Asalto contra la nueva flotilla: los 175 civiles detenidos por Israel serán desembarcados en una playa griega

En menos de 12 horas, la armada israelí ha interceptado a 175 civiles de 33 nacionalidades —casi la mitad de la nueva flotilla con destino a Gaza— en aguas internacionales. Entre los detenidos están una treintena de españoles y miembros del comité de dirección y coordinación, que, según el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, serán desembarcados en una playa griega “en las próximas horas”.

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 El Ministerio de Exteriores israelí asegura que está coordinando junto con Grecia la entrega de los participantes, de 33 nacionalidades distintas  

En menos de 12 horas, la armada israelí ha interceptado a 175 civiles de 33 nacionalidades —casi la mitad de la nueva flotilla con destino a Gaza— en aguas internacionales. Entre los detenidos están una treintena de españoles y miembros del comité de dirección y coordinación, que, según el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, serán desembarcados en una playa griega “en las próximas horas”.

Parte del convoy logró replegarse hacia aguas territoriales de Grecia, mientras otras embarcaciones continúan la búsqueda de naves abandonadas en alta mar. La organización de la Global Sumud Flotilla ha habilitado un registro para localizar a los detenidos y ha difundido un vídeo reclamando su liberación.

La interceptación comenzó a las 00.07 en el horario peninsular español, cuando varias embarcaciones reportaron bengalas en el horizonte y la saturación de los canales de radio con ruido blanco. A la mañana siguiente, a las 11.45, un comunicado interno confirmaba que solo 32 de las 55 embarcaciones habían logrado evadir la operación inicial. El resto —incluida la nave nodriza SAF SAF, donde viajaban miembros clave de la dirección y personal técnico— había sido interceptado. “¿Dónde están los civiles retenidos? ¿Adónde los llevaron?”, pregunta la organización.

Horas antes, parte de la flotilla se había desviado hacia el sur en lo que definieron como una “acción directa”, aproximándose simbólicamente a un carguero vinculado a la naviera israelí ZIM Integrated Shipping Services. Más de 40 embarcaciones navegaban agrupadas en torno a otro buque, el Romantica, sin conocer que la nave nodriza ya había sido interceptada.

La situación se deterioró

La situación se deterioró rápidamente. Las comunicaciones comenzaron a fallar y, según los participantes, Israel interfería incluso en el canal 16, la frecuencia internacional de emergencias marítimas. Sin coordinación, algunas embarcaciones cambiaron de rumbo de forma abrupta, mientras sus tripulaciones permanecían en cubierta vigilando drones y la aproximación de lanchas militares israelíes, que disparaban al aire y utilizaban láseres de señalización.

Durante la operación, la marina israelí ordenó por radio que no continuaran hacia Gaza y ofreció desviar la ayuda al puerto de Ashdod, en línea con el bloqueo naval y terrestre que mantiene Israel. Paralelamente, según la flotilla, se produjeron detenciones de civiles en aguas internacionales, a gran distancia de la costa israelí y en contra del derecho internacional marítimo.

Tras la interceptación inicial, las embarcaciones que lograron evitar ser detenidas aceleraron sus motores a unas 2.500 revoluciones por minuto, a más de 8 nudos, hacia aguas próximas a Grecia. Las comunicaciones pasaron a depender de teléfonos móviles y sistemas satelitales Starlink, mientras aumentaban los informes de barcos desaparecidos, señales GPS interrumpidas y nuevas intercepciones.

Según la organización, algunas embarcaciones fueron abordadas y posteriormente abandonadas sin propulsión ni comunicaciones. “Detuvieron a participantes, destruyeron motores y bloquearon comunicaciones, dejando a civiles a la deriva en la trayectoria de una tormenta”, denunciaron. La flotilla pidió entonces a buques comerciales y a los guardacostas de Grecia, Malta, Italia y Chipre que activen operaciones de búsqueda y rescate. No está confirmado si todos los barcos interceptados por Israel han sido revisados y si todavía quedan civiles por encontrar.

Ante la falta de información y el empeoramiento del clima, varias naves iniciaron tareas de búsqueda. El velero Tam Tam, que había emitido llamadas de auxilio durante la madrugada, fue localizado con sus tripulantes a salvo. El buque de rescate de la organización Open Arms ha participado en la localización de embarcaciones a la deriva y ha encontrado al menos siete sin tripulación que podrán ser reutilizadas por la flotilla.

Existen además indicios —según fuentes de la flotilla— de que parte de los activistas podrían estar retenidos en un carguero, escoltado por una nave militar israelí, en situación de espera, fuera de aguas territoriales griegas. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel difundió imágenes de varios participantes en el interior de una gran embarcación con colchonetas en el suelo, lo que apuntaría a su traslado conjunto.

Durante la jornada, las autoridades de Israel han ridiculizado la iniciativa, apodándola “La flotilla de los condones”, tras difundir un vídeo en el que obvian la ayuda humanitaria que cargaba para los palestinos de Gaza y muestran un puñado de preservativos y de drogas blandas, presuntamente hallados en una de las embarcaciones por los soldados que la abordaron, informa Antonio Pita. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, se ha unido a la burla, al señalar que los activistas “regresarán a sus países de origen” y “seguirán viendo Gaza por YouTube”, porque “ni un solo barco ni simpatizante de Hamás” llegó a territorio israelí (que no era su destino, sino Gaza).

Obligación de proteger

Las naves interceptadas navegaban bajo bandera de países como Polonia, Italia, España, Eslovenia y Francia, lo que implica obligaciones de protección por parte de sus Estados de abanderamiento. Entre los detenidos hay al menos una treintena de españoles, además de ciudadanos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay.

El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, pidió una respuesta coordinada tras conversar con su homólogo turco, Hakan Fidan, y afirmó que la intervención “es contraria al derecho internacional” y que debe garantizarse la seguridad de los civiles. Además, Exteriores ha convocado a la responsable de la Embajada de Israel para condenar la captura de los participantes.

Por su parte, el Gobierno griego ha trasladado que mantiene contactos con Israel y que los detenidos serán llevados al puerto de Lasithi, en Creta, aunque hasta el momento no hay confirmación independiente sobre su estado ni sobre el conjunto de personas interceptadas.

 Internacional en EL PAÍS

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 El Ministerio de Exteriores israelí asegura que está coordinando junto con Grecia la entrega de los participantes, de 33 nacionalidades distintas  

En menos de 12 horas, la armada israelí ha interceptado a 175 civiles de 33 nacionalidades —casi la mitad de la nueva flotilla con destino a Gaza— en aguas internacionales. Entre los detenidos están una treintena de españoles y miembros del comité de dirección y coordinación, que, según el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, serán desembarcados en una playa griega “en las próximas horas”.

Parte del convoy logró replegarse hacia aguas territoriales de Grecia, mientras otras embarcaciones continúan la búsqueda de naves abandonadas en alta mar. La organización de la Global Sumud Flotilla ha habilitado un registro para localizar a los detenidos y ha difundido un vídeo reclamando su liberación.

La interceptación comenzó a las 00.07 en el horario peninsular español, cuando varias embarcaciones reportaron bengalas en el horizonte y la saturación de los canales de radio con ruido blanco. A la mañana siguiente, a las 11.45, un comunicado interno confirmaba que solo 32 de las 55 embarcaciones habían logrado evadir la operación inicial. El resto —incluida la nave nodriza SAF SAF, donde viajaban miembros clave de la dirección y personal técnico— había sido interceptado. “¿Dónde están los civiles retenidos? ¿Adónde los llevaron?”, pregunta la organización.

Horas antes, parte de la flotilla se había desviado hacia el sur en lo que definieron como una “acción directa”, aproximándose simbólicamente a un carguero vinculado a la naviera israelí ZIM Integrated Shipping Services. Más de 40 embarcaciones navegaban agrupadas en torno a otro buque, el Romantica, sin conocer que la nave nodriza ya había sido interceptada.

La situación se deterioró

La situación se deterioró rápidamente. Las comunicaciones comenzaron a fallar y, según los participantes, Israel interfería incluso en el canal 16, la frecuencia internacional de emergencias marítimas. Sin coordinación, algunas embarcaciones cambiaron de rumbo de forma abrupta, mientras sus tripulaciones permanecían en cubierta vigilando drones y la aproximación de lanchas militares israelíes, que disparaban al aire y utilizaban láseres de señalización.

Durante la operación, la marina israelí ordenó por radio que no continuaran hacia Gaza y ofreció desviar la ayuda al puerto de Ashdod, en línea con el bloqueo naval y terrestre que mantiene Israel. Paralelamente, según la flotilla, se produjeron detenciones de civiles en aguas internacionales, a gran distancia de la costa israelí y en contra del derecho internacional marítimo.

Tras la interceptación inicial, las embarcaciones que lograron evitar ser detenidas aceleraron sus motores a unas 2.500 revoluciones por minuto, a más de 8 nudos, hacia aguas próximas a Grecia. Las comunicaciones pasaron a depender de teléfonos móviles y sistemas satelitales Starlink, mientras aumentaban los informes de barcos desaparecidos, señales GPS interrumpidas y nuevas intercepciones.

Según la organización, algunas embarcaciones fueron abordadas y posteriormente abandonadas sin propulsión ni comunicaciones. “Detuvieron a participantes, destruyeron motores y bloquearon comunicaciones, dejando a civiles a la deriva en la trayectoria de una tormenta”, denunciaron. La flotilla pidió entonces a buques comerciales y a los guardacostas de Grecia, Malta, Italia y Chipre que activen operaciones de búsqueda y rescate. No está confirmado si todos los barcos interceptados por Israel han sido revisados y si todavía quedan civiles por encontrar.

Ante la falta de información y el empeoramiento del clima, varias naves iniciaron tareas de búsqueda. El velero Tam Tam, que había emitido llamadas de auxilio durante la madrugada, fue localizado con sus tripulantes a salvo. El buque de rescate de la organización Open Arms ha participado en la localización de embarcaciones a la deriva y ha encontrado al menos siete sin tripulación que podrán ser reutilizadas por la flotilla.

Existen además indicios —según fuentes de la flotilla— de que parte de los activistas podrían estar retenidos en un carguero, escoltado por una nave militar israelí, en situación de espera, fuera de aguas territoriales griegas. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel difundió imágenes de varios participantes en el interior de una gran embarcación con colchonetas en el suelo, lo que apuntaría a su traslado conjunto.

Durante la jornada, las autoridades de Israel han ridiculizado la iniciativa, apodándola “La flotilla de los condones”, tras difundir un vídeo en el que obvian la ayuda humanitaria que cargaba para los palestinos de Gaza y muestran un puñado de preservativos y de drogas blandas, presuntamente hallados en una de las embarcaciones por los soldados que la abordaron, informa Antonio Pita. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, se ha unido a la burla, al señalar que los activistas “regresarán a sus países de origen” y “seguirán viendo Gaza por YouTube”, porque “ni un solo barco ni simpatizante de Hamás” llegó a territorio israelí (que no era su destino, sino Gaza).

Obligación de proteger

Las naves interceptadas navegaban bajo bandera de países como Polonia, Italia, España, Eslovenia y Francia, lo que implica obligaciones de protección por parte de sus Estados de abanderamiento. Entre los detenidos hay al menos una treintena de españoles, además de ciudadanos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay.

El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, pidió una respuesta coordinada tras conversar con su homólogo turco, Hakan Fidan, y afirmó que la intervención “es contraria al derecho internacional” y que debe garantizarse la seguridad de los civiles. Además, Exteriores ha convocado a la responsable de la Embajada de Israel para condenar la captura de los participantes.

Por su parte, el Gobierno griego ha trasladado que mantiene contactos con Israel y que los detenidos serán llevados al puerto de Lasithi, en Creta, aunque hasta el momento no hay confirmación independiente sobre su estado ni sobre el conjunto de personas interceptadas.

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