Rusia hipoteca su futuro económico por la guerra: defensa, seguridad y espionaje suman ya casi la mitad del gasto público

Un futuro hipotecado por la guerra. El Kremlin incrementará su gasto militar en un 32% en 2027 frente a lo presupuestado este año, al mismo tiempo que el pago de su creciente deuda superará el dinero invertido por el Estado en partidas teóricamente claves como educación. El Ministerio de Finanzas ruso presentará esta semana en la Duma Estatal su nuevo plan presupuestario, a cuyo borrador ha tenido acceso la agencia Reuters. Las prioridades son claras: el putinismo dedicará casi la mitad de todo su gasto a su ejército y fuerzas de seguridad mientras el déficit alcanza cifras récord.

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 Putin aumenta el gasto militar en un tercio para su sexto año de invasión de Ucrania, una cifra inédita desde la URSS. Los bombardeos ucranios sobre refinerías penalizan los ingresos por hidrocarburos pese a la fuerte subida de precios  

Un futuro hipotecado por la guerra. El Kremlin incrementará su gasto militar en un 32% en 2027 frente a lo presupuestado este año, al mismo tiempo que el pago de su creciente deuda superará el dinero invertido por el Estado en partidas teóricamente claves como educación. El Ministerio de Finanzas ruso presentará esta semana en la Duma Estatal su nuevo plan presupuestario, a cuyo borrador ha tenido acceso la agencia Reuters. Las prioridades son claras: el putinismo dedicará casi la mitad de todo su gasto a su ejército y fuerzas de seguridad mientras el déficit alcanza cifras récord.

Rusia prevé gastar en sus fuerzas armadas unos 17,1 billones de rublos (178.000 millones de euros al cambio actual), frente a los 12,9 billones de rublos presupuestados en 2026. Así, un 35% de todo el gasto irá al Ministerio de Defensa, un porcentaje inédito desde tiempos soviéticos.

El incremento de la partida de defensa será claramente superior a la inflación, por lo que el gasto militar real acabará siendo mayor que hasta ahora. El objetivo del banco central ruso es reducir la inflación al 4% interanual en 2027, por debajo del 6% actual oficial, pero sus encuestas apuntan a que esa métrica rondará en realidad el 14%.

Además de misiles y drones, las cuentas públicas incluyen un importante gasto en salarios para atraer reclutas al frente. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha elevado esta semana el techo de militares por cuarta vez en lo que va de año, con 15.000 miembros más de las fuerzas armadas, hasta un total de 2,4 millones de empleados. De ellos, algo más de 1,5 millones son militares.

Con todo, el dinero destinado a las fuerzas armadas es solo una parte de la partida de Seguridad Nacional: si se suma el gasto en policía y agencias de espionaje, se alcanzan los 21,4 billones de rublos, el 44% del presupuesto total.

La paz, además, no parece próxima. El Kremlin mantiene en sus previsiones para 2028 y 2029 un gasto similar en sus fuerzas armadas, más de 16 billones de rublos anuales (166.000 millones de euros).

Las cuentas no le cuadran a Moscú. Los gastos totales sumarán 48,6 billones de rublos, un 13% más, pero los ingresos no los cubrirán. El Ministerio de Finanzas ha revisado al alza su déficit para 2026 y ahora estima que rondará los 7,3 billones de rublos, el 3,2% del PIB. Esto es un agujero mucho mayor que el 2,6% registrado el año pasado pese a que esperaba reducirlo este curso.

La campaña ucrania de bombardeos ha hecho mella en sus refinerías y este año obtendrá menos dinero de la venta de hidrocarburos de lo previsto. El Ministerio de Finanzas ruso prevé ingresar 7,6 billones de rublos en 2026 en vez de los 8,9 billones previstos pese a la crisis desatada por Donald Trump en el estrecho de Ormuz.

Intereses al alza

Así, la deuda rusa superará el 20% de su PIB, pero a diferencia de los países europeos y sus presupuestos, mayoritariamente orientados a una economía civil, endeudarse para gastarlo en misiles y tropas le cuesta al Kremlin mucho más caro. Para colocar sus últimas emisiones de renta fija ha tenido que ofrecer un interés similar a los tipos de su banco central —más del 14%—, y esto hace el agujero cada vez más grande.

El Kremlin gasta actualmente más de cuatro billones de rublos, más del 9% de su presupuesto, en abonar a sus acreedores unos intereses de deuda al alza. Como comparación, el Gobierno ruso prevé destinar 1,4 billones de rublos a sanidad, a lo que se suman otros 5,2 billones del dinero obtenido por el Fondo Federal de Seguro Médico Obligatorio.

Recortes en sanidad

El Gobierno ya ha recortado este año ocho de once partidas clave de sanidad. Entre ellas, ha reducido a la mitad el gasto en modernización de atención primaria y en un tercio en atención oncológica.

Por otro lado, el Kremlin ha acometido la pasada semana la masiva subida de impuestos que negaba días antes de celebrar sus elecciones legislativas del 20 de septiembre. Esta ha afectado a todo tipo de ingresos, desde inversiones y depósitos a ventas de inmuebles, así como a la compra de artículos en el extranjero.

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