Xavi Hernández se siente holandés en Países Bajos

Xavi Hernández (Terrassa, Barcelona; 46 años) pasea en bicicleta por el campus de Zeist, habla con los jugadores de forma individual y colectiva, monta dobles sesiones de entrenamiento con pases de vídeo tácticos y responde con una sonrisa y un inglés muy inteligible a las preguntas más directas y a veces hirientes de los veteranos periodistas deportivos de los Países Bajos. No sabe neerlandés y, por tanto, no lee los diarios ni escucha la radio ni ve la televisión, tampoco está pendiente de los mensajes del móvil ni de las redes sociales, sino que vive en paz consigo mismo, sin más entorno que el de sus ayudantes: su hermano Óscar, el asistente Sergi Alegre y el preparador físico Pau Torres.

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 El técnico asume el reto de reivindicarse tras su salida del Barcelona y de devolver a la selección naranja la autoestima y un juego con más presión y dinamismo  

Xavi Hernández (Terrassa, Barcelona; 46 años) pasea en bicicleta por el campus de Zeist, habla con los jugadores de forma individual y colectiva, monta dobles sesiones de entrenamiento con pases de vídeo tácticos y responde con una sonrisa y un inglés muy inteligible a las preguntas más directas y a veces hirientes de los veteranos periodistas deportivos de los Países Bajos. No sabe neerlandés y, por tanto, no lee los diarios ni escucha la radio ni ve la televisión, tampoco está pendiente de los mensajes del móvil ni de las redes sociales, sino que vive en paz consigo mismo, sin más entorno que el de sus ayudantes: su hermano Óscar, el asistente Sergi Alegre y el preparador físico Pau Torres.

Aunque no sabe qué se cuenta de su estreno como seleccionador de Países Bajos, Xavi siente que ha entrado con buen pie después del prometedor estreno en el Johan Cruyff Arena contra la Alemania de Klopp (1-1) y de la victoria en el pequeño Maracaná de Belgrado ante Serbia (1-2). Ahora aguarda la también invicta Grecia en Tesalónica (hoy, 20,45; Dazn). Un tercer partido difícil para un técnico que intenta calar como la lluvia fina en la afición y la opinión pública con un discurso futbolístico de raíces inequívocamente holandesas y un plan de juego con más presión y dinamismo que el visto en el Mundial 2026 después de que el equipo de Koeman fue de los que menos kilómetros recorrió en Estados Unidos.

Al igual que ya pasó en el Barça en 2021, Xavi ha sustituido en el cargo a Koeman en un desafío igualmente delicado por la necesidad de devolver la autoestima a los holandeses y poner a su equipo nacional en el buen camino, sin más trofeos hasta hoy que la Eurocopa de 1988. El efecto de la Naranja Mecánica, cuando a la selección no se le pedía que ganara sino que inventara, pasó a mejor vida y ahora se le requiere que sea reconocible y ganadora después de ser siempre abatida —tres veces subcampeona del mundo, la última contra España en 2010—. El desfile de técnicos holandeses, desde Van Basten a Van Gaal, pasando por Hiddink, Rijkaard o Beenhakker, no logró conectar con el éxito de Michels.

La solución ha sido apelar a un entrenador extranjero como Xavi. El técnico de la Oranje no era foráneo desde 1977-1978, cuando la federación recurrió al austríaco Happel. La federación holandesa confesó por boca de su director deportivo, Nigel de Jong, que la opción de Xavi llegó después de no poder contratar a Arne Slot ni a Guardiola, cuya figura se acostumbra a cruzar en su trayectoria desde que convivieron en el Barça. Xavi participó en su día de la opinión de quienes consideran que hay un lobby periodístico pro-Guardiola que no siempre juzga objetivamente a los demás entrenadores del Barcelona. No pareció que pensara de la misma manera cuando se presentó como seleccionador de Países Bajos.

Xavi respondió que era “un honor” estar en el podio de los elegidos y recordó su vínculo con Holanda, no solo por los entrenadores que tuvo en el Barça, sino porque la selección fue su rival en el primer y el último partido como internacional español y el finalista en la Copa del Mundo de Sudáfrica. Xavi debutó en el Barça con Van Gaal y confirmó con Rijkaard la condición de mejor jugador de Europa adquirida con la selección de Luis Aragonés en 2008. El sentido de la orientación y calidad del pase le proyectaron como el volante derecho por excelencia después de un tiempo en que no calzaba como mediocentro y estuvo a punto de irse a Milán.

La mucha paciencia le valió para sobresalir como futbolista en el Barça y también para alcanzar Países Bajos. El aprendizaje y la experiencia puede que le sirvan ahora para reivindicarse como seleccionador después de dos años de espera, despedido del club azulgrana después de ganar una Liga y una Supercopa. Xavi se la jugó por el Barcelona en 2021. El final no fue tan bueno como el inicio en el Camp Nou. Ha estado desde 2024 a 2026 en busca de una selección más que de un equipo, sobre todo para que la familia no tuviera que salir de Barcelona, y tras descartar varias opciones se encontró con una oferta irrechazable de la federación holandesa.

“He llegado a la universidad del fútbol”, subrayó Xavi nada más pisar la sede de Zeist en la que trabaja la federación de Países Bajos. Los holandeses cambiaron la vida del Barça y Xavi se propone cambiar la vida de Países Bajos con un contrato hasta 2030. “Muy difícilmente habría sido futbolista si Cruyff no hubiera conquistado antes el Camp Nou”, acostumbra a subrayar Xavi, que siempre ha tenido muy buen ojo con los futbolistas, padrino de los debuts de Lamine, Cubarsí y Fermín y ahora aval de jóvenes como Meerdink, Zechiel y Ruben van Bommel. También ha recuperado a Veerman y ha encontrado soluciones a las ausencias por lesión de Frenkie de Jong, De Ligt, Gakpo, Malen y Brobbey.

El cuerpo técnico de Xavi monitorizó hasta 70 futbolistas antes de cantar la lista de convocados para la Nations League. Afirmó como capitán a Van Dijk, prescindió de Memphis Depay, Weghorst, De Roon y De Vrij, y apuesta por la cantera de Países Bajos. La crítica agradece a Xavi la “holandización” de la selección, la apuesta por un fútbol más ambicioso y su capacidad para leer el juego y corregir el partido en función de la relación espacio-tiempo como se vio contra Alemania y Serbia. Los buenos deseos de la afición se expresaron en la pancarta con la que el seleccionador fue recibido: “Velkom, Xavi”. La respuesta del técnico fue que pronto intentará tararear el himno: Wilhemus.

Acostumbrado a elegir bien, Xavi aspira ahora a demostrar que puede ser muy buen seleccionador después de su corta etapa como entrenador, condicionado por el carácter cainita del Barça. Ningún sitio mejor que Países Bajos porque también se siente holandés como muchos otros barcelonistas.

Clasificación

Grupo 2 PT PJ PG PE PP
1
GRE
6 2 2 0 0
2
NDL
4 2 1 1 0
3
GER
1 2 0 1 1
4
SER
0 2 0 0 2
Grupo 2 PT PJ PG PE PP
1
GRE
6 2 2 0 0
2
NDL
4 2 1 1 0
3
GER
1 2 0 1 1
4
SER
0 2 0 0 2

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