La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada presuntamente a la adquisición, manipulación y distribución ilegal de armas y munición. La operación Javelin ha permitido intervenir 644 armas, 221 de ellas ya modificadas para aumentar su capacidad lesiva, y detener a siete personas —seis hombres y una mujer— en Gerona, Badajoz y Valencia. El principal investigado ha ingresado en prisión.El grueso del arsenal fue localizado en un trastero de Figueras (Girona), convertido en un taller clandestino para transformar armas detonadoras, acústicas y de fogueo con el fin de que pudieran disparar munición real. En el local, los agentes encontraron armas en diferentes fases de manipulación, así como piezas esenciales, silenciadores, cargadores con una capacidad superior a la permitida, miles de cartuchos y maquinaria especializada.Además de las 221 armas ya transformadas, la Policía se ha incautado de alrededor de 400 armas detonadoras, acústicas o de fogueo que, según los investigadores, estaban destinadas a ser modificadas. Los detenidos están acusados de los delitos de pertenencia a organización criminal, depósito y tráfico de armas y municiones y receptación.La investigación había detectado una actividad continuada de envío de armas desde distintos puntos de la Comunidad Valenciana hacia otros lugares de España. Para dificultar su localización, la organización recurría en algunos casos a identidades ficticias o suplantadas. El seguimiento de estos movimientos permitió a los agentes identificar al principal proveedor del grupo y llegar hasta el taller clandestino de Figueres.El máximo responsable de la trama era, según la Policía Nacional, un especialista en armas y en el manejo del torno gracias a su experiencia militar previa. La organización se integraba en una estructura más amplia dedicada a suministrar armas y munición a otros grupos criminales relacionados con el narcotráfico y los secuestros, y contaba con ramificaciones territoriales e internacionales.El delegado del Gobierno en Cataluña destacó que la operación ha permitido golpear «un punto de suministro de armas al crimen organizado». «Son centenares de armas que ya no llegarán al circuito criminal», señaló, antes de incidir en la importancia de intervenir antes de que este material sea utilizado para intimidar a grupos rivales o cometer actos violentos.La Policía Nacional ha desarticulado en lo que va de año 38 grupos de crimen organizado en Cataluña, aunque la Delegación del Gobierno advierte de que esta cifra no permite establecer por sí sola una relación directa con la evolución de estas actividades, debido a que muchas investigaciones se prolongan durante meses o incluso años.La operación permanece abierta. Los investigadores tratan ahora de determinar, tanto en España como en otros países, el origen y la trazabilidad de las armas intervenidas. La Policía Nacional no descarta que se produzcan nuevas detenciones. La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada presuntamente a la adquisición, manipulación y distribución ilegal de armas y munición. La operación Javelin ha permitido intervenir 644 armas, 221 de ellas ya modificadas para aumentar su capacidad lesiva, y detener a siete personas —seis hombres y una mujer— en Gerona, Badajoz y Valencia. El principal investigado ha ingresado en prisión.El grueso del arsenal fue localizado en un trastero de Figueras (Girona), convertido en un taller clandestino para transformar armas detonadoras, acústicas y de fogueo con el fin de que pudieran disparar munición real. En el local, los agentes encontraron armas en diferentes fases de manipulación, así como piezas esenciales, silenciadores, cargadores con una capacidad superior a la permitida, miles de cartuchos y maquinaria especializada.Además de las 221 armas ya transformadas, la Policía se ha incautado de alrededor de 400 armas detonadoras, acústicas o de fogueo que, según los investigadores, estaban destinadas a ser modificadas. Los detenidos están acusados de los delitos de pertenencia a organización criminal, depósito y tráfico de armas y municiones y receptación.La investigación había detectado una actividad continuada de envío de armas desde distintos puntos de la Comunidad Valenciana hacia otros lugares de España. Para dificultar su localización, la organización recurría en algunos casos a identidades ficticias o suplantadas. El seguimiento de estos movimientos permitió a los agentes identificar al principal proveedor del grupo y llegar hasta el taller clandestino de Figueres.El máximo responsable de la trama era, según la Policía Nacional, un especialista en armas y en el manejo del torno gracias a su experiencia militar previa. La organización se integraba en una estructura más amplia dedicada a suministrar armas y munición a otros grupos criminales relacionados con el narcotráfico y los secuestros, y contaba con ramificaciones territoriales e internacionales.El delegado del Gobierno en Cataluña destacó que la operación ha permitido golpear «un punto de suministro de armas al crimen organizado». «Son centenares de armas que ya no llegarán al circuito criminal», señaló, antes de incidir en la importancia de intervenir antes de que este material sea utilizado para intimidar a grupos rivales o cometer actos violentos.La Policía Nacional ha desarticulado en lo que va de año 38 grupos de crimen organizado en Cataluña, aunque la Delegación del Gobierno advierte de que esta cifra no permite establecer por sí sola una relación directa con la evolución de estas actividades, debido a que muchas investigaciones se prolongan durante meses o incluso años.La operación permanece abierta. Los investigadores tratan ahora de determinar, tanto en España como en otros países, el origen y la trazabilidad de las armas intervenidas. La Policía Nacional no descarta que se produzcan nuevas detenciones.
La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada presuntamente a la adquisición, manipulación y distribución ilegal de armas y munición. La operación Javelin ha permitido intervenir 644 armas, 221 de ellas ya modificadas para aumentar su capacidad lesiva, y detener a siete personas —seis … hombres y una mujer— en Gerona, Badajoz y Valencia. El principal investigado ha ingresado en prisión.

El grueso del arsenal fue localizado en un trastero de Figueras (Girona), convertido en un taller clandestino para transformar armas detonadoras, acústicas y de fogueo con el fin de que pudieran disparar munición real. En el local, los agentes encontraron armas en diferentes fases de manipulación, así como piezas esenciales, silenciadores, cargadores con una capacidad superior a la permitida, miles de cartuchos y maquinaria especializada.
Además de las 221 armas ya transformadas, la Policía se ha incautado de alrededor de 400 armas detonadoras, acústicas o de fogueo que, según los investigadores, estaban destinadas a ser modificadas. Los detenidos están acusados de los delitos de pertenencia a organización criminal, depósito y tráfico de armas y municiones y receptación.
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CLAVES DE LATINOAMÉRICA
Emili J. Blasco
La investigación había detectado una actividad continuada de envío de armas desde distintos puntos de la Comunidad Valenciana hacia otros lugares de España. Para dificultar su localización, la organización recurría en algunos casos a identidades ficticias o suplantadas. El seguimiento de estos movimientos permitió a los agentes identificar al principal proveedor del grupo y llegar hasta el taller clandestino de Figueres.
El máximo responsable de la trama era, según la Policía Nacional, un especialista en armas y en el manejo del torno gracias a su experiencia militar previa. La organización se integraba en una estructura más amplia dedicada a suministrar armas y munición a otros grupos criminales relacionados con el narcotráfico y los secuestros, y contaba con ramificaciones territoriales e internacionales.
El delegado del Gobierno en Cataluña destacó que la operación ha permitido golpear «un punto de suministro de armas al crimen organizado». «Son centenares de armas que ya no llegarán al circuito criminal», señaló, antes de incidir en la importancia de intervenir antes de que este material sea utilizado para intimidar a grupos rivales o cometer actos violentos.
La Policía Nacional ha desarticulado en lo que va de año 38 grupos de crimen organizado en Cataluña, aunque la Delegación del Gobierno advierte de que esta cifra no permite establecer por sí sola una relación directa con la evolución de estas actividades, debido a que muchas investigaciones se prolongan durante meses o incluso años.
La operación permanece abierta. Los investigadores tratan ahora de determinar, tanto en España como en otros países, el origen y la trazabilidad de las armas intervenidas. La Policía Nacional no descarta que se produzcan nuevas detenciones.
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