Una convocatoria por la red social Tik Tok, que luego también se difundió por Whatsapp y Telegram, que buscaba reclutar jóvenes para emular ayer en Barcelona los disturbios de Francia . Con carteles bajo el nombre de «Blocus», igual que en el país galo, se convocó la movilización vinculada a la defensa de la calidad del instituto, pero la realidad es que nada tenía que ver con una protesta por la educación, sino de un llamamiento para sembrar el caos y saquear comercios, como finalmente sucedió, con un balance provisional de 128 detenidos por los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana, de los que 72 son menores. Del total, sólo dos tenían antecedentes; ambos por desórdenes públicos. Entre los destrozos: una treintena de incendios así como 23 tiendas vandalizadas. Entre estas, de dispositivos electrónicos y también de joyas. De hecho, las mismas convocatorias aconsejaban a los jóvenes acudir con vestimenta negra; incluyendo pasamontañas y guantes -para dificultar la identificación policial- y también portar bengalas y sprays. A través de esos carteles difundido por Tik Tok -algunos de los cuales, bajo la fecha 24/10, incluían imágenes de comercios a asaltar; de Nike a Balenciaga-, con un código QR se accedía a grupos privados de Whatsapp, que acabaron sumando a varios centenares de participantes. Según las cifras de la Policía catalana, ayer, sábado, en los alrededores de la plaza de Cataluña se llegaron a congregar unos 600 alborotadores. Su objetivo no era protestar, sino el pillaje, tal y como ha certificado la propia comisaria jefe de los Mossos, Sílvia Catà. En una entrevista este domingo en Rac1, Catà ha tildado de «inexplicable» lo sucedido. Y es que la Policía catalana se desplegó en el centro de la ciudad para blindarlo ante la convocatoria, pero no había previsto el alcance de la misma, admiten fuentes del Cuerpo. Ahora los investigadores monitorizan la red para tratar de saber quién se encuentra detrás de la convocatoria. «No son colectivos de jóvenes con voluntad de manifestarse para reivindicar algún derecho. Son personas que se agrupan en pequeños grupos para perpetrar actos vandálicos», ha apuntado la comisaria, para certificar que están «desorganizados». Pillaje disfrazado de protesta Convocatoria a través de redes sociales para protagonizar saqueos en el centro de Barcelona Tik Tok / ABCLo cierto es que en las redes sociales ya se ha difundido una nueva convocatoria para repetir los disturbios en Barcelona el próximo sábado, 31 de octubre. En esta ocasión, llama a concentrarse en los alrededores del Arc de Triomf. Y es que la llamada a sembrar el caos ayer no sólo se difundió para la capital catalana, sino también para Madrid y Valencia, pero allí no hubo que lamentar altercados. En el caso de Barcelona, los Mossos ahora analizan el perfil de los detenidos para tratar de elaborar una radiografía de lo ocurrido y su magnitud. Y es que la violencia de los alborotadores sorprendió a los propios agentes, cuatro de los cuales se encuentran de baja tras resultar heridos -uno por un golpe en la cabeza-. Cabe recordar que el 56 por ciento de los detenidos por el pillaje son menores de edad. Al respecto, ayer noche, el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, ya advirtió de que los padres de los mismos tendrán que responder por los destrozos. «Que no piensen que esto quedará así, ni que esto es una gamberrada», apuntaba en su comparecencia junto a la titular de Interior, Núria Parlon, quien desvinculó lo ocurrido de cualquier reivindicación, al constatar que se trataba de «violencia gratuita y vandalismo». Una convocatoria por la red social Tik Tok, que luego también se difundió por Whatsapp y Telegram, que buscaba reclutar jóvenes para emular ayer en Barcelona los disturbios de Francia . Con carteles bajo el nombre de «Blocus», igual que en el país galo, se convocó la movilización vinculada a la defensa de la calidad del instituto, pero la realidad es que nada tenía que ver con una protesta por la educación, sino de un llamamiento para sembrar el caos y saquear comercios, como finalmente sucedió, con un balance provisional de 128 detenidos por los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana, de los que 72 son menores. Del total, sólo dos tenían antecedentes; ambos por desórdenes públicos. Entre los destrozos: una treintena de incendios así como 23 tiendas vandalizadas. Entre estas, de dispositivos electrónicos y también de joyas. De hecho, las mismas convocatorias aconsejaban a los jóvenes acudir con vestimenta negra; incluyendo pasamontañas y guantes -para dificultar la identificación policial- y también portar bengalas y sprays. A través de esos carteles difundido por Tik Tok -algunos de los cuales, bajo la fecha 24/10, incluían imágenes de comercios a asaltar; de Nike a Balenciaga-, con un código QR se accedía a grupos privados de Whatsapp, que acabaron sumando a varios centenares de participantes. Según las cifras de la Policía catalana, ayer, sábado, en los alrededores de la plaza de Cataluña se llegaron a congregar unos 600 alborotadores. Su objetivo no era protestar, sino el pillaje, tal y como ha certificado la propia comisaria jefe de los Mossos, Sílvia Catà. En una entrevista este domingo en Rac1, Catà ha tildado de «inexplicable» lo sucedido. Y es que la Policía catalana se desplegó en el centro de la ciudad para blindarlo ante la convocatoria, pero no había previsto el alcance de la misma, admiten fuentes del Cuerpo. Ahora los investigadores monitorizan la red para tratar de saber quién se encuentra detrás de la convocatoria. «No son colectivos de jóvenes con voluntad de manifestarse para reivindicar algún derecho. Son personas que se agrupan en pequeños grupos para perpetrar actos vandálicos», ha apuntado la comisaria, para certificar que están «desorganizados». Pillaje disfrazado de protesta Convocatoria a través de redes sociales para protagonizar saqueos en el centro de Barcelona Tik Tok / ABCLo cierto es que en las redes sociales ya se ha difundido una nueva convocatoria para repetir los disturbios en Barcelona el próximo sábado, 31 de octubre. En esta ocasión, llama a concentrarse en los alrededores del Arc de Triomf. Y es que la llamada a sembrar el caos ayer no sólo se difundió para la capital catalana, sino también para Madrid y Valencia, pero allí no hubo que lamentar altercados. En el caso de Barcelona, los Mossos ahora analizan el perfil de los detenidos para tratar de elaborar una radiografía de lo ocurrido y su magnitud. Y es que la violencia de los alborotadores sorprendió a los propios agentes, cuatro de los cuales se encuentran de baja tras resultar heridos -uno por un golpe en la cabeza-. Cabe recordar que el 56 por ciento de los detenidos por el pillaje son menores de edad. Al respecto, ayer noche, el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, ya advirtió de que los padres de los mismos tendrán que responder por los destrozos. «Que no piensen que esto quedará así, ni que esto es una gamberrada», apuntaba en su comparecencia junto a la titular de Interior, Núria Parlon, quien desvinculó lo ocurrido de cualquier reivindicación, al constatar que se trataba de «violencia gratuita y vandalismo».
Una convocatoria por la red social Tik Tok, que luego también se difundió por Whatsapp y Telegram, que buscaba reclutar jóvenes para emular ayer en Barcelona los disturbios de Francia. Con carteles bajo el nombre de «Blocus», igual que en el país galo, se … convocó la movilización vinculada a la defensa de la calidad del instituto, pero la realidad es que nada tenía que ver con una protesta por la educación, sino de un llamamiento para sembrar el caos y saquear comercios, como finalmente sucedió, con un balance provisional de 128 detenidos por los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana, de los que 72 son menores. Del total, sólo dos tenían antecedentes; ambos por desórdenes públicos. Entre los destrozos: una treintena de incendios así como 23 tiendas vandalizadas. Entre estas, de dispositivos electrónicos y también de joyas.
De hecho, las mismas convocatorias aconsejaban a los jóvenes acudir con vestimenta negra; incluyendo pasamontañas y guantes -para dificultar la identificación policial- y también portar bengalas y sprays. A través de esos carteles difundido por Tik Tok -algunos de los cuales, bajo la fecha 24/10, incluían imágenes de comercios a asaltar; de Nike a Balenciaga-, con un código QR se accedía a grupos privados de Whatsapp, que acabaron sumando a varios centenares de participantes. Según las cifras de la Policía catalana, ayer, sábado, en los alrededores de la plaza de Cataluña se llegaron a congregar unos 600 alborotadores. Su objetivo no era protestar, sino el pillaje, tal y como ha certificado la propia comisaria jefe de los Mossos, Sílvia Catà.
En una entrevista este domingo en Rac1, Catà ha tildado de «inexplicable» lo sucedido. Y es que la Policía catalana se desplegó en el centro de la ciudad para blindarlo ante la convocatoria, pero no había previsto el alcance de la misma, admiten fuentes del Cuerpo. Ahora los investigadores monitorizan la red para tratar de saber quién se encuentra detrás de la convocatoria. «No son colectivos de jóvenes con voluntad de manifestarse para reivindicar algún derecho. Son personas que se agrupan en pequeños grupos para perpetrar actos vandálicos», ha apuntado la comisaria, para certificar que están «desorganizados».
Lo cierto es que en las redes sociales ya se ha difundido una nueva convocatoria para repetir los disturbios en Barcelona el próximo sábado, 31 de octubre. En esta ocasión, llama a concentrarse en los alrededores del Arc de Triomf. Y es que la llamada a sembrar el caos ayer no sólo se difundió para la capital catalana, sino también para Madrid y Valencia, pero allí no hubo que lamentar altercados.
En el caso de Barcelona, los Mossos ahora analizan el perfil de los detenidos para tratar de elaborar una radiografía de lo ocurrido y su magnitud. Y es que la violencia de los alborotadores sorprendió a los propios agentes, cuatro de los cuales se encuentran de baja tras resultar heridos -uno por un golpe en la cabeza-. Cabe recordar que el 56 por ciento de los detenidos por el pillaje son menores de edad. Al respecto, ayer noche, el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, ya advirtió de que los padres de los mismos tendrán que responder por los destrozos. «Que no piensen que esto quedará así, ni que esto es una gamberrada», apuntaba en su comparecencia junto a la titular de Interior, Núria Parlon, quien desvinculó lo ocurrido de cualquier reivindicación, al constatar que se trataba de «violencia gratuita y vandalismo».
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