Según dicen las encuestas, la candidatura de Aliança Catalana, encabezada por Sílvia Orriols, estaría ya preparada par dar el salto -un buen puñado más de diputados- en el Parlament. A quien le llame la atención el asunto, puede consultar un díptico de Aliança Catalana repartido de mano en mano en muchas ciudades y pueblos. Un díptico, por cierto, ilustrado solo con una senyera.Una vez leído el díptico, titulado ‘Salvem Catalunya!’, muchos pueden llegar a la conclusión que, en Sílvia Orriols, han encontrado a su candidata. Y quienes hayan escuchado sus discursos en el Parlament -especialmente los varapalos dirigidos a Salvador Illa-, probablemente cierren el televisor con la papeleta ya preparada.¿Por qué? Porque la candidata promete lo que buena parte de la ciudadanía quiere. También, porque esa buena parte de ciudadanos, o queda anestesiada, o pierde los nervios con la retórica de Salvador Illa. ¿Qué promete Sílvia Orriols? Por ejemplo: moratoria de inmigrantes, repatriación de inmigrantes ilegales, deportación de inmigrantes delincuentes, prohibición de exhibir el velo islámico, no al expolio fiscal, eliminación del impuesto de sucesiones, modernización de la industria catalana, excelencia educativa, seguridad, política municipal, promoción del catalán e independencia.Noticia relacionada opinion No No El oasis catalán Populismo Miquel Porta PeralesAliança Catalana no promete nada nuevo. Sin embargo, va subiendo sus enteros. Quizá, porque es un partido que emerge con la fuerza de sus objetivos y la determinación de su voluntad; un partido que sustituye a un nacionalismo pensionista y sin empuje, que solamente busca permanecer en el poder y vivir del cuento. Aliança Catalana no es rehén de ese freno llamado Carles Puigdemont, porque habla y escribe claramente del asunto migratorio sin complejos, porque va al grano del asunto, lo que le permite atraer a sus filas a algunos constitucionalistas, porque se aprovecha del malestar y la insatisfacción política y económica generada por unos partidos que coquetean con Pedro Sánchez para obtener réditos de lo que queda de su gobierno, porque trabaja el ayuntamiento y la comarca, porque se mueve razonablemente bien por la Red.Mientras el nacionalismo catalán tradicional consolida el sistema en beneficio partidista o personal propios, Aliança Catalana -frase que se puede leer en el reverso del díptico- «trabaja para restaurar el país». Veremos lo que hacen. Según dicen las encuestas, la candidatura de Aliança Catalana, encabezada por Sílvia Orriols, estaría ya preparada par dar el salto -un buen puñado más de diputados- en el Parlament. A quien le llame la atención el asunto, puede consultar un díptico de Aliança Catalana repartido de mano en mano en muchas ciudades y pueblos. Un díptico, por cierto, ilustrado solo con una senyera.Una vez leído el díptico, titulado ‘Salvem Catalunya!’, muchos pueden llegar a la conclusión que, en Sílvia Orriols, han encontrado a su candidata. Y quienes hayan escuchado sus discursos en el Parlament -especialmente los varapalos dirigidos a Salvador Illa-, probablemente cierren el televisor con la papeleta ya preparada.¿Por qué? Porque la candidata promete lo que buena parte de la ciudadanía quiere. También, porque esa buena parte de ciudadanos, o queda anestesiada, o pierde los nervios con la retórica de Salvador Illa. ¿Qué promete Sílvia Orriols? Por ejemplo: moratoria de inmigrantes, repatriación de inmigrantes ilegales, deportación de inmigrantes delincuentes, prohibición de exhibir el velo islámico, no al expolio fiscal, eliminación del impuesto de sucesiones, modernización de la industria catalana, excelencia educativa, seguridad, política municipal, promoción del catalán e independencia.Noticia relacionada opinion No No El oasis catalán Populismo Miquel Porta PeralesAliança Catalana no promete nada nuevo. Sin embargo, va subiendo sus enteros. Quizá, porque es un partido que emerge con la fuerza de sus objetivos y la determinación de su voluntad; un partido que sustituye a un nacionalismo pensionista y sin empuje, que solamente busca permanecer en el poder y vivir del cuento. Aliança Catalana no es rehén de ese freno llamado Carles Puigdemont, porque habla y escribe claramente del asunto migratorio sin complejos, porque va al grano del asunto, lo que le permite atraer a sus filas a algunos constitucionalistas, porque se aprovecha del malestar y la insatisfacción política y económica generada por unos partidos que coquetean con Pedro Sánchez para obtener réditos de lo que queda de su gobierno, porque trabaja el ayuntamiento y la comarca, porque se mueve razonablemente bien por la Red.Mientras el nacionalismo catalán tradicional consolida el sistema en beneficio partidista o personal propios, Aliança Catalana -frase que se puede leer en el reverso del díptico- «trabaja para restaurar el país». Veremos lo que hacen.
Según dicen las encuestas, la candidatura de Aliança Catalana, encabezada por Sílvia Orriols, estaría ya preparada par dar el salto -un buen puñado más de diputados- en el Parlament. A quien le llame la atención el asunto, puede consultar un díptico de Aliança Catalana repartido … de mano en mano en muchas ciudades y pueblos. Un díptico, por cierto, ilustrado solo con una senyera.
Una vez leído el díptico, titulado ‘Salvem Catalunya!’, muchos pueden llegar a la conclusión que, en Sílvia Orriols, han encontrado a su candidata. Y quienes hayan escuchado sus discursos en el Parlament -especialmente los varapalos dirigidos a Salvador Illa-, probablemente cierren el televisor con la papeleta ya preparada.
¿Por qué? Porque la candidata promete lo que buena parte de la ciudadanía quiere. También, porque esa buena parte de ciudadanos, o queda anestesiada, o pierde los nervios con la retórica de Salvador Illa. ¿Qué promete Sílvia Orriols? Por ejemplo: moratoria de inmigrantes, repatriación de inmigrantes ilegales, deportación de inmigrantes delincuentes, prohibición de exhibir el velo islámico, no al expolio fiscal, eliminación del impuesto de sucesiones, modernización de la industria catalana, excelencia educativa, seguridad, política municipal, promoción del catalán e independencia.
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Aliança Catalana no promete nada nuevo. Sin embargo, va subiendo sus enteros. Quizá, porque es un partido que emerge con la fuerza de sus objetivos y la determinación de su voluntad; un partido que sustituye a un nacionalismo pensionista y sin empuje, que solamente busca permanecer en el poder y vivir del cuento. Aliança Catalana no es rehén de ese freno llamado Carles Puigdemont, porque habla y escribe claramente del asunto migratorio sin complejos, porque va al grano del asunto, lo que le permite atraer a sus filas a algunos constitucionalistas, porque se aprovecha del malestar y la insatisfacción política y económica generada por unos partidos que coquetean con Pedro Sánchez para obtener réditos de lo que queda de su gobierno, porque trabaja el ayuntamiento y la comarca, porque se mueve razonablemente bien por la Red.
Mientras el nacionalismo catalán tradicional consolida el sistema en beneficio partidista o personal propios, Aliança Catalana -frase que se puede leer en el reverso del díptico- «trabaja para restaurar el país». Veremos lo que hacen.
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