La sequía arruina el crucero por el Danubio de 120 españoles: “Vamos a terminar haciendo 1.500 kilómetros en autocar”

La ilusión de pasar unas vacaciones de verano navegando por el río Danubio, de descansar en un camarote con vistas privilegiadas o de disfrutar de la brisa en la cubierta se les ha frustrado a un grupo de españoles debido a las altas temperaturas y la sequía que azota a Europa. Al menos 120 pasajeros que habían contratado un crucero fluvial con la compañía TUI para navegar por el segundo río más grande del continente han tenido que hacer buena parte del viaje por autobús debido a los bajos niveles del Danubio. “Lo que iba a ser un crucero apacible se ha convertido en una maratón de kilómetros”, denuncia Javier Álvarez, uno de los pasajeros a bordo del Ms River Sapphire.

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 Los bajos niveles del agua debido a la sequía que azota a Europa han dejado embarcaciones turísticas paradas sin otra opción que culminar los trayectos en autobús  

Emergencia climática

Los bajos niveles del agua debido a la sequía que azota a Europa han dejado embarcaciones turísticas paradas sin otra opción que culminar los trayectos en autobús

El río Danubio fluye a un nivel de agua récord por el centro de Budapest, Hungría.ZOLTAN BALOGH (EFE)
Paola Mendoza

La ilusión de pasar unas vacaciones de verano navegando por el río Danubio, de descansar en un camarote con vistas privilegiadas o de disfrutar de la brisa en la cubierta se les ha frustrado a un grupo de españoles debido a las altas temperaturas y la sequía que azota a Europa. Al menos 120 pasajeros que habían contratado un crucero fluvial con la compañía TUI para navegar por el segundo río más grande del continente han tenido que hacer buena parte del viaje por autobús debido a los bajos niveles del Danubio. “Lo que iba a ser un crucero apacible se ha convertido en una maratón de kilómetros”, denuncia Javier Álvarez, uno de los pasajeros a bordo del Ms River Sapphire.

Alvárez relata que se embarcó en el viaje el pasado sábado con la intención de pasar una semana tranquila y de descanso. Sin embargo, desde el primer día de la excursión las cosas comenzaron a salir mal. El itinerario abarcaba la navegación por el Danubio con paradas en ocho ciudades de cuatro países. La salida del primer día era desde Passau (Alemania) a Bratislava (Eslovaquia), pero debido a los bajos niveles de agua, este recorrido cambió a Viena en autobús. “La compañía no nos avisó a tiempo de estos cambios en el nivel del agua, a sabiendas de que desde mediados de julio el río estaba muy bajo y, por tanto, no podíamos navegar”, acusa.

Las reclamaciones al personal que les acompaña en el crucero llegaron desde el primer momento, sin una respuesta clara por parte de la compañía, según Javier Álvarez. No les dieron la alternativa de reprogramar el viaje, ni de utilizar otras opciones de transporte como trenes o aviones. “Vamos a terminar haciendo hasta 1.500 kilómetros en autocar, sin espacio para las piernas, parando al baño en gasolineras. Nos han tratado como paquetes de inversión monetaria”. Lo dice porque el reintegro de su inversión —de 3.000 euros por la semana de navegación y los servicios del crucero— tampoco se ha puesto sobre la mesa.

Josep Llauina, otro de los viajeros a bordo del Ms River Sapphire, refiere que lo peor de la situación ha sido la desilusión de pasar meses esperando por unas vacaciones soñadas en pareja a ser “engañados por la compañía”. “Estamos caminando en excursiones por sitios en los que hay unas olas de calor impresionantes, que se suponía que se iban a compensar con la navegación, la naturaleza, la paz y la tranquilidad del crucero, y solo hemos pasado un mal rato interminable”, afirma.

Este no es el primer crucero que se detiene en el Danubio durante este verano. La semana pasada, medios búlgaros avanzaron que 186 pasajeros de otro crucero de turismo fluvial habían sido evacuados de su embarcación debido a que el buque se quedó varado a la altura de la ciudad de Vidin (Bulgaria) en una zona de poca profundidad.

Los niveles tan bajos en los ríos Danubio y Rin han impactado de forma significativa en la producción de energía eléctrica, el transporte de mercancías y el turismo. Hungría y Rumania han tenido que detener reactores nucleares por falta de agua para refrigerarlos. En Budapest se cerró el puente Margarita después de que emergió una bomba de la Segunda Guerra Mundial. La situación no apunta a una mejora. No se prevén lluvias relevantes durante los siguientes días y las temperaturas seguirán rondando los 40 grados.

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