quería destruir el eje de la resistencia, pero serán los Acuerdos de Abraham los que acabarán desmoronándose”, en referencia al pacto de paz suscrito entre esa monarquía árabe en el golfo Pérsico e Israel.
Nuevos detalles sobre el Proyecto Libertad
El Pentágono ha aportado este martes nuevos detalles sobre el Proyecto Libertad, que Estados Unidos describe como una operación en parte diplomática y en parte militar. En ella participan, según ha especificado Caine, buques destructores dotados con misiles guiados, así como un centenar de aviones cazas y 15.000 soldados.
Esos efectivos no necesitarán incursionar en aguas o espacio aéreo iraní, según puntualizaba Hegseth. Los buques mercantes guiados por las tropas estadounidenses “verán, oirán y, francamente, sentirán nuestro poderío militar a su alrededor, en el mar, en el aire y por radio”, señalaba a su vez el jefe del Estado Mayor, que ha confirmado que este martes buques mercantes de bandera estadounidense han transitado ya por la zona, y “prevemos que más transitarán en los próximos días más al norte del Golfo”.
El jefe del Pentágono también ha precisado que la operación, en cualquier caso, tendrá carácter temporal. Y Estados Unidos espera que el resto del mundo acabe asumiendo la tarea de garantizar el libre flujo del comercio por ese paso estratégico, por el que circula el 20% del gas y el petróleo mundiales y un tercio de los fertilizantes y otros productos básicos para la economía global.
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