Inglaterra lidera un puñado de federaciones europeas contrarias a la reelección de Infantino como presidente de la FIFA

Un puñado de federaciones europeas, con la poderosa Inglaterra a la cabeza, han comenzado a retirar su apoyo al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Además de los ingleses, que según varios medios prestigiosos británicos como The Times, The Telegraph o la BBC darán pronto el paso públicamente de rechazo al mandamás del fútbol mundial, Finlandia, Serbia y Suecia lo han expresado ya a través de comunicados en los que son muy claros: quieren un nuevo dirigente al mando de la FIFA. Según Reuters y varios principales medios europeos y estadounidenses, Gales también quiere lo mismo, que Infantino se marche.

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 Finlandia, Suecia y Serbia emiten comunicados contrarios a la continuidad del dirigente, que podría tener que enfrentarse a un congreso extraordinario si 43 de las 211 asociaciones del mundo se unen contra él  

Un puñado de federaciones europeas, con la poderosa Inglaterra a la cabeza, han comenzado a retirar su apoyo al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Además de los ingleses, que según varios medios prestigiosos británicos como The Times, The Telegraph o la BBC darán pronto el paso públicamente de rechazo al mandamás del fútbol mundial, Finlandia, Serbia y Suecia lo han expresado ya a través de comunicados en los que son muy claros: quieren un nuevo dirigente al mando de la FIFA. Según Reuters y varios principales medios europeos y estadounidenses, Gales también quiere lo mismo, que Infantino se marche.

Son, de momento, unas poquitas federaciones, todas europeas, de las 211 que componen la FIFA. Pero la espita se ha abierto para un Infantino que afronta la carrera hacia una reelección como presidente hasta 2031 más ardua de lo que él mismo suponía muy recientemente. Y es que, si durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá el presidente de la FIFA podía presumir de un aplastante apoyo de más de 200 federaciones de todo el mundo (entre ellas, por cierto, la FA inglesa), ahora las cuentas se resienten. El escándalo provocado por el proyecto personal de Infantino de privatizar el Mundial, desvelado en exclusiva por The Times hoy hace una semana, desató una oleada en contra de esa idea. La UEFA primero, y luego la Concacaf y la AFC asiática se opusieron al plan e Infantino no tuvo más remedio que descartarla apenas tres días más tarde, en la madrugada del viernes al sábado pasados en Europa, a través de un comunicado. Pero su liderazgo, advirtieron ya entonces muchas federaciones, sobre todo europeas, había quedado tocado.

Quienes buscan relevar a Infantino tienen dos opciones. Una consiste en esperar al próximo congreso ordinario de la FIFA, previsto para el 18 de marzo del año que viene en un país, Marruecos, que además de ser coorganizador junto a España y Portugal del próximo Mundial masculino de 2030, es muy cercano al actual presidente del fútbol. “Será el mejor Mundial porque se realizará en Marruecos, el país más hermoso”, dijo Infantino el jueves durante la fiesta organizada por el rey Mohamed VI con motivo del aniversario de su llegada al trono y en plenas discusiones sobre la sede de la final en 2030. Pero si los detractores del presidente de la FIFA no quieren aguardar a la cita de Rabat, pueden promover ya un congreso extraordinario, para el que habría que esperar tres meses desde la solicitud.

Para ello necesitarían reunir el respaldo de al menos la mitad de los 37 miembros del Consejo de la FIFA —formado por el propio Infantino, ocho vicepresidentes y 28 representantes de las seis confederaciones continentales— o, más sencillo, el apoyo de una quinta parte de las 211 federaciones nacionales, es decir, 43 asociaciones. Solo las 55 federaciones integradas en la UEFA serían suficientes para alcanzar ese umbral. Otra cuestión sería, después, poder apartar del poder a Infantino. Para ello necesitarían amarrar una mayoría de los votos emitidos en un congreso, ordinario o extraordinario. Es decir, que si votasen las 211, se necesitarían 106 apoyos, pero si, pongamos por caso, hubiera 200 votos, bastaría con 101 síes. En la matemática del reproche de la semana pasada, cuando UEFA, Concacaf y la AFC de Asia se unieron en contra del proyecto de privatización, estas representaban a 136 asociaciones. Y ahí supo Infantino que tenía que dar marcha atrás y pelear por revertir unos números que, potencialmente, podrían apartarle de su sillón en la FIFA. Además de Marruecos, otros cuatro países, todos de la confederación asiática, le siguen apoyando, según informa Reuters: Qatar, Kuwait, Líbano y Sri Lanka.

Este episodio de lucha de poder dio su pistoletazo de salida hace siete días, cuando el periódico The Times publicó en exclusiva los planes de Infantino para crear una filial comercial de 20.000 millones de dólares, FIFA Forward Enterprise (FFE), que pretendía comenzar a gestionar la Copa Mundial y otros eventos de la FIFA. También pretendía vender una parte de las acciones a inversores privados y federaciones nacionales. La FIFA confirmó a The Times que el proyecto de privatización del Mundial impulsado por Infantino contaba con la participación de dos empresas. Por un lado, el banco JP Morgan actuaría como “asesor financiero”. Por otro, Thrive Capital, firma propiedad de Joshua Kushner —hermano de Jared Kushner, yerno de Donald Trump—, tendría la tarea de reunir a un grupo de inversores interesados en adquirir los derechos de propiedad de las Copas del Mundo de fútbol, tanto en la categoría masculina como en la femenina.

Al revelarse estas intenciones de Infantino, la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática hicieron un frente común ante esos planes. Al recibir únicamente el apoyo implícito de la Conmebol, el presidente de la FIFA dio marcha atrás en su afán de privatizar el Mundial, pero su imagen ya quedó dañada. Además, recibió contundentes críticas de dos de sus altos cargos: Carlos Cordeiro, asesor personal de Infantino y consejero de la Casa Blanca para el Mundial de 2026, dimitió con una carta abierta, y más tarde el jefe de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, concedió una entrevista a la agencia AP en la que denunció que se sintió engañado por la falta de claridad con la que su jefe planificó vender el Mundial. “Este proyecto no es un proyecto de la FIFA ni de la administración de la FIFA. Es el proyecto de una persona”, dijo Lamour.

En este escenario comienzan a surgir posibles alternativas al actual presidente, entre ellas la del canadiense Victor Montagliani, presidente de la Concacaf y primer dirigente no caribeño al frente de esa confederación. Sin embargo, a título individual, ni Canadá, ni EE UU ni México, las tres federaciones nacionales más poderosas de esa Concacaf y recientes coorganizadoras del Mundial 2026, han dado hasta ahora pasos públicos contra Infantino. En cualquier caso, en el horizonte para los detractores del actual presidente está el 18 de noviembre, fecha límite para presentar un candidato alternativo para dirigir la FIFA.

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