La diputada de Vox en la Asamblea Regional de Murcia Virginia Martínez anunció este martes que deja de pertenecer al grupo parlamentario de este partido y se pasa al Grupo Mixto hasta el final de la legislatura por la «profunda decepción» que le genera «el rumbo» que ha tomado esta formación bajo la actual dirección.Así lo indicó Martínez en un comunicado publicado en sus redes sociales, donde asegura haber meditado «detenidamente» esta decisión que ya ha trasladado a la Mesa de la Asamblea de Murcia. Recuerda que Vox se creó para «cambiar la política tradicional de redes clientelares», de «abusos de dinero público y político» y para «acabar con los chiringuitos y huir de la mediocridad».Sin embargo, denuncia que lo que hay actualmente en Vox es una cúpula que «acumula cargos para recibir sobresueldos y que se dedica a expulsar a referentes de talento que brillan con luz propia para que no hagan sombra a quienes no la aportan». «Nos encontramos amigos y familiares de esta cúpula no solo en puestos de responsabilidad, sino también en los múltiples satélites», como la Fundación Disenso, a la que «desvían ingentes cantidades de dinero».Todo ello, continúa Martínez, pagado con «dinero de los afiliados y con la financiación pública que recibe a nivel nacional, autonómico y municipal, dejando sin recursos suficientes a los equipos provinciales». Vox, avisa, «se ha visto dañado por decisiones que no solo han proyectado desorganización y falta de criterio, sino que también han provocado conflictos internos absolutamente innecesarios».Noticia relacionada general No No La crisis de Vox en Murcia: una tensión que se precipitó desde Madrid Carlos Mullor«Los constantes y desafortunados ceses y expulsiones de referentes dentro del partido, la pérdida de talento y de perfiles variados y los insultos cruzados en periodo electoral han creado una imagen terrible del proyecto que será recuperarse sin realizar profundos cambios», apunta, agregando que la carta enviada por Ignacio Garriga a los afiliados a principios de mes es un «cúmulo de despropósitos que solo demuestran una absoluta falta de autocrítica».A juicio de Martínez, el trato a las personas y cómo se utilizan los recursos del partido «solo ponen obstáculos al avance del proyecto». Además, tacha de «incompresible» que, en el contexto actual Vox siga siendo la tercera fuerza política cuando sus homólogos en Europa están «gobernando o ganando elecciones». También afea que la «deriva ideológica reciente» del partido y los pactos «mal gestionados» están dando pie a acuerdos que «no son reconocible para los votantes».«Sobresueldos, enchufismo y deriva ideológica»«Los sobresueldos, la falta real de transparencia, la mala gestión, la deriva ideológica, la atracción de la mediocridad, la expulsión del talento, el enchufismo, y el maltrato a los compañeros no tienen cabida en este proyecto y debería ser corregido de inmediato» dice Martínez, explicando que ha comunicado esto a Garriga y a Santiago Abascal mediante una carta en la que también pide dimisiones y ceses, pero no ha obtenido respuesta, por lo que «nada puedo esperar de quienes ni se atreven a contestarme».Ante esta situación, Martínez subraya que solo le queda «dar un paso a un lado y esperar a que el partido se recomponga, ya que seguir en él sería avalar las malas actuaciones de unos pocos con mi silencio». Así, la crisis de Vox en Murcia continúa, que comenzó cuando el partido trató de hacer caer a José Ángel Antelo, a quien le han abierto un expediente. La diputada de Vox en la Asamblea Regional de Murcia Virginia Martínez anunció este martes que deja de pertenecer al grupo parlamentario de este partido y se pasa al Grupo Mixto hasta el final de la legislatura por la «profunda decepción» que le genera «el rumbo» que ha tomado esta formación bajo la actual dirección.Así lo indicó Martínez en un comunicado publicado en sus redes sociales, donde asegura haber meditado «detenidamente» esta decisión que ya ha trasladado a la Mesa de la Asamblea de Murcia. Recuerda que Vox se creó para «cambiar la política tradicional de redes clientelares», de «abusos de dinero público y político» y para «acabar con los chiringuitos y huir de la mediocridad».Sin embargo, denuncia que lo que hay actualmente en Vox es una cúpula que «acumula cargos para recibir sobresueldos y que se dedica a expulsar a referentes de talento que brillan con luz propia para que no hagan sombra a quienes no la aportan». «Nos encontramos amigos y familiares de esta cúpula no solo en puestos de responsabilidad, sino también en los múltiples satélites», como la Fundación Disenso, a la que «desvían ingentes cantidades de dinero».Todo ello, continúa Martínez, pagado con «dinero de los afiliados y con la financiación pública que recibe a nivel nacional, autonómico y municipal, dejando sin recursos suficientes a los equipos provinciales». Vox, avisa, «se ha visto dañado por decisiones que no solo han proyectado desorganización y falta de criterio, sino que también han provocado conflictos internos absolutamente innecesarios».Noticia relacionada general No No La crisis de Vox en Murcia: una tensión que se precipitó desde Madrid Carlos Mullor«Los constantes y desafortunados ceses y expulsiones de referentes dentro del partido, la pérdida de talento y de perfiles variados y los insultos cruzados en periodo electoral han creado una imagen terrible del proyecto que será recuperarse sin realizar profundos cambios», apunta, agregando que la carta enviada por Ignacio Garriga a los afiliados a principios de mes es un «cúmulo de despropósitos que solo demuestran una absoluta falta de autocrítica».A juicio de Martínez, el trato a las personas y cómo se utilizan los recursos del partido «solo ponen obstáculos al avance del proyecto». Además, tacha de «incompresible» que, en el contexto actual Vox siga siendo la tercera fuerza política cuando sus homólogos en Europa están «gobernando o ganando elecciones». También afea que la «deriva ideológica reciente» del partido y los pactos «mal gestionados» están dando pie a acuerdos que «no son reconocible para los votantes».«Sobresueldos, enchufismo y deriva ideológica»«Los sobresueldos, la falta real de transparencia, la mala gestión, la deriva ideológica, la atracción de la mediocridad, la expulsión del talento, el enchufismo, y el maltrato a los compañeros no tienen cabida en este proyecto y debería ser corregido de inmediato» dice Martínez, explicando que ha comunicado esto a Garriga y a Santiago Abascal mediante una carta en la que también pide dimisiones y ceses, pero no ha obtenido respuesta, por lo que «nada puedo esperar de quienes ni se atreven a contestarme».Ante esta situación, Martínez subraya que solo le queda «dar un paso a un lado y esperar a que el partido se recomponga, ya que seguir en él sería avalar las malas actuaciones de unos pocos con mi silencio». Así, la crisis de Vox en Murcia continúa, que comenzó cuando el partido trató de hacer caer a José Ángel Antelo, a quien le han abierto un expediente.
La diputada de Vox en la Asamblea Regional de Murcia Virginia Martínez anunció este martes que deja de pertenecer al grupo parlamentario de este partido y se pasa al Grupo Mixto hasta el final de la legislatura por la «profunda decepción» que le genera « … el rumbo» que ha tomado esta formación bajo la actual dirección.
Así lo indicó Martínez en un comunicado publicado en sus redes sociales, donde asegura haber meditado «detenidamente» esta decisión que ya ha trasladado a la Mesa de la Asamblea de Murcia. Recuerda que Vox se creó para «cambiar la política tradicional de redes clientelares», de «abusos de dinero público y político» y para «acabar con los chiringuitos y huir de la mediocridad».
Sin embargo, denuncia que lo que hay actualmente en Vox es una cúpula que «acumula cargos para recibir sobresueldos y que se dedica a expulsar a referentes de talento que brillan con luz propia para que no hagan sombra a quienes no la aportan». «Nos encontramos amigos y familiares de esta cúpula no solo en puestos de responsabilidad, sino también en los múltiples satélites», como la Fundación Disenso, a la que «desvían ingentes cantidades de dinero».
Todo ello, continúa Martínez, pagado con «dinero de los afiliados y con la financiación pública que recibe a nivel nacional, autonómico y municipal, dejando sin recursos suficientes a los equipos provinciales». Vox, avisa, «se ha visto dañado por decisiones que no solo han proyectado desorganización y falta de criterio, sino que también han provocado conflictos internos absolutamente innecesarios».
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«Los constantes y desafortunados ceses y expulsiones de referentes dentro del partido, la pérdida de talento y de perfiles variados y los insultos cruzados en periodo electoral han creado una imagen terrible del proyecto que será recuperarse sin realizar profundos cambios», apunta, agregando que la carta enviada por Ignacio Garriga a los afiliados a principios de mes es un «cúmulo de despropósitos que solo demuestran una absoluta falta de autocrítica».
A juicio de Martínez, el trato a las personas y cómo se utilizan los recursos del partido «solo ponen obstáculos al avance del proyecto». Además, tacha de «incompresible» que, en el contexto actual Vox siga siendo la tercera fuerza política cuando sus homólogos en Europa están «gobernando o ganando elecciones». También afea que la «deriva ideológica reciente» del partido y los pactos «mal gestionados» están dando pie a acuerdos que «no son reconocible para los votantes».
«Sobresueldos, enchufismo y deriva ideológica»
«Los sobresueldos, la falta real de transparencia, la mala gestión, la deriva ideológica, la atracción de la mediocridad, la expulsión del talento, el enchufismo, y el maltrato a los compañeros no tienen cabida en este proyecto y debería ser corregido de inmediato» dice Martínez, explicando que ha comunicado esto a Garriga y a Santiago Abascal mediante una carta en la que también pide dimisiones y ceses, pero no ha obtenido respuesta, por lo que «nada puedo esperar de quienes ni se atreven a contestarme».
Ante esta situación, Martínez subraya que solo le queda «dar un paso a un lado y esperar a que el partido se recomponga, ya que seguir en él sería avalar las malas actuaciones de unos pocos con mi silencio». Así, la crisis de Vox en Murcia continúa, que comenzó cuando el partido trató de hacer caer a José Ángel Antelo, a quien le han abierto un expediente.
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