
Alberto Núñez Feijóo lo corroboró esta semana en su entrevista en El Hormiguero al valorar la situación actual de Junts en el Congreso: “Hay cosas que se están moviendo”. Y luego precisó que los últimos “pronunciamientos” del partido del fugado expresidente catalán, Carles Puigdemont, eran impensables hace apenas dos meses. Junts, efectivamente, vota cada vez más a menudo con el PP, incluso con Vox, defiende también como esos partidos que deberían convocarse ya elecciones, pero sigue descartando cualquier moción de censura que implique a la formación ultra. En el Gobierno, PSOE y Sumar, pero también entre los socios más recurrentes en el Parlamento, se relaciona esa alianza con el escenario futuro que se abrirá el 16 de julio tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la ley de amnistía.
Feijóo relega los ataques al expresidente catalán fugado y pone la presión sobre PNV y Rufián para el final de la legislatura
Alberto Núñez Feijóo lo corroboró esta semana en su entrevista en El Hormiguero al valorar la situación actual de Junts en el Congreso: “Hay cosas que se están moviendo”. Y luego precisó que los últimos “pronunciamientos” del partido del fugado expresidente catalán, Carles Puigdemont, eran impensables hace apenas dos meses. Junts, efectivamente, vota cada vez más a menudo con el PP, incluso con Vox, defiende también como esos partidos que deberían convocarse ya elecciones, pero sigue descartando cualquier moción de censura que implique a la formación ultra. En el Gobierno, PSOE y Sumar, pero también entre los socios más recurrentes en el Parlamento, se relaciona esa alianza con el escenario futuro que se abrirá el 16 de julio tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la ley de amnistía.
Es muy complicado extraer conclusiones inamovibles sobre el sentido de voto ahora de Junts en el Congreso. Varía cada semana, por plenos y en ocasiones dentro de una misma sesión. No hay posturas prefijadas. Y menos desde que en otoño el partido de Puigdemont rompiera con los demás miembros de la mayoría de investidura que aupó a Pedro Sánchez argumentando que ya se había hartado de esperar durante dos años que se cumplieran algunos de los puntos pactados para ese apoyo. Ahora su voto es imprevisible para el Gobierno y para la oposición.
En el último pleno de esta semana los siete escaños de Junts se sumaron al bloque de investidura en dos decretos de interés general y para dos leyes, pero también suscribieron con el PP la moción sobre la debilidad del Ejecutivo en la que no se permitió votar que se requiriera al presidente Sánchez que convoque las urnas ya. Junts puede abstenerse sobre ese tipo de propuestas en el Senado o el Parlamento catalán, pero refrendarlas en el Congreso. En este mandato, ha apoyado siete mociones o proposiciones no de ley firmadas por el PP, sobre diversos asuntos, seis de ellas desde noviembre de 2025, cuando oficializó su ruptura de relaciones con la coalición progresista gubernamental. En esta XV legislatura han votado en la misma línea que el PP en 13 reales decretos de contenidos sociales, en seis de esos casos también con Vox.
Esas coincidencias no eran habituales ni en la anterior legislatura ni al principio de esta pero ahora no pasan desapercibidas para nadie. Cuando Feijóo, u otros dirigentes del PP, interpelan en el Parlamento con dureza a los socios del Gobierno por los casos de corrupción que afectan a Sánchez o al PSOE se dirigen sobre todo a “la mierda que tiene que tragar” Gabriel Rufián, el portavoz de ERC que busca una solución de izquierdas nacional que supere las divisiones recurrentes de Sumar y Podemos. Y también contra el PNV, pero obvian o salvan de sus ataques al partido de Puigdemont.
Junts aparece cada vez más alineado con el PP en cuestiones de política económica, sobre todo en la demanda de reducción de impuestos, y en materia de vivienda, tanto para rechazar las limitaciones de precios de los alquileres que ha promovido el Gobierno como para endurecer las medidas contra la okupación. En esas materias se ha situado a menudo más a la derecha que sus tradicionales socios vascos del PNV.
En las votaciones registradas desde que comenzó el actual periodo de sesiones, Junts ha apoyado todo tipo de propuestas del PP en 34 ocasiones, ha rechazado 36 y se ha abstenido en 25. Respecto a las iniciativas del Gobierno o del Grupo Socialista, las ha respaldado en 29 ocasiones, ha votado en contra en 9 y se ha abstenido en 13. En Junts aseguran que es porque el Gobierno ha sido “desleal” y ahora ni siquiera les llaman para hablar del calendario de enmiendas a temas tan pactables como la ley de Dependencia.
El presidente Sánchez, el miércoles pasado en la sesión de control, aprovechó una pregunta de la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, para enviarle un mensaje a la portavoz de Puigdemont en la Cámara, Miriam Nogueras, muy desaparecida hace semanas y que en esta ocasión no tenía pregunta propia. Sánchez, ante la insistencia de Vaquero para que aborde al fin una negociación seria de los Presupuestos del Estado y cuestiones que den sentido a la recta final de la legislatura, aprovechó para espetarle que aún le quedan temas pendientes por desarrollar y coló ahí la implantación completa de la ley de amnistía. Rufián, en el mismo pleno pero en otro punto, le recordó a los diputados de Junts que pretendían votar con el PP lo de exigir elecciones ya que esos eran los mismos que hace poco les querían ilegalizar, encarcelar a Puigdemont y los que aplicaron el artículo 155 para intervenir la Generalitat durante el procés.
En ese debate, el portavoz socialista, el diputado del PSC Arnau Ramírez, cosechó amplios aplausos de su bancada cuando le subrayó al parlamentario de Vox que había hablado antes su extrañeza por cómo había defendido la intervención de Junts y cuando le soltó al del PP que ahora, gracias “al éxito de la ley de amnistía” negociada por Sánchez al comienzo de esta legislatura, les queda la formación ultra y la de Puigdemont para fraguar la moción de censura. En el Gobierno, el PSOE, Sumar, ERC y otros partidos aliados hacen cábalas con lo que podría pasar a partir del 16 de julio cuando está previsto que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dicte la sentencia sobre la ley de amnistía y resuelva las cuestiones prejudiciales que le han planteado el Tribunal de Cuentas y la Audiencia Nacional sobre la responsabilidad contable de Puigdemont y Artur Mas.
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