Resulta que Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, la ciudad que tiene más pequeños propietarios y más okupas de Cataluña, aconsejó que los partidos políticos ratificarán en el Congreso de los Diputados los decretos ley aprobados en Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez. Lo hizo con empeño y empuje al sostener que dichos decretos ley sitúan la «vivienda como debe ser: una prioridad, un derecho, y hace que los pisos tengan la función fundamental de ser vivienda para la gente y no ser ni un bien especulativo ni un bien turístico».Ahí tienen ustedes la argumentación del alcalde: «Hoy lo que corresponde es pedir a todas las fuerzas políticas que tengan presente que todo este conjunto de nuevas regulaciones lo que hace es proteger el derecho a la vivienda, proteger a los más vulnerables y evitar la compra especulativa, más allá del interés partidista o el apriorismo ideológico en relación con la vivienda». En concreto, defendía «el uso social de la vivienda, el hecho de que los pisos sean para vivir y que, además, se ponga freno a la especulación y a los desahucios de las personas vulnerables».No conozco a Jaume Collboni, pero le tengo catalogado como una persona inteligente. Por ello, sorprende que dé el visto bueno a un par de leyes, contradictorias entre sí, cuyo resultado no sería otro que la caída de la oferta por la fuga del mercado de los propietarios y la consolidación del movimiento okupa. Lo que es lo mismo, el aumento sin freno -la dialéctica entre oferta y demanda- de los precios y la perpetuación -no hay desahucio- de okupas e inquiokupas. Cosa que Jaume Collboni sabe, porque en Barcelona, de 2021 a 2025, los contratos de alquileres se redujeron un 35, 6 %, según el Servei d´Estudis i Documentació d´Habitatge de la Generalitat. Pese a ello, insiste y persiste: «Hoy hemos perdido una gran oportunidad». La obediencia de partido. También, el futuro. Dicho lo cual, añado que sigo creyendo en la inteligencia del Alcalde. Con la teoría de los juegos in mente, a Jaume Collboni le interesa más el apoyo al PSOE y sus conmilitones que la defensa de los pequeños propietarios del Eixample que, a fin de cuentas, votan a Junts. Jaume Collboni tiene mucho que ganar junto al PSOE y asociados y próximo al Sindicat de Llogateres de Barcelona. De unos saca provecho y con el otro evita conflictos. Resulta que Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, la ciudad que tiene más pequeños propietarios y más okupas de Cataluña, aconsejó que los partidos políticos ratificarán en el Congreso de los Diputados los decretos ley aprobados en Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez. Lo hizo con empeño y empuje al sostener que dichos decretos ley sitúan la «vivienda como debe ser: una prioridad, un derecho, y hace que los pisos tengan la función fundamental de ser vivienda para la gente y no ser ni un bien especulativo ni un bien turístico».Ahí tienen ustedes la argumentación del alcalde: «Hoy lo que corresponde es pedir a todas las fuerzas políticas que tengan presente que todo este conjunto de nuevas regulaciones lo que hace es proteger el derecho a la vivienda, proteger a los más vulnerables y evitar la compra especulativa, más allá del interés partidista o el apriorismo ideológico en relación con la vivienda». En concreto, defendía «el uso social de la vivienda, el hecho de que los pisos sean para vivir y que, además, se ponga freno a la especulación y a los desahucios de las personas vulnerables».No conozco a Jaume Collboni, pero le tengo catalogado como una persona inteligente. Por ello, sorprende que dé el visto bueno a un par de leyes, contradictorias entre sí, cuyo resultado no sería otro que la caída de la oferta por la fuga del mercado de los propietarios y la consolidación del movimiento okupa. Lo que es lo mismo, el aumento sin freno -la dialéctica entre oferta y demanda- de los precios y la perpetuación -no hay desahucio- de okupas e inquiokupas. Cosa que Jaume Collboni sabe, porque en Barcelona, de 2021 a 2025, los contratos de alquileres se redujeron un 35, 6 %, según el Servei d´Estudis i Documentació d´Habitatge de la Generalitat. Pese a ello, insiste y persiste: «Hoy hemos perdido una gran oportunidad». La obediencia de partido. También, el futuro. Dicho lo cual, añado que sigo creyendo en la inteligencia del Alcalde. Con la teoría de los juegos in mente, a Jaume Collboni le interesa más el apoyo al PSOE y sus conmilitones que la defensa de los pequeños propietarios del Eixample que, a fin de cuentas, votan a Junts. Jaume Collboni tiene mucho que ganar junto al PSOE y asociados y próximo al Sindicat de Llogateres de Barcelona. De unos saca provecho y con el otro evita conflictos.
Resulta que Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, la ciudad que tiene más pequeños propietarios y más okupas de Cataluña, aconsejó que los partidos políticos ratificarán en el Congreso de los Diputados los decretos ley aprobados en Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez.
Lo hizo … con empeño y empuje al sostener que dichos decretos ley sitúan la «vivienda como debe ser: una prioridad, un derecho, y hace que los pisos tengan la función fundamental de ser vivienda para la gente y no ser ni un bien especulativo ni un bien turístico».
Ahí tienen ustedes la argumentación del alcalde: «Hoy lo que corresponde es pedir a todas las fuerzas políticas que tengan presente que todo este conjunto de nuevas regulaciones lo que hace es proteger el derecho a la vivienda, proteger a los más vulnerables y evitar la compra especulativa, más allá del interés partidista o el apriorismo ideológico en relación con la vivienda». En concreto, defendía «el uso social de la vivienda, el hecho de que los pisos sean para vivir y que, además, se ponga freno a la especulación y a los desahucios de las personas vulnerables».
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No conozco a Jaume Collboni, pero le tengo catalogado como una persona inteligente. Por ello, sorprende que dé el visto bueno a un par de leyes, contradictorias entre sí, cuyo resultado no sería otro que la caída de la oferta por la fuga del mercado de los propietarios y la consolidación del movimiento okupa. Lo que es lo mismo, el aumento sin freno -la dialéctica entre oferta y demanda- de los precios y la perpetuación -no hay desahucio- de okupas e inquiokupas. Cosa que Jaume Collboni sabe, porque en Barcelona, de 2021 a 2025, los contratos de alquileres se redujeron un 35, 6 %, según el Servei d´Estudis i Documentació d´Habitatge de la Generalitat. Pese a ello, insiste y persiste: «Hoy hemos perdido una gran oportunidad». La obediencia de partido. También, el futuro.
Dicho lo cual, añado que sigo creyendo en la inteligencia del Alcalde. Con la teoría de los juegos in mente, a Jaume Collboni le interesa más el apoyo al PSOE y sus conmilitones que la defensa de los pequeños propietarios del Eixample que, a fin de cuentas, votan a Junts. Jaume Collboni tiene mucho que ganar junto al PSOE y asociados y próximo al Sindicat de Llogateres de Barcelona. De unos saca provecho y con el otro evita conflictos.
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