Después de conquistar su primer Balón de Oro, Alexia Putellas recibió una carta. Era de Luis Suárez, hasta el 29 de noviembre de 2021 el único español de nacimiento que había ganado el premio de la revista France Football. El texto, una mirada al pasado de cuando el gallego lo levantó en 1960, encerraba un mensaje de futuro: “Este trofeo debe ser la base de tu salida, no tu meta”. A la futbolista catalana, hija de la ambición, la frase se le quedó grabada. Y así se lo hizo saber al exjugador del Barcelona y del Inter cuando le respondió agradecida.
La española conquista su tercer Balón de Oro e iguala a Aitana Bonmatí tras una temporada en la que lo ganó todo con el Barça antes del adiós
Después de conquistar su primer Balón de Oro, Alexia Putellas recibió una carta. Era de Luis Suárez, hasta el 29 de noviembre de 2021 el único español de nacimiento que había ganado el premio de la revista France Football. El texto, una mirada al pasado de cuando el gallego lo levantó en 1960, encerraba un mensaje de futuro: “Este trofeo debe ser la base de tu salida, no tu meta”. A la futbolista catalana, hija de la ambición, la frase se le quedó grabada. Y así se lo hizo saber al exjugador del Barcelona y del Inter cuando le respondió agradecida.
Cinco años después de aquella noche histórica para el fútbol español, y especialmente para el femenino, Alexia Putellas levantó su tercer Balón de Oro e igualó a Aitana Bonmatí como máxima ganadora del galardón.
Tiene 32 años. Hace algo más de cuatro, en julio de 2022, se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Desde entonces, una meta: volver a tocar el techo del mundo. Lo ha conseguido. No es la primera vez que desafía a la historia, al menos a la historia tal y como se conocía hasta entonces.
Alexia Putellas tenía seis años cuando pisó por primera vez el Camp Nou. Llegó en el autobús de la peña barcelonista de Mollet. La pelota entró en su vida entre los viajes al estadio azulgrana y el sofá de casa, siempre al lado de su padre para ver al Barcelona.
Un año después la apuntaron en el Sabadell. No tenía ficha y, como era la más pequeña, solo la dejaban jugar los últimos minutos. El sueño de La Masia le duró poco. Después de entrar en el club de su vida, el Barcelona le cerró la puerta: una reestructuración dejó fuera a las niñas menores de 14 años. Podía entrenar, pero no competir. Y para una niña insistente y perfeccionista, aquello no era jugar al fútbol. No era nada.
Cambió de camiseta. Primero se fue al Espanyol, luego al Levante, hasta que en 2012 regresó al Barcelona. Cuatro años después, el Barça profesionalizó su sección femenina. En 2019 llegó a su primera final de Champions y en 2021 levantó la Orejona, un hecho histórico para el fútbol español. Después llegaron los enfrentamientos con la Federación, la reivindicación social y el Mundial de 2023. Es imposible entender el fútbol en España sin hablar de Alexia Putellas. Es el símbolo de un equipo y de una selección; en definitiva, de una generación que no solo habla de fútbol.
Y es paradójico, porque ella solo quiere jugar a la pelota. Suele decir que, si todo hubiera sido justo, no habría hecho falta que levantara la voz. Y, claro, no lo era. Probablemente tampoco lo sea ahora. Sí es mejor. El fútbol femenino tiene una deuda con Putellas, y este nuevo Balón de Oro es una recompensa, no un regalo.
El último año fue clave para Alexia. Y eso que cuesta marcar en rojo un solo periodo en la vida de una futbolista que parece haber vivido muchas vidas. Pero es imposible entender su presencia en lo más alto del podio en Londres sin rebobinar hasta el verano de 2025 en Barcelona.
Su continuidad en el club estaba en el aire. No quería cerrar su etapa en el club de su vida, y mucho menos con el sabor amargo de su tercera final de Champions perdida, la de Lisboa ante el Arsenal, después de caer en Budapest 2019 y Turín 2022, ambas frente al Olympique de Lyon. Alexia se tapó los oídos ante las superofertas que llegaban a su casa y decidió jugar, al menos, un año más en el Johan Cruyff. Quería ganarlo todo. Una vez más. Entonces llegó un duro revés para el Barcelona: Aitana Bonmatí, triple ganadora del Balón de Oro (2023, 2024 y 2025), sufrió una lesión que la apartó de buena parte de la temporada.

















TOLGA AKMEN (EFE)




Gareth Cattermole (Gareth Cattermole/Getty Images)




El peso recayó de nuevo sobre Putellas. Y lo abrazó. Lideró al Barcelona hasta ganarlo todo, incluida la cuarta Champions de la historia del club. La decisión que había empezado a masticar en el verano de 2025, y que en primavera de 2026 ya estaba prácticamente tomada, la certificó tras levantar la Orejona en Oslo: era el momento de buscar otro destino, de abrir otras puertas. Firmó por tres temporadas por el London City Lionesses, que había ascendido a la Women’s Super League inglesa un año antes.
Nada nuevo. Ya lo había hecho cuando se fue al Espanyol y al Levante, al volver al Barcelona y, por supuesto, dentro y fuera del campo con la selección española. Al final, bastaba con seguir el consejo de Luis Suárez: “Este trofeo debe ser la base de tu salida, no tu meta”. Alexia leyó aquellas palabras tras ganar su primer Balón de Oro, pero pareciera que las hubiera seguido toda la vida. Ese camino tuvo su premio y, ayer en Londres, su reconocimiento mundial: cuatro años después levanta su tercer premio de la revista France Football. Lo hace tras superar la lesión en la rodilla y los enfrentamientos con la Federación. Lo hace esencialmente después de ganar un Mundial y cuatro Champions League.
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