Feijóo se prepara para la batalla definitiva convencido de que esta vez llegará a La Moncloa: “Por fin decidirán los españoles”

Alberto Núñez Feijóo tenía preparado desde este sábado el discurso de la convocatoria de elecciones. El equipo del líder del PP había trabajado todo el fin de semana para llegar al lunes con los deberes hechos. Aunque los populares no tenían certezas sobre lo que podía hacer Pedro Sánchez, y persistía la desconfianza hacia el presidente socialista, a quien el PP ha visto siempre como un líder atrincherado en el poder, todo estaba listo este lunes en Génova para la convocatoria de unas elecciones ansiadas por los populares. Las primeras palabras de Feijóo tras el anuncio del anticipo electoral para el 29 de noviembre resumen el sentir del líder del PP, que lleva mucho tiempo esperando este momento. “¡Por fin!”, ha exclamado el político gallego en su comparecencia en la sede del PP. Feijóo se dispone a librar la batalla definitiva con Sánchez por el poder, convencido de que esta vez sí llegará a La Moncloa, aunque sea gracias a la asistencia de Vox.

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El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tras la rueda de prensa tras la convocatoria de elecciones.  Núñez Feijóo, antes de la rueda de prensa, este lunes. Pese al estancamiento en las encuestas, los populares ven hecho el Gobierno de derechas con Vox  

Alberto Núñez Feijóo tenía preparado desde este sábado el discurso de la convocatoria de elecciones. El equipo del líder del PP había trabajado todo el fin de semana para llegar al lunes con los deberes hechos. Aunque los populares no tenían certezas sobre lo que podía hacer Pedro Sánchez, y persistía la desconfianza hacia el presidente socialista, a quien el PP ha visto siempre como un líder atrincherado en el poder, todo estaba listo este lunes en Génova para la convocatoria de unas elecciones ansiadas por los populares. Las primeras palabras de Feijóo tras el anuncio del anticipo electoral para el 29 de noviembre resumen el sentir del líder del PP, que lleva mucho tiempo esperando este momento. “¡Por fin!”, ha exclamado el político gallego en su comparecencia en la sede del PP. Feijóo se dispone a librar la batalla definitiva con Sánchez por el poder, convencido de que esta vez sí llegará a La Moncloa, aunque sea gracias a la asistencia de Vox.

La primera idea del discurso de Feijóo es, por tanto, que la derecha tendrá al fin la oportunidad de desquitarse en las elecciones que lleva reclamando desde el primer día de esta legislatura. “Por fin España dirá lo que piensa, por fin volverá a hablar la mayoría, por fin decidirán los españoles. No unos pocos, no uno solo, todos los españoles”, ha remarcado el líder del PP. “Por fin podemos cerrar este tiempo y abrir otro mejor. Por fin puede irse quien nunca debió llegar tan lejos. Por fin votaremos y, por fin, España podrá elegir el país que quiere ser”. Esas dos palabras, “por fin”, se leen también en una lona gigante que el PP ha desplegado en la fachada de su sede de Génova, 13. El cartel, de grandes dimensiones, había sido encargado hace varios días, remarcan en la cúpula del PP, para demostrar que el anticipo no les ha pillado con el pie cambiado, aunque desde que Junts anunció el jueves pasado que tumbaría los decretos de vivienda la idea circulaba con intensidad en las centrales de todos los partidos.

Feijóo cree que Sánchez adelanta las elecciones por temor al calendario judicial que aún tiene por delante, y no por la movilización social en la izquierda que se ha activado por la crisis de la vivienda tras la espoleta del desahucio de la anciana Maricarmen. “Estoy plenamente seguro de que responde al miedo”, contrapone el líder del PP. “Miedo a que se conozca hasta el último detalle de lo que queda por saber en la maraña de casos de corrupción abiertos. Los más graves de toda la democracia”.

Génova sostiene que no le preocupa que el marco de la campaña vaya a ser la crisis de la vivienda, porque cree que Sánchez no tiene credibilidad para arreglarla tras ocho años de Gobierno. “La vivienda ha sido el gran fracaso de este Gobierno y tiene que ser el éxito del siguiente”, ha reflexionado después Feijóo en el XXIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar, convertido de repente en su primer acto de precampaña. En ese foro empresarial, el jefe de los populares ha vuelto a cuestionar las bajas laborales y ha sugerido que, si llega a La Moncloa, les pondrá coto. “¿Cómo es posible que la mayoría de las bajas laborales se den los lunes y los viernes?“, se ha preguntado al tiempo que reconocía que abrir ese melón es impopular. ”Si la gente no me quiere votar que no me vote, pero tengo que decir la verdad», se ha justificado. Con el traje ya de candidato a la presidencia del Gobierno, Feijóo ha matizado su discurso de rebaja generalizada de impuestos, y ante los empresarios se ha limitado a decir que “los impuestos no van a subir” si gobierna la derecha, aunque sí ha mencionado que hay que deflactar la tarifa del IRPF.

El líder del PP plantea el 29-N en un marco de excepcionalidad. “No son unas elecciones más”, ha defendido Feijóo, que dibuja la disyuntiva como una lucha entre la democracia y Sánchez: “Esto va de que España le gane a Sánchez y a lo que representa, de que la Nación y la democracia venzan a quien más daño le ha causado. Esa es la elección”. Y ha alertado: “Lo que está en juego en las próximas elecciones ya no es la mera alternancia, es la necesidad imperiosa de abordar una reconstrucción nacional”. Feijóo sostiene que, si llega al poder, enfrentará problemas equiparables a los del paso de la dictadura a la democracia. “Los retos de la siguiente legislatura”, ha defendido el líder popular, “solo son comparables con los que España tuvo que afrontar hace cincuenta años”.

En su primer discurso tras el anuncio de anticipo electoral, el candidato del PP ha esbozado la que será la idea central de su campaña: el cambio, como se ha visto también en el lema “El cambio está más cerca” que aparecía en su atril. “La pregunta que le propongo a los ciudadanos”, ha afirmado Feijóo, “es si quieren cuatro años más de lo que estamos viviendo o si quieren dar una oportunidad al cambio”. “Por eso”, ha exhortado, “decadencia o cambio. Mentira o cambio. Incompetencia o cambio. División o cambio. Corrupción o cambio”.

Feijóo cree que esta vez sí, va a llegar a La Moncloa, pero ha pedido a los suyos que no se confíen y a la derecha que se movilice. “Esta etapa está a punto de ser pasado si no nos confiamos”, les ha pedido. En Génova nadie olvida el 23-J, cuando también todas las encuestas decían que la derecha iba a gobernar, pero todo se frustró en el último momento, aunque ahora la cúpula del PP cree que la situación es muy diferente y la victoria sí está asegurada, sobre todo por la pujanza de Vox. El auge de los de Abascal también va a condicionar la campaña de Feijóo, que por eso ha prometido a la derecha hoy que si llega al poder llevará adelante un programa de reformas de calado: “No me temblará el pulso. No traicionaré la confianza. Se hará todo lo que hay que hacer”.

El tirón de la extrema derecha es la clave de las expectativas de Génova, que no son otras que ganar y gobernar. El PP, sin embargo, está estancado en las encuestas, con cifras por debajo de las de las últimas generales de 2023, como refleja el último sondeo de 40dB. para EL PAÍS. El barómetro sitúa al PP como el partido con mayor voto estimado, el 31,6% de los votos, pero los populares bajan 8 décimas con respecto al mes pasado y, sobre todo, están un punto y medio por debajo de su resultado de 2023. No importa. Vox remata a gol y sitúa a Feijóo muy cerca de la presidencia del Gobierno. La extrema derecha es la única marca que crece en el sondeo de 40dB., como en la mayoría de encuestas privadas. Sube hasta el 18,4%.

Los de Abascal son, además, la tercera fuerza y eso es decisivo para el reparto de escaños entre bloques por circunscripciones, así que el PP sabe que el bloque de la derecha afronta las elecciones en una posición más competitiva que el de la izquierda. En la dirección del partido de Abascal no se fían y advierten al PP de que en su electorado hay mucho peso de los jóvenes y abstencionistas, que podría finalmente no votar, y alertan de que Sánchez puede movilizar a los indecisos de la izquierda y repetir la jugada de 2023. Génova ve en cambio ese riesgo más que conjurado por la fortaleza del bloque conservador, que le saca 30 escaños al de la izquierda en sus encuestas.

El PP da por hecho que, si alcanza el poder, tendrá que gobernar con Vox. Esa pantalla hace tiempo que se dio por superada, desde el último ciclo de elecciones autonómicas en el que los de Abascal demostraron al PP que les necesita sí o sí para gobernar. Desde entonces, las cúpulas del PP y Vox dieron un giro a sus relaciones y firmaron un armisticio. Siguen librando su pelea a la derecha, pero sin juego sucio y sin pisarse mucho la manguera, en un intento de competición virtuosa que no reste al bloque.

La derecha llega muy movilizada, agitada por la crisis de Ceuta y por las ansias de expulsar del poder a Sánchez, a quien las bases conservadoras quieren no solo desalojar de La Moncloa, sino meter en la cárcel, como corean los simpatizantes de PP y Vox en las últimas manifestaciones que han celebrado conjuntamente para pedir elecciones. Génova se mueve, en cambio, mucho más incómoda en el marco de la vivienda, y ha tratado sin éxito de redirigir el foco hacia Ceuta. A Feijóo le preocupa que Sánchez consiga aparecer como el único líder que ofrece soluciones a los desahucios, mientras él es retratado como un político sin alma que se desentiende de los más vulnerables. Su propuesta para resolver la crisis de la vivienda es construir un millón de casas, mientras la dirección del PP admite que no suspendería los desahucios y los dejaría en manos de los servicios sociales.

Tras su primera intervención en Génova, Feijóo participa este mediodía en el Congreso Nacional de la Empresa Familiar. Aunque la primera figura de la derecha en reaccionar a la decisión de Sánchez no ha sido el líder del PP, sino la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ha hablado a primera hora en un desayuno informativo, y lo ha hecho agitando ya la idea de un supuesto pucherazo. Los desafíos para Feijóo, como Ayuso o Vox, siguen en el mismo sitio, pero esta vez el líder del PP confía en tener una mejor mano para salir victorioso en la batalla final por el poder.

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