La montaña rusa de la Bolsa coreana atrapa al pequeño inversor

Julio ha quebrado la confianza que había dominado la Bolsa de Corea del Sur durante la primera mitad del año. Después de encabezar las subidas de los grandes mercados mundiales y alcanzar máximos a finales de junio, el Kospi ha registrado su peor mes desde 2008, con un descenso del 22,2% y violentos vaivenes.

Seguir leyendo

 La renta variable surcoreana registró su peor mes desde 2008 en julio. Las dudas sobre el negocio de los chips y la fiebre por los fondos apalancados sacuden el parqué asiático y dejan fuertes pérdidas entre los minoristas  

Julio ha quebrado la confianza que había dominado la Bolsa de Corea del Sur durante la primera mitad del año. Después de encabezar las subidas de los grandes mercados mundiales y alcanzar máximos a finales de junio, el Kospi ha registrado su peor mes desde 2008, con un descenso del 22,2% y violentos vaivenes.

La magnitud de la caída de la Bolsa coreana se entiende mejor al compararla con la euforia que la precedió. En menos de seis meses, hasta el pasado 22 de junio cuando marcó máximo histórico, el Kospi se revalorizó un 116%. Desde ese nivel se desplomó casi un 39%, hasta los 5.594 puntos del 30 de julio. Solo entre los días 28 y 30 perdió un 17,2%. Y en la última jornada del mes rebotó un 17,9%, la mayor subida diaria de su historia, después de que los resultados de Microsoft y Amazon aliviaran el temor a un frenazo de la inversión en inteligencia artificial (IA). Un repunte que ha servido para moderar el castigo, pero no para superarlo: el índice bursátil todavía necesita subir un 46% para alcanzar máximos.

La montaña rusa ha atropellado a numerosos inversores que entraron en el mercado cuando las cotizaciones ya rozaban máximos. Ahn Ji-young, una treintañera recién casada que se preparaba para comprar una vivienda, había repartido unos 100 millones de wones (60.800 euros) entre acciones surcoreanas y extranjeras, fondos cotizados y otros vehículos de inversión. A finales de julio, acumulaba pérdidas latentes superiores al 40% solo en su cartera surcoreana. “Como dicen que no hay que poner todos los huevos en la misma cesta, los repartí entre varias, pero se han roto todas”, declaró al diario surcoreano Metro. “Me gustaría seguir comprando, pero ya no me queda capital”, afirmó.

El detonante fue la caída de Samsung Electronics y SK Hynix, los dos grandes fabricantes surcoreanos de chips de memoria, que habían impulsado hasta entonces la subida del mercado. El entusiasmo por la IA había elevado sus cotizaciones, pero a finales de junio los inversores comenzaron a dudar de sus valoraciones y de la duración del auge de la demanda. Como el peso de ambas llegó a representar de forma conjunta más de la mitad del Kospi, su descenso arrastró al conjunto del índice.

A esas dudas se sumó el avance de la industria en China. El desarrollo en el gigante asiático de equipos propios de litografía ultravioleta profunda reavivó el temor a que sus fabricantes de memorias puedan ampliar su capacidad con mayor rapidez. El exitoso debut en Bolsa de la china CXMT reforzó la inquietud ante una futura sobreoferta, mientras la popularidad de modelos chinos de IA más baratos, como Kimi K3, alimentó la posibilidad de que las aplicaciones requieran menos capacidad informática y menos memorias avanzadas. Con todo, los analistas coinciden en que la amenaza china es, por ahora, más relevante para las expectativas a medio plazo que para los resultados actuales.

Las dudas sobre el sector explican el inicio de la corrección, pero no su virulencia. Las caídas (y también los rebotes) se vieron amplificadas por los fondos cotizados (ETF) apalancados sobre acciones individuales, estrenados unas semanas antes y muy populares entre los pequeños inversores.

“Corea fue el mercado con mejor desempeño del mundo a principios de año, por lo que el posicionamiento estaba saturado antes de que surgiera algún problema”, explica por correo electrónico Josh Gilbert, analista de mercados de eToro especializado en Asia-Pacífico y Oriente Próximo. A su juicio, la revisión de las valoraciones provocó la caída inicial y el apalancamiento multiplicó después sus efectos. “Cuando Samsung y SK Hynix caen simultáneamente, todo el mercado se ve afectado”, concluye.

Evolución de la acción de Samsung en 2026 (Líneas)

Estos productos vieron la luz tras una reforma aprobada por el Gobierno surcoreano en abril. Hasta entonces, los ETF debían contener al menos diez valores y ninguno podía superar el 30% de la cartera. Las nuevas normas permitieron crear fondos ligados a una sola acción, que logran duplicar o triplicar su evolución diaria en función del grado de apalancamiento. Comenzaron a negociarse el 27 de mayo y, por los requisitos de capitalización, liquidez y profundidad del mercado de derivados, Samsung y SK Hynix fueron los únicos valores que sirvieron como subyacente.

El funcionamiento era sencillo: si una acción gana un 10% en una sesión, un ETF alcista con un apalancamiento de dos veces logra subir un 20%. Pero también duplicaba las pérdidas y recalculaba cada día el objetivo, de modo que las oscilaciones sucesivas podían erosionar rápidamente el capital. Además, estos fondos reajustan su exposición comprando cuando el precio sube y vendiendo cuando cae, operaciones que pueden reforzar el movimiento del mercado. “Estas estructuras fuerzan las ventas ante el descenso de los precios, lo que desencadena la siguiente ronda”, señala Gilbert.

Los productos encontraron un terreno fértil. El número de cuentas activas de inversión alcanzó los 108,77 millones a finales de junio, el equivalente a más de dos por habitante, aunque una misma persona puede tener varias. Las peticiones para financiar la compra de acciones llegaron el 24 de junio a la cifra récord de 38,63 billones de wones, unos 23.500 millones de euros, según la agencia Yonhap. Parte de la subida se había construido, por tanto, con dinero prestado que los brókers podían liquidar forzosamente cuando las pérdidas superaran determinados límites y las garantías aportadas por los inversores se agotaban (margin call en inglés).

La búsqueda de ganancias rápidas llegó a convertir algunos de estos productos en instrumentos para apostar por la dirección del mercado de una sesión a otra. Seo, un hombre de 30 años en búsqueda activa de empleo, explicó al rotativo JoongAng Ilbo que, tras perder dinero con un producto apalancado sobre SK Hynix, interpretó el desplome como una oportunidad, vendió el oro que tenía en casa y compró más acciones. “De tanto mirar la pantalla de cotizaciones, siento que la inversión se ha apoderado de mi vida”, relató. Aun así, temía que quedar al margen lo convirtiera en un byeorak geoji, una popular expresión coreana para describir a alguien que se empobrece repentinamente.

Evolución de la acción de SK Hynix en 2026 (Líneas)

La acogida de los nuevos fondos desbordó las previsiones. Según Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier, los activos de estos productos se multiplicaron por 2,7 entre finales de mayo y mediados de julio, y llegaron a cuadruplicarse durante el momento de mayor euforia. El 15 de julio, los 16 ETF apalancados sobre Samsung y SK Hynix movieron más de 13 billones de wones (unos 7.900 millones de euros), frente a los 34 billones negociados en el conjunto del Kospi (alrededor de 20.700 millones de euros), según datos de la Bolsa de Corea recogidos por la cadena de radiotelevisión surcoreana MBC. Más de un tercio de toda la actividad bursátil de aquella jornada correspondió, por tanto, a apuestas que duplicaban los movimientos de solo dos empresas.

El coste político ha obligado al Gobierno a rectificar. El 16 de julio suspendió temporalmente las nuevas emisiones, prohibió la publicidad y elevó el depósito mínimo exigido para operar de 10 a 30 millones de wones (unos 18.200 euros). Tras el fuerte desplome, las autoridades se han planteado además limitar estas inversiones al 20% del patrimonio financiero de cada inversor e imponer ejercicios de negociación simulada. Tanto el ministro de Finanzas, Koo Yun-cheol, como el presidente de la Comisión de Servicios Financieros, Lee Eog-weon, se han disculpado por haber autorizado los productos sin calibrar adecuadamente sus riesgos.

El desplome bursátil no se corresponde, por ahora, con un cambio de tendencia en la generación de beneficios empresariales. SK Hynix elevó un 557% interanual sus ganancias operativas trimestrales, hasta el récord de 60,5 billones de wones (unos 36.800 millones de euros), aunque quedó alrededor de un 6% por debajo de lo esperado por el consenso de analistas. Su cotización cayó un 9,6% el día de la presentación y el mercado castigó un resultado extraordinario porque esperaba todavía más. “Dice más sobre el bar que sobre el negocio”, sostiene Gilbert. La división de semiconductores de Samsung obtuvo también un beneficio operativo récord de 89,2 billones de wones, unos 54.200 millones de euros. Ambas compañías aseguran haber firmado acuerdos plurianuales de suministro y prevén que la oferta de memorias continúe siendo insuficiente.

Las restricciones pueden retirar parte del combustible especulativo, pero no corregirán la enorme concentración del Kospi ni su dependencia del gasto mundial en IA. “Las medidas tienen sentido, pero llegan tarde”, asevera Gilbert. En su opinión, no aborda el verdadero problema: “Es un mercado donde dos acciones lo mueven todo, por lo que las fluctuaciones no van a desaparecer”.

 Economía en EL PAÍS

Noticias Relacionadas