El clima sigue causando estragos en Europa. Además de las muertes asociadas al calor y los incendios forestales, las altas temperaturas y la sequía que azotan amplias zonas del continente han llevado a los ríos Danubio —el segundo más largo, tras el Volga— y Rin a registrar mínimos históricos en algunos tramos, lo que está impactando de forma muy seria en la producción de energía eléctrica, en el transporte de mercancías y en el turismo.
Los mínimos históricos de agua en tramos del Danubio y el Rin impactan en la producción de energía nuclear, el transporte de mercancías y el turismo desde Francia hasta Serbia
El clima sigue causando estragos en Europa. Además de las muertes asociadas al calor y los incendios forestales, las altas temperaturas y la sequía que azotan amplias zonas del continente han llevado a los ríos Danubio —el segundo más largo, tras el Volga— y Rin a registrar mínimos históricos en algunos tramos, lo que está impactando de forma muy seria en la producción de energía eléctrica, en el transporte de mercancías y en el turismo.
Este verano extremo, agravado por la emergencia climática, está dejando sin agua las principales vías navegables de Europa, desde los Países Bajos hasta el mar Negro, provocando que varios gobiernos tomen medidas drásticas para evitar un colapso de grandes proporciones. Por primera vez en su historia, Hungría y Rumania se han visto obligadas a detener los reactores de sus centrales nucleares por la falta de agua del Danubio para refrigerarlos. La planta atómica húngara de Paks, la mayor del país, con 44 años de funcionamiento y responsable de cerca de la mitad de la electricidad nacional, ha reducido su producción desde el lunes hasta operar por debajo del 50% de su capacidad.









Ya se han puesto en marcha restricciones en el alumbrado público y en los trenes de mercancías. Además, el primer ministro de Hungría, Péter Magyar, ha realizado un llamamiento a las empresas, instituciones públicas, administraciones locales y ciudadanos para rebajar el consumo eléctrico.
La semana pasada, las autoridades de Budapest cerraron el puente Margarita después de que emergiera una bomba de la Segunda Guerra Mundial. El nivel excepcionalmente bajo del Danubio obligó además a los cruceros turísticos a atracar río arriba y cancelar parte de sus recorridos. Según el Ministerio de Transportes e Inversiones húngaro, el tráfico de mercancías por el río ha quedado prácticamente paralizado. Todo apunta a que la situación empeorará en los próximos días, ya que no se esperan lluvias significativas y las temperaturas seguirán rondando los 40 grados.
Detonaciones en el cauce
En la vecina Rumania, las autoridades cerraron a principios de la semana pasada uno de los dos reactores de la central nuclear de Cernavoda por motivos de seguridad y dejaron en el aire la desconexión de la segunda unidad los próximos días si el nivel del río continúa descendiendo. Para evitarlo, el ejército detonó el lunes un espolón rocoso con 180 kilogramos de explosivos en una operación submarina destinada a desviar un canal para aumentar el caudal del Danubio hacia la planta. El miércoles o jueves, se hundirán también unos barcos para ayudar a dirigir el flujo hacia el río. El ministro de Defensa en funciones, Radu Miruta, aseguró que la intervención permitirá mantener tanto la navegación como el funcionamiento de la central. “Cada día adicional de funcionamiento de Cernavoda supone un beneficio cuantificable”, afirmó Miruta.
El primer ministro rumano, Ilie Bolojan, alertó el lunes de que los cortes de suministro eléctrico podrían prolongarse entre una y dos semanas y también instó tanto a la población como a las empresas a reducir el consumo eléctrico. En el marco del estado de emergencia nacional, anunció que Dacia y Ford (las dos mayores fabricantes de automóviles del país) interrumpieron su producción hasta el 19 de este mes. “Tenemos una crisis energética a nivel regional: debido a la sequía, el caudal del Danubio es el más bajo de los últimos 40 años; hoy (lunes) alcanzamos aproximadamente 1.450 metros cúbicos por segundo y la tendencia es descendente; llegaremos a los 1.400 metros cúbicos”, indicó Bolojan, quien recalcó que “las dificultades derivadas de la sequía se ven agravadas por las limitadas conexiones transfronterizas con Europa Central y Occidental”.
En Serbia, en Djerdap 1, la mayor central hidroeléctrica del país, la producción ha caído al 20% de su capacidad, según informa Reuters. Y la escasez de agua también ha afectado a los sistemas de refrigeración de las centrales térmicas de carbón de Kostolac.
Más al oeste, en Francia, que tiene 57 reactores nucleares en servicio que proporcionan cerca del 70% de la electricidad del país, la mayor temperatura del agua y la bajada de los caudales también está golpeando al sector energético. Según la eléctrica estatal EDF, en los últimos días se han tenido que parar tres reactores en el noreste, en las centrales atómicas de Chooz y Cattenom, por el débil caudal de los ríos Mosa y Mosela.

La bajada de los causales está impactando también de forma especial a la navegación fluvial y el transporte de mercancías. Desde Alemania a Eslovaquia. En Serbia, las autoridades portuarias han limitado la carga al 30% de la capacidad máxima para evitar incidentes.
Sin mercancías en el Rin
En Alemania, el río Rin, el más caudaloso del país y vital para el transporte de mercancías, ha registrado mínimos históricos estos días y se espera que vaya a peor. A su paso por Colonia cayó hasta los 68 centímetros el sábado, un centímetro menos que el último récord registrado en 2018. También en Duisburgo-Ruhrort se registró un nuevo mínimo histórico de 149 centímetros el domingo. Según las previsiones de la Oficina de Vías Navegables y Navegación del Rin, se esperan niveles aún más bajos para Colonia, Düsseldorf, Duisburgo-Ruhrort y Emmerich este jueves y viernes. Asimismo, las autoridades prevén que en el importante estrecho de Kaub —entre Maguncia y Coblenza— el nivel del agua baje el viernes hasta un mínimo histórico de 18 centímetros, siete menos que en 2018.
El nuevo ministro de Transporte alemán, Steffen Bilger, ha convocado para este jueves una conferencia especializada en Bonn en la que abordar medidas tanto a corto como a largo plazo. Renania del Norte-Westfalia quiere crear un comité de crisis nacional. Según un análisis del Ministerio de Medio Ambiente de este país, Alemania ha perdido 60.000 millones de metros cúbicos de agua en los últimos 25 años. De acuerdo con las cifras de la Agencia Federal de Hidrología, los ríos alemanes registran actualmente en muchos puntos unos niveles de agua bajos que, en algunos casos, resultan peligrosos. El Rin es especialmente importante para el transporte de cereales, minerales, carbón y productos petrolíferos. Según los expertos, por lo general no se produce un cierre de la navegación en el Rin, pero estos mínimos históricos tienen repercusiones. En muchos lugares, los barcos solo pueden navegar con una carga reducida, lo que provoca cuellos de botella, un aumento de los costes de transporte y plazos de entrega más largos. Las cadenas de suministro de sectores industriales clave, como la industria química, la siderúrgica y la del petróleo, se han visto paralizadas como consecuencia de ello, lo que repercute en toda la economía alemana. El Instituto de la Economía Alemana (IW) advierte de que el crecimiento del PIB podría ser 0,4 puntos porcentuales inferior al previsto hasta ahora.
Desde el Ministerio de Transporte llevan tiempo fomentando la adaptación de los buques de carga para que puedan utilizarse mejor en condiciones de nivel bajo del agua para evitar, en la medida de lo posible, el trasvase de tráfico a la carretera. De momento, no todos los sectores están afectados por igual. Además de a los buques de carga, el bajo caudal del Rin también causa problemas al turismo y a la navegación de pasajeros. Por ejemplo, los cruceros ya no pueden navegar por el Rin Medio.
Mientras tanto, el volumen de carga transportada desde y hacia Róterdam —el mayor puerto marítimo de Europa— al Rin ha disminuido cada semana desde principios de julio y se sitúa un 10% por debajo de lo normal, según informó un portavoz del puerto. “Está afectando no solo a una región, como hemos visto en el pasado, sino a todo el panorama europeo”, afirmó a la agencia Reuters Alessandro Armenia, analista de energía de la empresa de análisis y datos de materias primas Kpler. “Dada la dinámica actual, significa que o veremos apagones o tendremos que invertir mucho más”.
No solo bajan los niveles de los ríos, sino también de las aguas subterráneas. La agricultura alemana se enfrenta a pérdidas de cosechas y ecosistemas enteros se ven en peligro. Además, según los expertos, el riesgo de incendios forestales devastadores también aumenta. Algunas regiones ya están reaccionando ante la situación con medidas estrictas. Múnich ha prohibido recientemente a sus habitantes el uso del agua para determinados fines como, por ejemplo, el riego de céspedes y patios privados, el llenado de piscinas y fuentes privadas, así como el lavado de coches fuera de los túneles de lavado comerciales. El incumplimiento de estas normas puede acarrear multas de hasta 50.000 euros.
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