Las claves: Puig y Estée Lauder deberán afrontar sus problemas de nuevo en solitario

La operación se sabía complicada, y la ruptura de la negociación termina de confirmarlo. La fusión entre Puig y Estée Lauder debía resolver la compleja gobernanza entre dos empresas de carácter familiar, y además había provocado el rechazo de los accionistas de la compañía estadounidense, que consideraban que saldría perdiendo de la combinación, al menos a corto plazo. Ahora esta podrá centrarse en reducir costes acelerando su recorte de personal.

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 La firma española deberá recuperar la confianza de los accionistas  

La operación se sabía complicada, y la ruptura de la negociación termina de confirmarlo. La fusión entre Puig y Estée Lauder debía resolver la compleja gobernanza entre dos empresas de carácter familiar, y además había provocado el rechazo de los accionistas de la compañía estadounidense, que consideraban que saldría perdiendo de la combinación, al menos a corto plazo. Ahora esta podrá centrarse en reducir costes acelerando su recorte de personal.

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