Con los años nos vamos descarrilando. A veces es la cadena que salta, la llanta que se sale, o ya no puedes ni con el manillar. Entonces toca bajarse, quizá beberse una caña. Pero no siempre es suficiente, puede que el chasquido apenas audible te haga salir estampado contra la cuneta, o que, peor, la realidad se vuelva tosca, que pierdas el engranaje con ella.
Quizás para entender el mundo hay que ponerlo patas arriba. Colgarlo del cielo, como si fuera un murciélago. Y eso hace a veces el arte
Con los años nos vamos descarrilando. A veces es la cadena que salta, la llanta que se sale, o ya no puedes ni con el manillar. Entonces toca bajarse, quizá beberse una caña. Pero no siempre es suficiente, puede que el chasquido apenas audible te haga salir estampado contra la cuneta, o que, peor, la realidad se vuelva tosca, que pierdas el engranaje con ella.
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