Vaya momento de plenitud el que vive Álvaro Lafuente, nombre del certificado de nacimiento de Guitarricadelafuente. Entre sus logros recientes figura el coprotagonizar La bola negra, película dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo con opciones a Oscar; el ser señalado por Shakira como uno de los nuevos talentos del pop en castellano, lo que le llevó a actuar el primer día de la actual residencia madrileña de la colombiana; también meritoria su creciente presencia en Estados Unidos y Latinoamérica después de una exitosa gira y la aparición en el programa de Jimmy Kimmel, y, por supuesto, el cosechar la bendición de la crítica con su disco de 2025, Spanish Leather. Anoche, un madrileño Movistar Arena lleno (15.500 espectadores), con presencia de famoseo y runrún de espectáculo en el que hay que estar, se sumó a este rosario de efervescencia alrededor del artista.
El coprotagonista de ‘La bola negra’ llenó Movistar Arena en un recital donde desplegó ternura, baile y reivindicación
Vaya momento de plenitud el que vive Álvaro Lafuente, nombre del certificado de nacimiento de Guitarricadelafuente. Entre sus logros recientes figura el coprotagonizar La bola negra, película dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo con opciones a Oscar; el ser señalado por Shakira como uno de los nuevos talentos del pop en castellano, lo que le llevó a actuar el primer día de la actual residencia madrileña de la colombiana; también meritoria su creciente presencia en Estados Unidos y Latinoamérica después de una exitosa gira y la aparición en el programa de Jimmy Kimmel, y, por supuesto, el cosechar la bendición de la crítica con su disco de 2025, Spanish Leather. Anoche, un madrileño Movistar Arena lleno (15.500 espectadores), con presencia de famoseo y runrún de espectáculo en el que hay que estar, se sumó a este rosario de efervescencia alrededor del artista.
Y cristalizó en una cita para su consagración como ídolo pop en una noche genuina y hechizante que arrojó momentos preciosos de intimidad, otros de explosión bailable y hasta hubo espacio para la reivindicación a cuenta del tema que palpita estos días en las calles, la lucha contra la especulación inmobiliaria. Todo, en hora y media.
Poco queda ya de aquel muchacho de apariencia frágil y carácter tímido que actuaba con su guitarra acústica, a veces sentado en una banqueta, en los recitales de presentación de su anterior álbum, La Cantera (2022). Guitarrica lució anoche musculatura trabajada en el gimnasio y atacó el escenario desde el primer momento con una madura seguridad: corrió, se arrodilló formando un solo cuerpo con el pie del micrófono, animó a los espectadores y pronunció discursos motivadores ante un público mayoritariamente joven. Se siente dominador de la situación, lo que refuerza su crecimiento como intérprete de directo. Un cambio ligado a la narrativa de Spanish Leather, un disco que acumula las historias que vivió después de mudarse a una gran ciudad: la locura, la fiesta, el sexo y la transgresión, y muchas veces también la deshumanización y el miedo, que ocasiona en un joven la vorágine de vivir con pasión el descubrimiento de los secretos de una urbe gigante.

Su voz sonó pletórica en el pabellón madrileño, con esas contorsiones tímbricas tan características. Utiliza Guitarrica su canto como si fuera un instrumento más que debe seguir la ruta de la composición. Si se sustituye la parte vocal por un saxofón, por ejemplo, la composición funcionaría igual de engrasada. Estéticamente el intérprete nacido en Benicàssim (29 años) constituye también un espectáculo, con su abundante pelo rizado que parece siempre perfectamente descolocado y con un aire bohemio y romántico de otra época, pero a la vez moderno, como su música. En sus letras conviven el lenguaje digital de la vida contemporánea con un imaginario heredado de la canción popular: la luna, el campo, la pena… Su música se deja atravesar por el folclore; muchas veces son espasmos ligeros, pero determinantes.
Se acompañó en su cita capitalina de una formación clásica del pop con cuatro músicos (bajo, guitarra, batería y teclados) que dieron lustre a un repertorio que comenzó con Full Time Papi y que se basó en un 75 % en Spanish Leather. Cantó La nieve, incluida en La bola negra, yse entregó a una palpitante Agua y mezcal,donde bajó al foso para cantar y bailar con el público, entre ellos compañeros actores de La bola negra como Miguel Bernardeau y Carlos González.

Particularmente emotiva emergió Puerta del Sol, que aunque compuesta hace tiempo remitió inevitablemente a ese movimiento esperanzador que acampa en el kilómetro cero de la capital. “Dedicada a toda la gente que está allí ahora”, dijo ante la aprobación del público. Más tarde, recibió una videollamada (que el recinto siguió a través de una gran pantalla) de la actriz y cantante Samantha Hudson, que se encontraba en una tienda de campaña en Sol: “Que no decaiga la lucha”, espetó ella.
También vivió el concierto incomodidades inevitables derivadas de su condición de estrella de masas, como que en alguna canción se escuche casi al mismo nivel al público que a él, que los parones para cambiarse de atuendo se alargaran o una molesta persecución por el escenario de un cámara con el objetivo de grabar cada movimiento del protagonista.
En la parte final entregó Tramuntana, con ese embelesado vuelo poético a lo Gino Paoli, y se despidió bien arriba con Babieca!: “Me sube, la flor de tu perfume. / La vida te consume. / Bailé y me entretuve, es mi condena”. Guitarrica pegaba botes en el escenario, la gente cantaba y llovía confeti sobre el recinto. La noche fue tan especial que la estrella interpretó un tema que no estaba en el guion: Sixtinain, una de las primeras canciones que compuso, dijo, “con mi primo”, en un tiempo lejano cuando no era lo que representó anoche: un ídolo pop con una propuesta genuina y con pinta de permanecer en las alturas durante mucho tiempo.
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