EE UU responde a la agresión iraní contra sus bases en Jordania con una “intensa” oleada de ataques

La respuesta ha llegado puntual. Después de que el martes Irán atacara con misiles balísticos bases estadounidenses en Jordania, Washington ha anunciado un día más tarde la represalia, en forma de bombardeos. La operación se ha lanzado a partir de las ocho de la tarde, hora de Washington (las seis en México y dos de la madrugada en la España peninsular). Dos horas más tarde, el ejército cantaba victoria al anunciar que había completado “con éxito” una “intensa oleada de ataques” contra la República Islámica.

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 La operación devuelve el escenario de guerra abierta con el riesgo de extender el conflicto con actores como los hutíes y Arabia Saudí  

La respuesta ha llegado puntual. Después de que el martes Irán atacara con misiles balísticos bases estadounidenses en Jordania, Washington ha anunciado un día más tarde la represalia, en forma de bombardeos. La operación se ha lanzado a partir de las ocho de la tarde, hora de Washington, las seis en México y dos de la madrugada en la España peninsular. Dos horas más tarde, el ejército cantaba victoria al anunciar que había completado “con éxito” una “intensa oleada de ataques” contra la República Islámica.

Estados Unidos ha golpeado, según ha anunciado el Comando Central (Centcom) en su cuenta de X, decenas de objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, “incluidos centros de mando militar, instalaciones de misiles y drones, puestos de vigilancia y defensa costera, y capacidades marítimas”.

“Los ataques tenían como objetivo reducir aún más las amenazas que Irán y sus fuerzas interpuestas representan para las tropas estadounidenses, el transporte marítimo comercial y los países vecinos del Golfo”, ha añadido el Centcom, que describe esta operación como una respuesta contra los ataques de Teherán a sus bases en Oriente Próximo.

Las agencias de noticias informaban a última hora del miércoles de explosiones que se habían oído en poblaciones del sur de Irán como Bushehr y Bandar Abbas. Las sirenas marcan el paso hacia el escenario de vuelta a la guerra abierta que ya se vivió este mes, cuando el fin del alto el fuego dio paso a 13 días de ataques ininterrumpidos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este fin de semana querer dar una oportunidad al diálogo y ordenó congelar los ataques. Pero los misiles lanzados de forma sorpresiva por Irán el martes parecen haber roto esa posibilidad. El propio Trump ya anunció unas horas antes lo que estaba a punto de ocurrir. “Les vamos a dar duro. Van a recibir una paliza”, afirmó en una entrevista en el canal de televisión Fox News.

La operación tiene más peligro aún que cuando se sucedieron los ataques entre Washington y Teherán a principios de mes. Porque ocurre en un momento en el que otros actores regionales están interviniendo en las hostilidades, lo que abre la perspectiva de una guerra total que incendie Oriente Próximo. Primero fueron los hutíes, la milicia yemení respaldada por Irán, que intervino la semana pasada con ataques contra petroleros saudíes, una operación que se ha repetido en días posteriores.

El conflicto dio este miércoles un paso más, con la intervención conjunta de Estados Unidos y su aliado saudí en suelo iraquí contra las milicias proiraníes. Un ataque conjunto de Washington y Riad acabó con 20 muertos y 32 heridos entre los grupos armados proiraníes, según un comunicado del organismo que los agrupa, las Fuerzas de Movilización Popular (FMP). Esta era la primera vez en los cinco meses que dura la guerra de Irán que Arabia Saudí, la gran potencia suní de Oriente Próximo, ejecuta una operación con el ejército estadounidense.

El cóctel resultante de todos estos factores no es solo que se alejen las perspectivas de una salida negociada. Sino que la intervención de nuevos ejércitos y milicias paraestatales puede provocar la extensión del conflicto con consecuencias imprevisibles.

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