ZP, el presidente más cursi de la democracia

Zapatero, mentor de Sánchez y cartógrafo del desmantelamiento del Estado, pasará a la Historia como el primer presidente imputado por corrupción. También como el político más cursi de la democracia. Aquel video de la Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ) de 2008. Concha Velasco, maestra de ceremonias en un mitin del Sonriente: «Señor presidente: antes de terminar este acto, ya que usted ha dedicado este último párrafo a las personas que no pueden hablar ni oír y que se expresan con las manos que nos digan cómo se dice Presidente Zapatero». Y la intérprete en lenguaje de signos dibuja con los dedos un triángulo sobre la ceja. Nacía el «clan de la ceja»: Joaquín Sabina, Miguel Bosé, Sole Giménez. Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Ana Belén, María Barranco y la propia Concha Velasco. Hubo otro video. Pedro Almodóvar, Jesús Vázquez, Marisa Paredes o José Luis Cuerda ampliaban la nómina de cejijuntos. El director de ‘Amanece que no es poco’ se vino arriba. Pidió el voto para ZP insultando al primer partido de la oposición: «Para que no vuelva esa turba mentirosa, humillante que piensa desde su imbecilidad que todos somos más imbéciles que ellos». El desideratum condensa lo que fue el zapaterismo, eso que hoy denominamos polarización: la resurrección de las dos Españas de la «memoria democrática»; el cuestionamiento del consenso constitucional de 1978 y del concepto de nación española en favor de la plurinacionalidad confederal; la hipocresía encapsulada en la mueca sonriente de quien blasona de estar en el lugar correcto de la Historia: ingeniería de almas. Lo advirtió Rafael Chirbes en sus diarios de 2007. Una mujer socialista gruñe en la barra de un bar. La alcaldesa de Valencia aparece en televisión: «La Barberá, esa bollera, esa tortillera, porque eso es un tío», vomita. «En público, Zerolo, los matrimonios gay, etc. En privado, el veneno que haga falta. Ese doble lenguaje es el que no puedo soportar», comenta Chirbes. Los zapateristas, a semejanza de su patrón, «son gas, antimateria, lo ocupan todo, lo emponzoñan todo» rubrica. De todo eso aprendió la Criatura. El doble lenguaje, la hipocresía moral. El «soy feminista porque soy socialista» de Ábalos. El apaño para que Sánchez convierta la Moncloa en un búnker se llama Gobierno de Coalición Progresista: con Bildu, Esquerra y los neocarlistas del PNV y Junts. La mentira, un cambio de opinión. «La Nación es un concepto discutido y discutible», sentenció sonriente el de la Ceja.Noticia relacionada general No No Spectator in Barcino Victimismo, el virus de la polarización Sergi DoriaUn político puede ser regular, malo o lo peor. Lo que no se puede tolerar es que sea cursi. Y de eso anda sobrado ZP. Ha costado trabajo la selección, pero nos quedamos con tres momentos estelares del comisionista. Aquel «España está en la Champions League de las economías mundiales» de 2007, a pocos meses de la Gran Recesión recordaba un chiste de Franco: «Españoles, ¡Estábamos al borde del abismo y hemos dado un paso al frente!». O cuando Zapatero habló como un indio sioux. Cumbre climática de Copenhague de 2009: «La tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento». Y para mascletá, su extraña intervención cual Paolo Coelho en un mitin en San Sebastián, campaña de julio de 2023: «El infinito es el infinito; el universo es infinito muy probablemente. No cabe en nuestra cabeza imaginarnos cómo es el infinito…»Queremos pensar que quienes colaboraron con la patochada de la ceja sienten ahora una infinita vergüenza al saber que aquel al que Alfonso Guerra llamó Bamby es en realidad el Lobby Feroz. Pero todo es empeorable para la secta PSOE. Hay partido todavía, asegura Sánchez. La Criatura de ZP aspira a la presidencia vitalicia. Zapatero, mentor de Sánchez y cartógrafo del desmantelamiento del Estado, pasará a la Historia como el primer presidente imputado por corrupción. También como el político más cursi de la democracia. Aquel video de la Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ) de 2008. Concha Velasco, maestra de ceremonias en un mitin del Sonriente: «Señor presidente: antes de terminar este acto, ya que usted ha dedicado este último párrafo a las personas que no pueden hablar ni oír y que se expresan con las manos que nos digan cómo se dice Presidente Zapatero». Y la intérprete en lenguaje de signos dibuja con los dedos un triángulo sobre la ceja. Nacía el «clan de la ceja»: Joaquín Sabina, Miguel Bosé, Sole Giménez. Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Ana Belén, María Barranco y la propia Concha Velasco. Hubo otro video. Pedro Almodóvar, Jesús Vázquez, Marisa Paredes o José Luis Cuerda ampliaban la nómina de cejijuntos. El director de ‘Amanece que no es poco’ se vino arriba. Pidió el voto para ZP insultando al primer partido de la oposición: «Para que no vuelva esa turba mentirosa, humillante que piensa desde su imbecilidad que todos somos más imbéciles que ellos». El desideratum condensa lo que fue el zapaterismo, eso que hoy denominamos polarización: la resurrección de las dos Españas de la «memoria democrática»; el cuestionamiento del consenso constitucional de 1978 y del concepto de nación española en favor de la plurinacionalidad confederal; la hipocresía encapsulada en la mueca sonriente de quien blasona de estar en el lugar correcto de la Historia: ingeniería de almas. Lo advirtió Rafael Chirbes en sus diarios de 2007. Una mujer socialista gruñe en la barra de un bar. La alcaldesa de Valencia aparece en televisión: «La Barberá, esa bollera, esa tortillera, porque eso es un tío», vomita. «En público, Zerolo, los matrimonios gay, etc. En privado, el veneno que haga falta. Ese doble lenguaje es el que no puedo soportar», comenta Chirbes. Los zapateristas, a semejanza de su patrón, «son gas, antimateria, lo ocupan todo, lo emponzoñan todo» rubrica. De todo eso aprendió la Criatura. El doble lenguaje, la hipocresía moral. El «soy feminista porque soy socialista» de Ábalos. El apaño para que Sánchez convierta la Moncloa en un búnker se llama Gobierno de Coalición Progresista: con Bildu, Esquerra y los neocarlistas del PNV y Junts. La mentira, un cambio de opinión. «La Nación es un concepto discutido y discutible», sentenció sonriente el de la Ceja.Noticia relacionada general No No Spectator in Barcino Victimismo, el virus de la polarización Sergi DoriaUn político puede ser regular, malo o lo peor. Lo que no se puede tolerar es que sea cursi. Y de eso anda sobrado ZP. Ha costado trabajo la selección, pero nos quedamos con tres momentos estelares del comisionista. Aquel «España está en la Champions League de las economías mundiales» de 2007, a pocos meses de la Gran Recesión recordaba un chiste de Franco: «Españoles, ¡Estábamos al borde del abismo y hemos dado un paso al frente!». O cuando Zapatero habló como un indio sioux. Cumbre climática de Copenhague de 2009: «La tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento». Y para mascletá, su extraña intervención cual Paolo Coelho en un mitin en San Sebastián, campaña de julio de 2023: «El infinito es el infinito; el universo es infinito muy probablemente. No cabe en nuestra cabeza imaginarnos cómo es el infinito…»Queremos pensar que quienes colaboraron con la patochada de la ceja sienten ahora una infinita vergüenza al saber que aquel al que Alfonso Guerra llamó Bamby es en realidad el Lobby Feroz. Pero todo es empeorable para la secta PSOE. Hay partido todavía, asegura Sánchez. La Criatura de ZP aspira a la presidencia vitalicia.  

Zapatero, mentor de Sánchez y cartógrafo del desmantelamiento del Estado, pasará a la Historia como el primer presidente imputado por corrupción. También como el político más cursi de la democracia. Aquel video de la Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ) de 2008. Concha Velasco, maestra … de ceremonias en un mitin del Sonriente: «Señor presidente: antes de terminar este acto, ya que usted ha dedicado este último párrafo a las personas que no pueden hablar ni oír y que se expresan con las manos que nos digan cómo se dice Presidente Zapatero». Y la intérprete en lenguaje de signos dibuja con los dedos un triángulo sobre la ceja. Nacía el «clan de la ceja»: Joaquín Sabina, Miguel Bosé, Sole Giménez. Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Ana Belén, María Barranco y la propia Concha Velasco. Hubo otro video. Pedro Almodóvar, Jesús Vázquez, Marisa Paredes o José Luis Cuerda ampliaban la nómina de cejijuntos.

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