La IA encarece hasta un 90% las memorias y provoca escasez de los móviles más baratos

Chips de memoria para móviles.

El auge de la inteligencia artificial está encareciendo las memorias utilizadas en los teléfonos móviles y está provocando una creciente presión sobre el suministro de componentes para smartphones. Los precios de las memorias para teléfonos aumentaron entre un 80% y un 90% en el segundo trimestre de 2026, después de haberse duplicado ya entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de este año, según el informe The State of Mobile Internet Connectivity 2026 publicado por la GSMA, la asociación mundial de la industria del móvil.

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 La GSMA alerta de que el fuerte aumento del precio de los componentes puede provocar en 2026 la mayor caída de envíos de ‘smartphones’ de la historia  

El auge de la inteligencia artificial está encareciendo las memorias utilizadas en los teléfonos móviles y está provocando una creciente presión sobre el suministro de componentes para smartphones. Los precios de las memorias para teléfonos aumentaron entre un 80% y un 90% en el segundo trimestre de 2026, después de haberse duplicado ya entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de este año, según el informe The State of Mobile Internet Connectivity 2026 publicado por la GSMA, la asociación mundial de la industria del móvil.

El incremento responde en buena medida al fuerte crecimiento de la demanda de semiconductores para centros de datos y sistemas de inteligencia artificial. Los fabricantes están destinando una parte cada vez mayor de su capacidad a componentes de alto rendimiento para estas aplicaciones, lo que reduce la disponibilidad para otros mercados, entre ellos el de los teléfonos móviles.

En los smartphones, la memoria se divide fundamentalmente entre la que utiliza el teléfono para funcionar y la destinada a guardar información. Las memorias DRAM (memoria de trabajo) permiten ejecutar aplicaciones y procesos, mientras que las NAND (memoria de almacenamiento) guardan fotografías, vídeos, aplicaciones y otros archivos. Dentro de los teléfonos, tecnologías como LPDDR5X corresponden a la memoria RAM y UFS 4.0 al almacenamiento interno.

La tensión en el mercado de semiconductores también está afectando a tecnologías anteriores que todavía se utilizan en los móviles más baratos. La presión sobre la capacidad de fabricación está encareciendo componentes como la LPDDR4, empleada en numerosos teléfonos de gama de entrada, justo cuando los fabricantes necesitan mantener unos precios reducidos para competir en los mercados emergentes.

El resultado es un fuerte aumento del peso de la memoria en el coste de fabricación de los móviles económicos. Según la GSMA, en los dispositivos cuyo precio mayorista es inferior a 200 dólares, los componentes de memoria representan actualmente casi el 50% del coste total de fabricación, aproximadamente el doble que anteriormente.

Este incremento ya se está trasladando a los consumidores. Algunos modelos comercializados en mercados emergentes han aumentado su precio hasta un 40% respecto a sus versiones del año anterior. En otros casos, los precios en las tiendas han llegado a subir hasta un 70% pocos meses después del lanzamiento, a medida que los fabricantes han tenido que asumir el encarecimiento de los componentes.

La consecuencia es especialmente relevante para los teléfonos de bajo coste. La GSMA y la consultora Counterpoint Research prevén que los envíos mundiales de smartphones se reduzcan un 14% en 2026, lo que supondría la mayor caída anual registrada hasta ahora. En términos absolutos, el mercado distribuiría unos 174 millones de teléfonos menos que en 2025.

La contracción será todavía mayor en los terminales de menos de 100 dólares, donde las previsiones apuntan a una caída del 36%, equivalente a unos 90 millones de unidades menos. Es precisamente este segmento el que tiene una importancia mayor en los países con menores ingresos, donde el precio del dispositivo constituye una de las principales barreras para acceder a internet móvil.

El impacto será especialmente acusado en las economías en desarrollo. En el África subsahariana, la GSMA estima que los envíos de smartphones disminuirán más de un 25% durante 2026, con unos 16 millones de terminales menos en el mercado.

La situación llega además cuando el precio de los teléfonos ya supone un esfuerzo elevado para millones de personas. A finales de 2025, antes de la última escalada de los costes de las memorias, comprar un smartphone básico representaba de media el 44% de los ingresos mensuales del 20% más pobre de la población de los países de ingresos bajos y medios. En el África subsahariana, esa proporción alcanzaba el 76%.

La GSMA advierte de que el encarecimiento de los dispositivos puede frenar los avances en conectividad. El organismo calcula que unos 3.400 millones de personas no utilizaban internet móvil a finales de 2025. De ellas, alrededor de 3.100 millones vivían en zonas que ya disponían de cobertura de banda ancha móvil, pero no utilizaban el servicio.

La principal barrera en una parte importante de estos casos es la falta de un dispositivo. La GSMA estima que aproximadamente el 70% de las personas incluidas en esta brecha de uso no accede a internet móvil porque no dispone de un teléfono compatible o no puede asumir su coste.

El problema pone en riesgo los esfuerzos de la industria para desarrollar smartphones 4G de muy bajo precio. Fabricantes y operadores han trabajado en dispositivos con precios de entre 20 y 40 dólares para facilitar la incorporación de nuevos usuarios a internet, pero el incremento de los costes de los componentes dificulta mantener esos objetivos.

La ralentización de la adopción ya se reflejó durante 2025. Ese año se incorporaron unos 160 millones de nuevos usuarios únicos de internet móvil en todo el mundo, frente a los 190 millones registrados en 2024. Los cálculos de la GSMA muestran el impacto que tendría reducir el precio de los smartphones. Sus modelos estimaban que un dispositivo de 30 dólares podría permitir que otros 1.600 millones de personas se incorporasen al mercado digital. Con un precio de 20 dólares, el potencial aumentaría hasta unos 2.200 millones de personas que actualmente viven en zonas con cobertura de banda ancha móvil.

La GSMA reclama por ello conversaciones entre fabricantes de chips, entidades financieras multilaterales y reguladores para reducir el impacto del encarecimiento de los componentes sobre los terminales más baratos. El objetivo es evitar que la presión provocada por el crecimiento de la inteligencia artificial termine ralentizando el acceso a internet móvil en los países con menores ingresos.

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