El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha resucitado este viernes una práctica que remite a otra era en Washington: la era —que, si bien parece lejana, transcurrió hace solo un año— en la que ponía patas arriba el comercio global a golpe de mensaje en su red social, Truth. Esta vez ha acudido a esa plataforma para anunciar, en lo que supone una nueva escalada en su guerra económica global, que, “dado que la Unión Europea no está cumpliendo” con el acuerdo comercial entre ambos socios, Washington aumentará “la próxima semana los aranceles aplicados a los automóviles y camiones que se exporten a los Estados Unidos”.
El presidente de Estados Unidos sostiene que Bruselas no ha cumplido con el acuerdo comercial alcanzado el año pasado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha resucitado este viernes una práctica que remite a otra era en Washington: la era —que, si bien parece lejana, transcurrió hace solo un año— en la que ponía patas arriba el comercio global a golpe de mensaje en su red social, Truth. Esta vez ha acudido a esa plataforma para anunciar, en lo que supone una nueva escalada en su guerra económica global, que, “dado que la Unión Europea no está cumpliendo” con el acuerdo comercial entre ambos socios, Washington aumentará “la próxima semana los aranceles aplicados a los automóviles y camiones que se exporten a los Estados Unidos”.
El nuevo gravamen, ha dicho Trump, que no ha especificado de qué modo ha infringido la UE el pacto comercial alcanzado el verano pasado, será del 25%. Ahora, los productos europeos pagan un arancel general del 15%. No es recíproco, así que los vehículos estadounidenses no abonan esa misma tasa en Europa.
Lo cierto es que la UE todavía no ha aprobado la parte legal del acuerdo comercial que Washington y Bruselas firmaron el pasado verano. Una vez lo presentó la Comisión Europea, el trámite en el Consejo de la UE −es decir, el de los Estados miembros− fue ágil. Pero en el Parlamento Europeo los tiempos fueron más lentos y, mientras se estaba tramitando para su aprobación, se cruzaron las amenazas de Trump a Groenlandia. El presidente de Estados Unidos llegó a anunciar aranceles para los países que enviaron efectivos a unas maniobras que organizó Dinamarca (Francia y Alemania, entre ellos). La reacción de todo el espectro parlamentario fue frenar las deliberaciones sobre el acuerdo comercial con Washington mientras la situación no se aclarara.
Cuando el asunto de Groenlandia se calmó, la Eurocámara recuperó la tramitación. Y finalmente su posición fue aprobada a finales de marzo. Pero ahora los dos colegisladores de la UE −Parlamento y Consejo− deben negociar y pactar los documentos finales antes de su ratificación definitiva, informa Manuel V. Gómez en Bruselas.El presidente de la comisión de Comercio de la Eurocámara, Bernd Lange, ha calificado de “inaceptable” la nueva amenaza de Trump. “El Parlamento Europeo sigue respetando el acuerdo y trabaja para ultimar la legislación. Mientras la UE cumple con lo prometido, la parte estadounidense sigue incumpliendo sus compromisos”, ha contraatacado. Para el eurodiputado socialdemócrata alemán, este nuevo anuncio muestra que Trump “no es de fiar” y reclama ante la nueva amenaza “claridad y firmeza” de una UE que, con Groenlandia primero y ante la decisión unilateral después de atacar a Irán sin avisar a sus aliados, ha empezado a mostrar más firmeza frente a Washington.

El mensaje de Trump en Truth añade que a las empresas automovilísticas del otro lado del Atlántico siempre les queda una opción: “Fabricar los automóviles y camiones en plantas ubicadas en los Estados Unidos”, porque a esos “NO se les aplicará ningún arancel” (las mayúsculas son suyas). “Actualmente hay muchas plantas de automóviles y camiones en construcción, con una inversión superior a los 100.000 millones de dólares; una cifra RÉCORD en la historia de la fabricación de vehículos. Estas plantas, que cuentan con trabajadores estadounidenses, abrirán sus puertas muy pronto. ¡Nunca antes se había visto nada igual a lo que está sucediendo hoy en Estados Unidos!“, ha escrito el presidente de la primera economía mundial.
El anuncio del presidente estadounidense llega el mismo día de la entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur y una semana después de que el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, visitara Washington para firmar un pacto con el secretario de Estado, Marco Rubio, para unir fuerzas y reducir su dependencia de China en el ámbito de las materias primas críticas. Trump, en otra prueba de quién dicta la política comercial del país, anunció el jueves la eliminación del arancel del 10% al whisky escocés como tributo a la buena sintonía que ha guiado la visita de estos días del rey Carlos III de Inglaterra a Estados Unidos.
La decisión sobre los coches y camiones europeos vuelve a sumir en la incertidumbre a un sector que ya sufrió un pésimo 2025, en buena medida por la tormenta arancelaria desatada por Trump, la cual afectó a las cuentas de resultados de los propios fabricantes europeos, y también estadounidense. El país más afectado a priori por la nueva tasa sería Alemania, el mayor exportador europeo de vehículos a Estados Unidos. Según datos del Departamento de Comercio estadounidense, el país germano le vendió coches por valor de 24.781,8 millones de dólares en 2024 (último dato disponible), unos 21.101 millones de euros al cambio actual. Alemania es así el quinto mayor exportador de coches al país, solo por detrás de México, Japón, Corea y Canadá.
En cuanto a España, la afectación es muy limitada, ya que la industria automovilística nacional no vende ni un solo vehículo a Estados Unidos. No lo hace desde 2023, ejercicio en el que España exportó allí 51.700 coches desde las plantas de Ford de Almussafes (Valencia) y de Mercedes-Benz en Vitoria. Dichos vehículos eran las furgonetas Ford Transit Connect y la Tourneo Connect, y la Vito de Mercedes-Benz, que se comercializaba en EE UU bajo la denominación de Metris. La compañía de la estrella decidió dejar de vender este vehículo a la primera potencia tanto en su versión furgón como en la de pasajeros por un problema de homologación. Ford, por su parte, dejó de hacerlo tras la decisión de quitar modelos a la planta valenciana, la cual funciona hoy bajo mínimos con un único modelo, el Kuga.
A quien sí afecta es a la industria de componentes de coches, ya que el sector sí vende piezas a Estados Unidos y, sobre todo, a otros países europeos que sí exportan allí. En 2024, la venta directa de piezas a EE UU solo supuso el 4% de las exportaciones de los fabricantes de componentes nacionales, unos 1.021 millones de euros, según datos de Sernauto, la patronal del sector.
La amenaza de Trump ha tenido un impacto inmediato en el sector automovilístico en las Bolsas estadounidenses. En una sesión sin referencias claras por el cierre de los mercados europeos por la festividad del Primero de Mayo, las acciones de los principales fabricantes del parqué estadounidense han reaccionado con caídas.
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