Raventós Codorníu ha vendido Artesa Winery , su bodega en California, a Jean-Charles Boisset, propietario de Boisset Collection. La compañía anunció, de la que no ha comunicado el precio, en la misma semana en la que su consejero delegado, Sergio Fuster, explicara en Barcelona que el grupo revisa su cartera de bodegas y estudia tanto adquisiciones como desinversiones puntuales.Artesa está situada en Los Carneros, dentro de Napa Valley. Fundada en 1991 con el nombre de Codorníu Napa, cuenta con más de 140 hectáreas y fue el proyecto con el que el grupo catalán se estableció en California. En el comunicado de la venta, Raventós Codorníu encuadra la decisión en una revisión estratégica para concentrar inversiones y recursos en las regiones que considera prioritarias.«Artesa ha sido una parte muy importante de nuestra historia internacional y una de las bodegas de mayor éxito dentro de nuestro portafolio», ha señalado Fuster. El directivo sostiene que la implantación de Boisset en el mercado californiano permitirá desarrollar el proyecto. El comprador controla más de treinta bodegas y establecimientos vinculados al vino en Francia y California.La operación concreta uno de los posibles movimientos que Fuster había anticipado el martes durante la presentación de resultados. Entonces explicó que Raventós Codorníu estudiaba compras para reforzar las categorías con mayor crecimiento, entre ellas los espumosos y el cava, así como la salida de activos que encajasen peor en sus prioridades. La empresa no ha anunciado otras desinversiones.La venta llega después de un ejercicio fiscal, cerrado en junio, en el que el grupo registró unas ventas brutas de 234 millones de euros y un resultado bruto de explotación —ebitda— récord de 46 millones, un 5% más. La compañía prevé que el beneficio neto alcance los 14 millones, un 17% más, aunque el martes precisó que esa cifra aún estaba pendiente del cierre definitivo de las cuentas. Raventós Codorníu está controlada desde 2018 por el fondo Carlyle, titular del 68% del capital; el 32% restante permanece en manos de la familia Raventós. Fuster aseguró esta semana que continúa la revisión de las opciones para la participación del fondo, incluida una posible entrada de nuevos accionistas. Por ahora no hay una decisión anunciada sobre la propiedad del grupo. Raventós Codorníu ha vendido Artesa Winery , su bodega en California, a Jean-Charles Boisset, propietario de Boisset Collection. La compañía anunció, de la que no ha comunicado el precio, en la misma semana en la que su consejero delegado, Sergio Fuster, explicara en Barcelona que el grupo revisa su cartera de bodegas y estudia tanto adquisiciones como desinversiones puntuales.Artesa está situada en Los Carneros, dentro de Napa Valley. Fundada en 1991 con el nombre de Codorníu Napa, cuenta con más de 140 hectáreas y fue el proyecto con el que el grupo catalán se estableció en California. En el comunicado de la venta, Raventós Codorníu encuadra la decisión en una revisión estratégica para concentrar inversiones y recursos en las regiones que considera prioritarias.«Artesa ha sido una parte muy importante de nuestra historia internacional y una de las bodegas de mayor éxito dentro de nuestro portafolio», ha señalado Fuster. El directivo sostiene que la implantación de Boisset en el mercado californiano permitirá desarrollar el proyecto. El comprador controla más de treinta bodegas y establecimientos vinculados al vino en Francia y California.La operación concreta uno de los posibles movimientos que Fuster había anticipado el martes durante la presentación de resultados. Entonces explicó que Raventós Codorníu estudiaba compras para reforzar las categorías con mayor crecimiento, entre ellas los espumosos y el cava, así como la salida de activos que encajasen peor en sus prioridades. La empresa no ha anunciado otras desinversiones.La venta llega después de un ejercicio fiscal, cerrado en junio, en el que el grupo registró unas ventas brutas de 234 millones de euros y un resultado bruto de explotación —ebitda— récord de 46 millones, un 5% más. La compañía prevé que el beneficio neto alcance los 14 millones, un 17% más, aunque el martes precisó que esa cifra aún estaba pendiente del cierre definitivo de las cuentas. Raventós Codorníu está controlada desde 2018 por el fondo Carlyle, titular del 68% del capital; el 32% restante permanece en manos de la familia Raventós. Fuster aseguró esta semana que continúa la revisión de las opciones para la participación del fondo, incluida una posible entrada de nuevos accionistas. Por ahora no hay una decisión anunciada sobre la propiedad del grupo.
Raventós Codorníu ha vendido Artesa Winery, su bodega en California, a Jean-Charles Boisset, propietario de Boisset Collection. La compañía anunció, de la que no ha comunicado el precio, en la misma semana en la que su consejero delegado, Sergio Fuster, explicara en Barcelona … que el grupo revisa su cartera de bodegas y estudia tanto adquisiciones como desinversiones puntuales.
Artesa está situada en Los Carneros, dentro de Napa Valley. Fundada en 1991 con el nombre de Codorníu Napa, cuenta con más de 140 hectáreas y fue el proyecto con el que el grupo catalán se estableció en California. En el comunicado de la venta, Raventós Codorníu encuadra la decisión en una revisión estratégica para concentrar inversiones y recursos en las regiones que considera prioritarias.
«Artesa ha sido una parte muy importante de nuestra historia internacional y una de las bodegas de mayor éxito dentro de nuestro portafolio», ha señalado Fuster. El directivo sostiene que la implantación de Boisset en el mercado californiano permitirá desarrollar el proyecto. El comprador controla más de treinta bodegas y establecimientos vinculados al vino en Francia y California.
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La operación concreta uno de los posibles movimientos que Fuster había anticipado el martes durante la presentación de resultados. Entonces explicó que Raventós Codorníu estudiaba compras para reforzar las categorías con mayor crecimiento, entre ellas los espumosos y el cava, así como la salida de activos que encajasen peor en sus prioridades. La empresa no ha anunciado otras desinversiones.
La venta llega después de un ejercicio fiscal, cerrado en junio, en el que el grupo registró unas ventas brutas de 234 millones de euros y un resultado bruto de explotación —ebitda— récord de 46 millones, un 5% más. La compañía prevé que el beneficio neto alcance los 14 millones, un 17% más, aunque el martes precisó que esa cifra aún estaba pendiente del cierre definitivo de las cuentas.
Raventós Codorníu está controlada desde 2018 por el fondo Carlyle, titular del 68% del capital; el 32% restante permanece en manos de la familia Raventós. Fuster aseguró esta semana que continúa la revisión de las opciones para la participación del fondo, incluida una posible entrada de nuevos accionistas. Por ahora no hay una decisión anunciada sobre la propiedad del grupo.
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