Mona Roja ha regresado este verano a la arena de Castelldefels después de cuatro temporadas de ausencia. El chiringuito, uno de los clásicos del litoral barcelonés, vuelve a ocupar su emplazamiento sobre las dunas naturales de Playafels , a escasos metros del Mediterráneo, con una propuesta pensada para enlazar una jornada de playa con el aperitivo, la comida, la sobremesa, el tardeo y la cena.Ubicado en el número 45 del paseo Marítimo, a la altura de donde se encuentra Ananda Beach House, el establecimiento hermano mayor, Mona Roja recupera el espíritu de los chiringuitos de toda la vida con mesas frente al mar, ambiente informal, música, cócteles y una carta que permite comer sin abandonar la playa. Su lema, «Ponte fino filipino», resume una filosofía basada en compartir, alargar el tiempo y disfrutar sin prisas.La oferta gastronómica combina tapas mediterráneas, bocadillos, frituras, ensaladas, pescados, carnes, arroces y platos de inspiración internacional. Los champiñones empanados con mayonesa de albahaca resultan todo un descubrimiento . La carta se completa con helados artesanos y cócteles de autor, con opciones para distintos momentos del día, desde un desayuno frente al mar hasta una cena bajo las últimas luces del atardecer. Entre las propuestas más vinculadas al imaginario playero figura la paella marinera, aunque en este caso será necesario encargarla con al menos 24 horas de antelación. La reserva también será imprescindible para quienes quieran acudir a Mona Roja a seguir los partidos del Mundial en los monitores de televisión instalados en el recinto, una posibilidad que amplía el perfil del chiringuito como punto de encuentro durante las tardes y las noches de verano.La ubicación constituye uno de sus principales atractivos. Desde las dunas se abren vistas al Mediterráneo y a las montañas del Garraf, en un entorno donde el paisaje gana protagonismo a medida que avanza la tarde. El espacio cuenta además con una zona anexa de descanso equipada con hamacas, tumbonas y camas balinesas , pensada para prolongar la estancia más allá de la comida.Mona Roja aspira así a recuperar el lugar que ocupó durante años entre los establecimientos más reconocibles de la playa de Castelldefels. Más que limitarse al servicio de restauración, busca funcionar como refugio estival para familias, grupos de amigos y visitantes que quieran pasar el día junto al mar sin cambiar de escenario.Su reapertura devuelve también a Playafels una parte de su memoria reciente. En una costa donde los chiringuitos forman parte del paisaje emocional del verano , Mona Roja regresa con una imagen renovada, pero conserva la esencia que lo convirtió en punto de reunión, basado en tener los pies en la arena, compartir los platos, copas frente al mar y sobremesas que pueden prolongarse hasta la puesta de sol. Mona Roja ha regresado este verano a la arena de Castelldefels después de cuatro temporadas de ausencia. El chiringuito, uno de los clásicos del litoral barcelonés, vuelve a ocupar su emplazamiento sobre las dunas naturales de Playafels , a escasos metros del Mediterráneo, con una propuesta pensada para enlazar una jornada de playa con el aperitivo, la comida, la sobremesa, el tardeo y la cena.Ubicado en el número 45 del paseo Marítimo, a la altura de donde se encuentra Ananda Beach House, el establecimiento hermano mayor, Mona Roja recupera el espíritu de los chiringuitos de toda la vida con mesas frente al mar, ambiente informal, música, cócteles y una carta que permite comer sin abandonar la playa. Su lema, «Ponte fino filipino», resume una filosofía basada en compartir, alargar el tiempo y disfrutar sin prisas.La oferta gastronómica combina tapas mediterráneas, bocadillos, frituras, ensaladas, pescados, carnes, arroces y platos de inspiración internacional. Los champiñones empanados con mayonesa de albahaca resultan todo un descubrimiento . La carta se completa con helados artesanos y cócteles de autor, con opciones para distintos momentos del día, desde un desayuno frente al mar hasta una cena bajo las últimas luces del atardecer. Entre las propuestas más vinculadas al imaginario playero figura la paella marinera, aunque en este caso será necesario encargarla con al menos 24 horas de antelación. La reserva también será imprescindible para quienes quieran acudir a Mona Roja a seguir los partidos del Mundial en los monitores de televisión instalados en el recinto, una posibilidad que amplía el perfil del chiringuito como punto de encuentro durante las tardes y las noches de verano.La ubicación constituye uno de sus principales atractivos. Desde las dunas se abren vistas al Mediterráneo y a las montañas del Garraf, en un entorno donde el paisaje gana protagonismo a medida que avanza la tarde. El espacio cuenta además con una zona anexa de descanso equipada con hamacas, tumbonas y camas balinesas , pensada para prolongar la estancia más allá de la comida.Mona Roja aspira así a recuperar el lugar que ocupó durante años entre los establecimientos más reconocibles de la playa de Castelldefels. Más que limitarse al servicio de restauración, busca funcionar como refugio estival para familias, grupos de amigos y visitantes que quieran pasar el día junto al mar sin cambiar de escenario.Su reapertura devuelve también a Playafels una parte de su memoria reciente. En una costa donde los chiringuitos forman parte del paisaje emocional del verano , Mona Roja regresa con una imagen renovada, pero conserva la esencia que lo convirtió en punto de reunión, basado en tener los pies en la arena, compartir los platos, copas frente al mar y sobremesas que pueden prolongarse hasta la puesta de sol.
Mona Roja ha regresado este verano a la arena de Castelldefels después de cuatro temporadas de ausencia. El chiringuito, uno de los clásicos del litoral barcelonés, vuelve a ocupar su emplazamiento sobre las dunas naturales de Playafels, a escasos metros del Mediterráneo, con una … propuesta pensada para enlazar una jornada de playa con el aperitivo, la comida, la sobremesa, el tardeo y la cena.
Ubicado en el número 45 del paseo Marítimo, a la altura de donde se encuentra Ananda Beach House, el establecimiento hermano mayor, Mona Roja recupera el espíritu de los chiringuitos de toda la vida con mesas frente al mar, ambiente informal, música, cócteles y una carta que permite comer sin abandonar la playa. Su lema, «Ponte fino filipino», resume una filosofía basada en compartir, alargar el tiempo y disfrutar sin prisas.
La oferta gastronómica combina tapas mediterráneas, bocadillos, frituras, ensaladas, pescados, carnes, arroces y platos de inspiración internacional. Los champiñones empanados con mayonesa de albahaca resultan todo un descubrimiento. La carta se completa con helados artesanos y cócteles de autor, con opciones para distintos momentos del día, desde un desayuno frente al mar hasta una cena bajo las últimas luces del atardecer.
Entre las propuestas más vinculadas al imaginario playero figura la paella marinera, aunque en este caso será necesario encargarla con al menos 24 horas de antelación. La reserva también será imprescindible para quienes quieran acudir a Mona Roja a seguir los partidos del Mundial en los monitores de televisión instalados en el recinto, una posibilidad que amplía el perfil del chiringuito como punto de encuentro durante las tardes y las noches de verano.
La ubicación constituye uno de sus principales atractivos. Desde las dunas se abren vistas al Mediterráneo y a las montañas del Garraf, en un entorno donde el paisaje gana protagonismo a medida que avanza la tarde. El espacio cuenta además con una zona anexa de descanso equipada con hamacas, tumbonas y camas balinesas, pensada para prolongar la estancia más allá de la comida.
Mona Roja aspira así a recuperar el lugar que ocupó durante años entre los establecimientos más reconocibles de la playa de Castelldefels. Más que limitarse al servicio de restauración, busca funcionar como refugio estival para familias, grupos de amigos y visitantes que quieran pasar el día junto al mar sin cambiar de escenario.
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Su reapertura devuelve también a Playafels una parte de su memoria reciente. En una costa donde los chiringuitos forman parte del paisaje emocional del verano, Mona Roja regresa con una imagen renovada, pero conserva la esencia que lo convirtió en punto de reunión, basado en tener los pies en la arena, compartir los platos, copas frente al mar y sobremesas que pueden prolongarse hasta la puesta de sol.
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