“No soporto el sol”, cuenta Mario Hezonja en Málaga, donde a las puertas de octubre el termómetro sube hasta una temperatura máxima de 30 grados. “No me gusta el calor, ya no lo aguanto más. Estoy harto. Así que ahora… nubes, lluvia y nieve. ¡Gracias, Cleveland!”, añade al alero croata que a los 31 años ha dejado este verano el Real Madrid para abrir en los Cavaliers su segunda etapa en la NBA. El conjunto que entrena Kenny Atkinson y que cuenta con Donavan Mitchell y James Harden como figuras se prepara estos días en las instalaciones de The Embassy, en la ciudad malagueña, a la espera de que el 20 de octubre comience la competición. No falta el sol en el cielo de Málaga como tampoco el jamón sobre la mesa. “Me encanta, me encanta. Es la mejor comida del mundo”, sonríe Atkinson. José Manuel Calderón, ahora asistente del director general de la franquicia, celebra el buen ambiente.
El alero croata se prepara en Málaga con los Cavaliers para su segunda etapa en la liga estadounidense tras dejar el Madrid
El alero croata se prepara en Málaga con los Cavaliers para su segunda etapa en la liga estadounidense tras dejar el Madrid

Jorge Zapata (EFE)

“No soporto el sol”, cuenta Mario Hezonja en Málaga, donde a las puertas de octubre el termómetro sube hasta una temperatura máxima de 30 grados. “No me gusta el calor, ya no lo aguanto más. Estoy harto. Así que ahora… nubes, lluvia y nieve. ¡Gracias, Cleveland!”, añade al alero croata que a los 31 años ha dejado este verano el Real Madrid para abrir en los Cavaliers su segunda etapa en la NBA. El conjunto que entrena Kenny Atkinson y que cuenta con Donavan Mitchell y James Harden como figuras se prepara estos días en las instalaciones de The Embassy, en la ciudad malagueña, a la espera de que el 20 de octubre comience la competición. No falta el sol en el cielo de Málaga como tampoco el jamón sobre la mesa. “Me encanta, me encanta. Es la mejor comida del mundo”, sonríe Atkinson. José Manuel Calderón, ahora asistente del director general de la franquicia, celebra el buen ambiente.
Hezonja deja huella allá por donde pisa por su juego y su personalidad, también en la casa blanca después de cuatro temporadas en las que ganó la Euroliga y se despidió como el MVP de la pasada Liga Endesa. Una cláusula específica de salida a la NBA, cifrada en 850.000 euros, le permitía romper el contrato que había firmado el verano anterior, cuando también coqueteó (y algo más) con la opción de volver al Barça. La puerta de la liga estadounidense volvió a abrirse no sin antes vivir un último roce con el Madrid al considerar el club blanco que no había comunicado en tiempo y forma su marcha. Temía el club que la NBA fuera solo un puente de regreso a otro club europeo capaz de seducirle con la chequera (los dos grandes griegos, Dubai o Hapoel), aunque el jugador asegura que en su mente solo está la aventura americana y un deseo de revancha.
“Llegué la primera vez a la NBA demasiado joven. Parecía un niño. Tenía talento, pero no físico”, recuerda Hezonja sobre aquel año 2015 en el que fue elegido en la quinta posición del draft por Orlando Magic. Siguieron paradas en los Knicks y en Portland hasta sumar 335 partidos y promedios de 6,9 puntos, 3,1 rebotes y 1,3 asistencias por encuentro. Tras el paso por Europa (Panathinaikos, Unics Kazán y Madrid), el croata asevera que ha crecido ocho centímetros (hasta los 2,06m) y ha ganado músculo (hasta los 118 kilos de peso) desde aquel primer desembarco y que se siente “preparado” para dar la talla con la camiseta número 33 de los Cavaliers: “Ahora puedo conseguir lo que no pude cuando llegué. Es el momento perfecto para mí. Pude venir hace año y medio pero no quería dejar entonces el Madrid en un momento difícil”.

Hezonja lamentó el despido de Sergio Scariolo, con el que había establecido una buena sintonía, y habló por teléfono con el nuevo técnico blanco, Pedro Martínez. “Es un entrenadorazo que me encanta. Estuve a punto de quitar mi cláusula de salida para la NBA, pensaba que me iba a retirar en el Madrid”, comentó este miércoles. Firmó sin embargo un contrato por una temporada y 2,8 millones de dólares de salario con los Cavaliers que dirige Atkinson, un técnico estadounidense con nacionalidad española desde que jugó cuatro temporadas en Canoe, Zamora, Salamanca (fugaz debut en la ACB) y Calpe, y que llegó a ser dirigido precisamente por Pedro Martínez.
“Es un tanque, no puedes moverle”, elogia Atkinson a Hezonja. “Es fuerte, muy fuerte. Puede atacar el aro, defender, atacar en la pintura y generar juego”, se une Donovan Mitchell, otro nuevo socio para Súper Mario, la estrella que huye del calor y prefiere el frío.
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