El lunes saltaba la noticia: la compañía de videojuegos japonesa Nintendo anunciaba una subida de precio en su más reciente consola, la Nintendo Switch 2, que en España pasará de 469,99 a 499,99 euros a partir de septiembre. En realidad era la única gran compañía que faltaba: en abril de 2025, Sony anunció una subida de precio para su PlayStation 5 (de 499,99 euros a 549,99 euros) y, un mes después, Microsoft confirmó incrementos en Xbox Series X (de 549,99 a 599,99), y en la Xbox Series S (de 349,99 a 399,99). Las subidas de videoconsolas son muy infrecuentes, pues lo normal es que conforme pasen los años los aparatos de hardware se abaraten. ¿A qué atiende, entonces, esta subida generalizada? ¿Es un hecho coyuntural o implica un encarecimiento definitivo del mercado de los videojuegos?
La inflación, la escasez de componentes y el impacto de la IA amenazan con disparar el gasto necesario para los videojuegos a cifras nunca vistas
El lunes saltaba la noticia: la compañía de videojuegos japonesa Nintendo anunciaba una subida de precio en su más reciente consola, la Nintendo Switch 2, que en España pasará de 469,99 a 499,99 euros a partir de septiembre. En realidad era la única gran compañía que faltaba: en abril de 2025, Sony anunció una subida de precio para su PlayStation 5 (de 499,99 euros a 549,99 euros) y, un mes después, Microsoft confirmó incrementos en Xbox Series X (de 549,99 a 599,99), y en la Xbox Series S (de 349,99 a 399,99). Las subidas de videoconsolas son muy infrecuentes, pues lo normal es que conforme pasen los años los aparatos de hardware se abaraten. ¿A qué atiende, entonces, esta subida generalizada? ¿Es un hecho coyuntural o implica un encarecimiento definitivo del mercado de los videojuegos?
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