Una Diada para Ceuta

En el Día de Ceuta miles de catalanes salimos a la calle, como en tantas ciudades de España, para decirles a los ceutíes que tienen todo nuestro apoyo. En Barcelona nos reunimos en la plaza Sant Jaume, donde el Partido Socialista intentó boicotear la concentración y favoreció una contramanifestación promarroquí en el mismo espacio. Dos filas de furgones de los Mossos separaban físicamente a unos de otros. La imagen era una metáfora de nuestro tiempo: se levantaba un muro entre españoles.Este viernes celebramos la Diada de Cataluña y parece un buen momento para recordar que, durante los años más duros del ‘procés’, muchos catalanes sentimos el apoyo del resto de España. Con el rey Felipe VI a la cabeza, nos dijeron que no estábamos solos. Hoy nos corresponde devolver aquel afecto y decirles a los ceutíes que tampoco ellos lo están. Que su preocupación es la nuestra, que su seguridad es la nuestra y que su frontera es nuestra frontera.Sería, además, una buena manera de recuperar el sentido de una Diada utilizada durante demasiado tiempo para dividir. Cataluña necesita concordia y prosperidad, no más muros entre españoles. No más mala política. Porque si antes fue el separatismo quien dividió la sociedad para mantenerse en el poder, hoy esa es la estrategia del sanchismo. Es un proceso español que genera una paradoja terrible: el Gobierno que tanta energía ha dedicado a levantar muros dentro de España no es capaz de mantener en pie el que realmente necesitamos, el de nuestra frontera con Marruecos.La confrontación interior ha convivido con una intolerable sumisión exterior. Ante una entrada de más de 70.000 personas por la frontera de Ceuta, el Gobierno sigue sin ofrecer una respuesta a la altura y culpando a todo el mundo menos al culpable. Marruecos conoce esas debilidades porque lleva años poniéndolas a prueba. No sabemos qué contenía el móvil de Sánchez, pero sabemos que él y no pocos socialistas defienden más a un país extranjero que al nuestro.Y, ojo, esta debilidad del Estado tiene espectadores. Marruecos la explota y el separatismo toma nota. Durante años, el independentismo catalán resiste gracias a una esperanza: que el Estado español se debilite más y que, llegado el momento, carezca de voluntad para defenderse y pueda ser desbordado. La sumisión de Sánchez al régimen marroquí no debilita a España solamente en el sur. La debilita también en Cataluña.Por eso esta Diada puede tener un significado especial. No volvamos a levantar fronteras imaginarias entre catalanes ni muros entre españoles. Reconstruyamos los vínculos que otros han intentado destruir y recuperemos una idea elemental de solidaridad nacional. En los momentos más difíciles del ‘procés’, cuando algunos pretendían hacernos extranjeros en nuestro propio país, el resto de España estuvo con nosotros. Nos dijeron que no estábamos solos. Esta Diada tenemos la oportunidad de devolver aquel abrazo. Ceutíes, no estáis solos.Juan Milián Querol es senador del PP por Barcelona En el Día de Ceuta miles de catalanes salimos a la calle, como en tantas ciudades de España, para decirles a los ceutíes que tienen todo nuestro apoyo. En Barcelona nos reunimos en la plaza Sant Jaume, donde el Partido Socialista intentó boicotear la concentración y favoreció una contramanifestación promarroquí en el mismo espacio. Dos filas de furgones de los Mossos separaban físicamente a unos de otros. La imagen era una metáfora de nuestro tiempo: se levantaba un muro entre españoles.Este viernes celebramos la Diada de Cataluña y parece un buen momento para recordar que, durante los años más duros del ‘procés’, muchos catalanes sentimos el apoyo del resto de España. Con el rey Felipe VI a la cabeza, nos dijeron que no estábamos solos. Hoy nos corresponde devolver aquel afecto y decirles a los ceutíes que tampoco ellos lo están. Que su preocupación es la nuestra, que su seguridad es la nuestra y que su frontera es nuestra frontera.Sería, además, una buena manera de recuperar el sentido de una Diada utilizada durante demasiado tiempo para dividir. Cataluña necesita concordia y prosperidad, no más muros entre españoles. No más mala política. Porque si antes fue el separatismo quien dividió la sociedad para mantenerse en el poder, hoy esa es la estrategia del sanchismo. Es un proceso español que genera una paradoja terrible: el Gobierno que tanta energía ha dedicado a levantar muros dentro de España no es capaz de mantener en pie el que realmente necesitamos, el de nuestra frontera con Marruecos.La confrontación interior ha convivido con una intolerable sumisión exterior. Ante una entrada de más de 70.000 personas por la frontera de Ceuta, el Gobierno sigue sin ofrecer una respuesta a la altura y culpando a todo el mundo menos al culpable. Marruecos conoce esas debilidades porque lleva años poniéndolas a prueba. No sabemos qué contenía el móvil de Sánchez, pero sabemos que él y no pocos socialistas defienden más a un país extranjero que al nuestro.Y, ojo, esta debilidad del Estado tiene espectadores. Marruecos la explota y el separatismo toma nota. Durante años, el independentismo catalán resiste gracias a una esperanza: que el Estado español se debilite más y que, llegado el momento, carezca de voluntad para defenderse y pueda ser desbordado. La sumisión de Sánchez al régimen marroquí no debilita a España solamente en el sur. La debilita también en Cataluña.Por eso esta Diada puede tener un significado especial. No volvamos a levantar fronteras imaginarias entre catalanes ni muros entre españoles. Reconstruyamos los vínculos que otros han intentado destruir y recuperemos una idea elemental de solidaridad nacional. En los momentos más difíciles del ‘procés’, cuando algunos pretendían hacernos extranjeros en nuestro propio país, el resto de España estuvo con nosotros. Nos dijeron que no estábamos solos. Esta Diada tenemos la oportunidad de devolver aquel abrazo. Ceutíes, no estáis solos.Juan Milián Querol es senador del PP por Barcelona  

En el Día de Ceuta miles de catalanes salimos a la calle, como en tantas ciudades de España, para decirles a los ceutíes que tienen todo nuestro apoyo. En Barcelona nos reunimos en la plaza Sant Jaume, donde el Partido Socialista intentó boicotear la concentración … y favoreció una contramanifestación promarroquí en el mismo espacio. Dos filas de furgones de los Mossos separaban físicamente a unos de otros. La imagen era una metáfora de nuestro tiempo: se levantaba un muro entre españoles.

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