La UEFA y sus federaciones nacionales acuerdan boicotear las competiciones de la FIFA por querer privatizar el Mundial

La UEFA y sus 55 asociaciones nacionales han acordado por unanimidad no participar en las competiciones de la FIFA, tras la reunión convocada ayer de urgencia. El órgano de gobierno del fútbol europeo, presidido por Alexander Ceferin, respondió con el boicot a la propuesta del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que el martes pasado presentó un proyecto para vender una participación de la Copa del Mundo a inversores particulares seleccionados por una empresa muy próxima a la familia de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos.

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 El organismo rector del fútbol europeo toma la decisión de negar la participación de las selecciones en los Mundiales por unanimidad hasta que Infantino deje sin efecto su propuesta de privatizar la Copa del Mundo  

La UEFA y sus 55 asociaciones nacionales han acordado por unanimidad no participar en las competiciones de la FIFA, tras la reunión convocada de urgencia para este jueves al mediodía. El órgano de gobierno del fútbol europeo, presidido por Alexander Ceferin, respondió con el boicot a la propuesta del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que el martes pasado presentó un proyecto para vender una participación de la Copa del Mundo a inversores particulares seleccionados por una empresa muy próxima a la familia de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos.

El choque entre la unión de federaciones de Europa y la unión mundial de federaciones, dos organizaciones sin ánimo de lucro domiciliadas en Suiza que regulan y administran gran parte de los beneficios del juego más popular del planeta, alcanza su punto culminante. La medida adoptada este jueves amenaza con una fractura sin precedentes en la historia de un campeonato que desde 1930 fue conquistado por Europa en 13 de sus 22 ediciones. De profundizarse el conflicto, las consecuencias adquieren repercusiones impensables. Por ejemplo, que las selecciones de España y Portugal no participen en la próxima Copa del Mundo, prevista para 2030, principalmente, en estadios de España, Portugal y Marruecos. Que ayer Infantino se encontrara en Rabat para asistir a la celebración del 27 aniversario del ascenso al trono del rey Mohammed VI parece todo menos una coincidencia.

“La UEFA y sus asociaciones nacionales no participarán en competiciones de la FIFA”, rezó el comunicado oficial. “La UEFA y sus 55 asociaciones se plantan como uno solo. Por unanimidad y de manera inequívoca rechazamos la propuesta de la FIFA de transferir la propiedad del Mundial y de otras competiciones de la FIFA a inversores privados”.

“Ninguna de las 55 selecciones nacionales de la UEFA participará en ninguna de las competiciones de la FIFA mientras estas propuestas permanezcan en pie”, concluyó el texto, “a menos que estas propuestas sean abandonadas en su totalidad y se presenten garantías de que la FIFA nunca más abrirá su gobernanza o sus competiciones a la propiedad privada”.

El martes pasado Infantino presentó un proyecto que incluía la creación de una empresa subsidiaria que acogería los derechos del Mundial previa venta de una participación por valor de 4.000 millones de dólares a inversores privados. Estos inversores serían seleccionados por Thrive Capital, empresa propiedad de Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, el yerno de Trump.

Infantino propuso a las 221 federaciones nacionales que integran la FIFA que aceptaran el plan y a cambio les prometió multiplicar la financiación. El presidente de la FIFA, que hace alarde de su amistad con Trump, repitió que creía en los procesos “democráticos”. Pero exigió velocidad. El miércoles, presentó un ultimátum a las 211 federaciones nacionales. Si antes del 19 de septiembre respondían afirmativamente, recibirían 40 millones de dólares cada una; si se negaban, la financiación se les quedaría en 2,7 millones de dólares, un 75% menos.

“Intimidación”

El comunicado de la UEFA criticó la forma de lo que parece un chantaje. “Las asociaciones nacionales de todo el mundo han sido abordadas con un ultimátum”, dice el escrito; “o aceptan la captura irreversible de la mayor competición del fútbol o aceptan las consecuencias. Esto no es una decisión democrática, es gobernar mediante la intimidación. Un acto de coerción impropio de una institución encargada de velar por el fútbol mundial».

“Es irresponsable e indefendible”, apunta, “que una propuesta tan significativa para el fútbol haya sido concebida en secreto y sacada a la luz de repente sin ningún procedimiento comprensible de consultas con los actores encargados de velar por el juego. No se trata solo de un profundo fallo de liderazgo, sino de la abdicación del deber de la FIFA de custodiar el fútbol mundial”.

La UEFA y la CONCACAF, la organización de asociaciones de fútbol de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, se han opuesto más o menos frontalmente a Infantino. Nada se sabe, sin embargo, de la CONMEBOL, la organización que engloba al fútbol de Sudamérica, ni tampoco de la confederación de África. Gobiernos y federaciones de Francia, Reino Unido e Italia se han manifestado en contra del plan de Infantino. Otro tanto ocurrió este martes en la Comisión Europea, en donde el comisario europeo de Juventud, Cultura y Deporte, Glenn Micallef, se opuso enérgicamente a la privatización del Mundial e incluso advirtió que estudiaría medidas legales para exigir responsabilidades a la FIFA.

Las manifestaciones en Europa contrastan con el silencio ibérico. Ni el Gobierno español ni la federación española de fútbol, organizadores del Mundial 2030, se han pronunciado por el momento. Este periódico se ha puesto en contacto con la oficina del presidente de la federación española, Rafael Louzán, sin obtener respuesta, de momento. Solo Javier Tebas, el presidente de la Liga, que además es ejecutivo de UEFA, se ha pronunciado vehementemente contra la empresa que promueve Gianni Infantino.

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