Chimú eleva la cocina nikkei sobre el nuevo skyline del distrito Sant Martí

Barcelona suma una nueva dirección gastronómica en las alturas. Chimú ha estrenado propuesta en la azotea o «rooftop» del hotel LabTwentyTwo Barcelona, en pleno distrito de Sant Martí, con una panorámica poco habitual de la ciudad , porque desde su atalaya se divisa la Torre Glòries en primer plano, la Sagrada Família emergiendo al fondo y el skyline de la Vila Olímpica extendiéndose hacia el Mediterráneo.El restaurante quiere aprovechar esa posición singular en la planta 14 de la calle del Perú, 102, para convertirse en algo más que una terraza de hotel. Se presenta como un espacio «premium casual», abierto a un público urbano y cosmopolita , en el que la cocina nikkei, la coctelería de autor, la música y el diseño comparten protagonismo junto a las vistas. La carta está pensada para degustarse sin demasiadas formalidades, al estar integrada principalmente por platos para compartir, aunque con una elaboración técnica y cuidada puesta en escena. Nombre que remite al Reino ChimorEl nombre elegido no es únicamente un recurso sonoro. Chimú remite a la civilización precolombina que se desarrolló entre los siglos X y XV en la costa norte del actual Perú. Los chimúes fundaron el Reino de Chimor, considerado el estado costero más próspero y poderoso de Sudamérica antes de la expansión inca . Su capital, Chan Chan, próxima a la actual ciudad de Trujillo, fue levantada en adobe y organizada en grandes ciudadelas amuralladas decoradas con formas geométricas y motivos marinos. Esa referencia histórica entronca con una cocina que mira al Pacífico desde las dos orillas de la tradición nikkei. Chimú combina la precisión técnica japonesa con el recetario, la acidez, los ajíes y la expresividad de la despensa peruana . Y todo ello maridado por la coctelería de autor a cargo de Oriol Codina Roig, cuya trayectoria comenzó en Dry Martini Barcelona hasta llegar a ser responsable de coctelería.El resultado del nuevo establecimiento aspira a conectar una cultura nacida junto al mar con otro paisaje costero, el de la Barcelona contemporánea que se contempla desde la terraza. Al frente de la cocina se encuentra Jairo Balcázar Sola , que llega después de su paso por los espacios gastronómicos del hotel W Barcelona y de participar en la apertura de NOXE. Sus raíces ecuatorianas y su experiencia con las cocinas andina y asiática confluyen ahora en una propuesta nikkei contemporánea, concebida con un lenguaje directo y reconocible.Platillos para compartirEntre los platos centrales figura el Chimú Ceviche a base de corvina , presentado como una receta transmitida durante generaciones de cocineros peruanos. Es una de las elaboraciones que mejor expresa la voluntad del restaurante de vincular el nombre del antiguo reino con la tradición culinaria de la costa peruana.Otro de los emblemas son los Nori Tacos, construidos sobre una base de alga nori rebozada . Unos bocados pensados como síntesis de las dos culturas que sostienen la cocina nikkei en una clara fusión gastronómica que combina las técnicas culinarias, la precisión y el corte de Japón con los ingredientes, sabores y ajíes de Perú. La carta concede importancia a entrantes y pequeños bocados, con sabores intensos y combinaciones destinadas a compartir en el centro de la mesa.La fusión continúa en los postres. La tapioca de coco se acompaña de sorbete de manzana verde, puré de fruta de la pasión y merengue de matcha . El pastel de tres leches incorpora merengue, crujiente de coco, helado de plátano y caramelo de miso, introduciendo un ingrediente japonés en uno de los dulces más populares de América Latina. Para completar la experiencia y maridar el ágape, lo mejor es ponerse en manos del «bartender» Oriol Codina Roig, que además de crear cócteles atiende de manera cercana a los clientes, hasta el punto de acertar con sus paladares y con el mérito de mantener el mismo juego de cruces culturales que la cocina. Entre los combinados destaca el Matchimú, elaborado con vodka, matcha, vainilla, leche y fresas; el Coco-roku, una mezcla de ginebra, coco, manzana y leche; y el Geisha Pornstar, de perfil frutal y acompañado de sake. Son cócteles creados no como un complemento secundario, sino como parte integral del concepto.Cocina y diseño de firmaLa dirección gastronómica global ha sido desarrollada por Georgios Eleftheriadis, responsable de Food & Beverage de Odyssey Hotel Group, después de trabajar en proyectos de hospitalidad en Dubái, Berlín, Roma y Viena. L a gestión diaria del establecimiento recae en Vincenzo Ricci , Food & Beverage Manager de LabTwentyTwo Barcelona, con experiencia profesional en Italia, México y España. Tras una renovación completa de los espacios interiores, Chimú busca posicionarse como uno de esos lugares todavía poco conocidos que circulan de boca en boca, un «hidden spot» elevado sobre Sant Martí. La principal baza es la suma de cocina y paisaje, ya que sentarse a la mesa ante las formas cambiantes de la Torre Glorias que estos días colorea el lema CAMPEONES , observar la Sagrada Família desde una perspectiva lateral y prolongar la mirada hasta la Vila Olímpica complementa los sentidos de la experiencia gastronómica.El restaurante abre todos los días, de las 11.00 a las 00.00 horas . Su propuesta enlaza así la memoria de un antiguo reino de la costa peruana con una de las zonas que mejor representan la transformación urbana de Barcelona en Poblenou, en definitiva, un Chimú contemporáneo, suspendido sobre la ciudad y abierto al Mediterráneo. Barcelona suma una nueva dirección gastronómica en las alturas. Chimú ha estrenado propuesta en la azotea o «rooftop» del hotel LabTwentyTwo Barcelona, en pleno distrito de Sant Martí, con una panorámica poco habitual de la ciudad , porque desde su atalaya se divisa la Torre Glòries en primer plano, la Sagrada Família emergiendo al fondo y el skyline de la Vila Olímpica extendiéndose hacia el Mediterráneo.El restaurante quiere aprovechar esa posición singular en la planta 14 de la calle del Perú, 102, para convertirse en algo más que una terraza de hotel. Se presenta como un espacio «premium casual», abierto a un público urbano y cosmopolita , en el que la cocina nikkei, la coctelería de autor, la música y el diseño comparten protagonismo junto a las vistas. La carta está pensada para degustarse sin demasiadas formalidades, al estar integrada principalmente por platos para compartir, aunque con una elaboración técnica y cuidada puesta en escena. Nombre que remite al Reino ChimorEl nombre elegido no es únicamente un recurso sonoro. Chimú remite a la civilización precolombina que se desarrolló entre los siglos X y XV en la costa norte del actual Perú. Los chimúes fundaron el Reino de Chimor, considerado el estado costero más próspero y poderoso de Sudamérica antes de la expansión inca . Su capital, Chan Chan, próxima a la actual ciudad de Trujillo, fue levantada en adobe y organizada en grandes ciudadelas amuralladas decoradas con formas geométricas y motivos marinos. Esa referencia histórica entronca con una cocina que mira al Pacífico desde las dos orillas de la tradición nikkei. Chimú combina la precisión técnica japonesa con el recetario, la acidez, los ajíes y la expresividad de la despensa peruana . Y todo ello maridado por la coctelería de autor a cargo de Oriol Codina Roig, cuya trayectoria comenzó en Dry Martini Barcelona hasta llegar a ser responsable de coctelería.El resultado del nuevo establecimiento aspira a conectar una cultura nacida junto al mar con otro paisaje costero, el de la Barcelona contemporánea que se contempla desde la terraza. Al frente de la cocina se encuentra Jairo Balcázar Sola , que llega después de su paso por los espacios gastronómicos del hotel W Barcelona y de participar en la apertura de NOXE. Sus raíces ecuatorianas y su experiencia con las cocinas andina y asiática confluyen ahora en una propuesta nikkei contemporánea, concebida con un lenguaje directo y reconocible.Platillos para compartirEntre los platos centrales figura el Chimú Ceviche a base de corvina , presentado como una receta transmitida durante generaciones de cocineros peruanos. Es una de las elaboraciones que mejor expresa la voluntad del restaurante de vincular el nombre del antiguo reino con la tradición culinaria de la costa peruana.Otro de los emblemas son los Nori Tacos, construidos sobre una base de alga nori rebozada . Unos bocados pensados como síntesis de las dos culturas que sostienen la cocina nikkei en una clara fusión gastronómica que combina las técnicas culinarias, la precisión y el corte de Japón con los ingredientes, sabores y ajíes de Perú. La carta concede importancia a entrantes y pequeños bocados, con sabores intensos y combinaciones destinadas a compartir en el centro de la mesa.La fusión continúa en los postres. La tapioca de coco se acompaña de sorbete de manzana verde, puré de fruta de la pasión y merengue de matcha . El pastel de tres leches incorpora merengue, crujiente de coco, helado de plátano y caramelo de miso, introduciendo un ingrediente japonés en uno de los dulces más populares de América Latina. Para completar la experiencia y maridar el ágape, lo mejor es ponerse en manos del «bartender» Oriol Codina Roig, que además de crear cócteles atiende de manera cercana a los clientes, hasta el punto de acertar con sus paladares y con el mérito de mantener el mismo juego de cruces culturales que la cocina. Entre los combinados destaca el Matchimú, elaborado con vodka, matcha, vainilla, leche y fresas; el Coco-roku, una mezcla de ginebra, coco, manzana y leche; y el Geisha Pornstar, de perfil frutal y acompañado de sake. Son cócteles creados no como un complemento secundario, sino como parte integral del concepto.Cocina y diseño de firmaLa dirección gastronómica global ha sido desarrollada por Georgios Eleftheriadis, responsable de Food & Beverage de Odyssey Hotel Group, después de trabajar en proyectos de hospitalidad en Dubái, Berlín, Roma y Viena. L a gestión diaria del establecimiento recae en Vincenzo Ricci , Food & Beverage Manager de LabTwentyTwo Barcelona, con experiencia profesional en Italia, México y España. Tras una renovación completa de los espacios interiores, Chimú busca posicionarse como uno de esos lugares todavía poco conocidos que circulan de boca en boca, un «hidden spot» elevado sobre Sant Martí. La principal baza es la suma de cocina y paisaje, ya que sentarse a la mesa ante las formas cambiantes de la Torre Glorias que estos días colorea el lema CAMPEONES , observar la Sagrada Família desde una perspectiva lateral y prolongar la mirada hasta la Vila Olímpica complementa los sentidos de la experiencia gastronómica.El restaurante abre todos los días, de las 11.00 a las 00.00 horas . Su propuesta enlaza así la memoria de un antiguo reino de la costa peruana con una de las zonas que mejor representan la transformación urbana de Barcelona en Poblenou, en definitiva, un Chimú contemporáneo, suspendido sobre la ciudad y abierto al Mediterráneo.  

Barcelona suma una nueva dirección gastronómica en las alturas. Chimú ha estrenado propuesta en la azotea o «rooftop» del hotel LabTwentyTwo Barcelona, en pleno distrito de Sant Martí, con una panorámica poco habitual de la ciudad, porque desde su atalaya se divisa la Torre … Glòries en primer plano, la Sagrada Família emergiendo al fondo y el skyline de la Vila Olímpica extendiéndose hacia el Mediterráneo.

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