El presidente andaluz pretende «encapsular» su gobierno de coalición para evitar que la tensión electoral contamine las relaciones entre los socios Leer El presidente andaluz pretende «encapsular» su gobierno de coalición para evitar que la tensión electoral contamine las relaciones entre los socios Leer
Juanma Moreno no quiere riesgos añadidos al que ya supone presidir un primer gobierno con Vox. El presidente de la Junta ha elegido un gabinete con consejeros ya rodados y con larga experiencia en sus áreas, lo que garantiza cierto marco de continuidad en la gestión a pesar de la irrupción en el ejecutivo del partido de Santiago Abascal, tercera fuerza política en Andalucía.
Los dos únicos nuevos consejeros del PP, Mario Muñoz (Fomento y Movilidad) y Adolfina Martínez (Sostenibilidad y Medio Ambiente), ya ocuparon cargos de responsabilidad en el segundo nivel del anterior gobierno, por lo que llegan con la camiseta del equipo puesta y las dinámicas aprendidas.
Con una estructura hinchada (3 vicepresidencias para coordinar 13 consejerías), Juanma Moreno ha querido hacer visible el peso relativo de cada una de las fuerzas políticas que conforman la coalición y restar así presencia al socio que el PP andaluz se había resistido siempre a incluir en su expediente. En ese organigrama, el verdadero número dos de Juanma Moreno será el todoterreno Antonio Sanz, que no sólo mantiene todas las competencias que ya tenía en la anterior legislatura (Presidencia, Emergencias y Sanidad) sino que sube de nivel en calidad de vicepresidente primero y será quien sustituya al presidente en su ausencia.
La acumulación de competencias en la persona de Antonio Sanz ha resultado especialmente sorprendente ya que la gestión de la sanidad le llegó en la pasada legislatura de manera inesperada y sólo de forma temporal, tras estallar la crisis de los cribados del cáncer, que provocó el relevo de toda la cúpula de la Consejería. Sin embargo, en los meses en los que ha estado al frente del departamento, Sanz ha conseguido recuperar la confianza del personal y restablecer el diálogo con los sindicatos, que han valorado positivamente que siga en el puesto. De los cuatro consejeros que Moreno ha tenido al frente de la sanidad, Antonio Sanz es el único que no tenía un vínculo profesional previo con el sector y, sin embargo, eso no parece haber lastrado su capacidad de gestión. Así al menos lo ha valorado el presidente, que le ha encomendado la reforma integral del Servicio Andaluz de Salud (SAS) para adaptarlo a las nuevas tecnologías y necesidades del sistema. Sanz tendrá que hacerlo sin soliviantar en exceso a unos profesionales sobrecargados y con la lupa permanente de la oposición, siembre combativa contra la privatizaciones, los recortes de servicios o las disfunciones de las listas de espera.
Manuel Gavira (Vox) será vicepresidente segundo, aunque figurará en primer lugar en el orden de prelación protocolario porque así se ha negociado, según aclaró este jueves el propio Moreno. Como ya se anunció tras el pacto PP-Vox, Gavira dirigirá la macroconsejería de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local.
También hay una vicepresidencia tercera, que asumirá Carolina España, consejera de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, además de portavoz de la Junta, y la encargada de armar los primeros presupuestos del gobierno de coalición, que incluirán un nuevo paquete de rebajas fiscales según lo acordado con Vox.
Moreno ha apostado por un equipo donde prima el perfil político sobre el técnico y que ha demostrado ya saber adaptarse a la hoja de ruta dictada desde la Presidencia sin sacar los pies del plato. Con un socio imprevisible como Vox (a tenor de la experiencia en otras comunidades autónomas), el presidente andaluz no quiere más sorpresas durante la legislatura que las estrictamente inevitables. A este respecto, Moreno dijo ayer que es consciente de que la legislatura se puede ver de alguna forma condicionada por la celebración de dos procesos electorales «de alto voltaje», «que tensionan e introducen excitación política»: las generales y las municipales. Por eso, y para preservar la estabilidad en la comunidad, su intención es «encapsular al gobierno», para que no se vea arrastrado por la confrontación electoral.
Entre las escasas novedades del nuevo ejecutivo se encuentra la creación de una Consejería de Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública, al frente de la cual estará el hasta ahora consejero de Justicia y Administración Pública, José Antonio Nieto.
Además, la consejería de Fomento y Vivienda queda dividida en dos. Como se explicaba anteriormente, habrá una nueva Consejería de Fomento y Movilidad, a cargo de Mario Muñoz; y una Consejería de Vivienda, Juventud y Ordenación del Territorio, al frente de la cual estará Rocío Díaz.
El resto de consejeros de la pasada legislatura repite en sus puestos, como es el caso de Jorge Paradela, que sigue al frente de Industria, Energía e Innovación y se hará cargo también de Universidad. Como se recordará, el consejero de Universidad en la anterior legislatura, José Carlos Gómez Villamandos, falleció de un cáncer el pasado 2 de junio.
Patricia del Pozo seguirá al frente de Cultura, Deporte y Patrimonio Histórico; Carmen Castillo lo hará en Educación y Formación Profesional; Ramón Fernández Pacheco seguirá siendo consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural; Rocío Blanco volverá a estar al frente de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo; y Loles López volverá a ser consejera de Servicios Sociales, Familia e Igualdad.
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