Seguir la evolución del mercado de la vivienda a través de las distintas estadísticas que lo monitorizan provoca una sensación recurrente de déjà vu. Una impresión que se repite con especial intensidad desde que la crisis de acceso a la vivienda se ha instalado en la vida cotidiana, encadenando récords cada vez más preocupantes y sin visos claros de remitir. El último dato vuelve a apuntar en esa dirección: según las cifras publicadas este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios de la vivienda aumentaron un 12,9% en el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior. Se trata de la misma tasa interanual registrada en el cuarto trimestre de 2025 y, en ambos casos, de la subida más intensa desde comienzos de 2007, cuando el encarecimiento alcanzó el 13,1%.
El índice de precios del INE replica la variación de finales de 2025, con un mayor encarecimiento de los inmuebles de segunda mano
Seguir la evolución del mercado de la vivienda a través de las distintas estadísticas que lo monitorizan provoca una sensación recurrente de déjà vu. Una impresión que se repite con especial intensidad desde que la crisis de acceso a la vivienda se ha instalado en la vida cotidiana, encadenando récords cada vez más preocupantes y sin visos claros de remitir. El último dato vuelve a apuntar en esa dirección: según las cifras publicadas este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios de la vivienda aumentaron un 12,9% en el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior. Se trata de la misma tasa interanual registrada en el cuarto trimestre de 2025 y, en ambos casos, de la subida más intensa desde comienzos de 2007, cuando el encarecimiento alcanzó el 13,1%.
La comparación con 2007, último año antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, resulta inevitable, pero exige matices. Entonces, las subidas se producían en un contexto de crédito abundante, fuerte actividad promotora y una oferta en expansión. Casi dos décadas después, el repunte de casi el 13% responde a un escenario muy distinto: tipos de interés controlados (pese a la reciente amenaza del Banco Central Europeo por subirlos), producción de vivienda limitada y una demanda tensionada por factores demográficos y laborales. Que ambos registros coincidan en intensidad subraya la gravedad del momento actual, aunque las causas sean estructuralmente distintas y apunten a un problema más persistente que cíclico.
El repunte durante el primer capítulo del año fue generalizado, aunque con diferencias según el tipo de inmueble. La vivienda de nueva construcción moderó su avance hasta una variación anual del 9,1%, mientras que el mercado de segunda mano volvió a concentrar las mayores tensiones, con un incremento del 13,5%, claramente por encima de la media.
La estadística del INE para los primeros compases del año llega pocos días después de que el Ministerio de Vivienda publicase sus registros sobre el precio medio del metro cuadrado. Y los resultados de ambas métricas son prácticamente calcados. Y es que el valor promedio entre enero y marzo de 2026 alcanzó los 2.315,7 euros, un 13,9% más que en el mismo periodo del año anterior. Es, por tanto, apenas un punto porcentual más que el resultado del INE.
La lectura de las estadísticas de vivienda requiere, sin embargo, entender qué está midiendo cada una. El precio medio del metro cuadrado que publica el departamento que dirige Isabel Rodríguez se basa en las compraventas escrituradas y ofrece un dato en euros, muy útil para saber cuánto se paga por una casa, pero sensible al tipo de vivienda que se vende en cada momento. El Índice de Precios de Vivienda del INE, en cambio, no mide niveles, sino evolución: es un indicador que corrige el efecto calidad y compara inmuebles similares para aislar la subida real de los precios. Por eso ambos pueden avanzar a ritmos distintos sin contradecirse, pese a que en este caso la senda definida sea prácticamente la misma.
De acuerdo con el Índice de Precios de Vivienda del INE —elaborado a partir de los registros del Consejo General del Notariado—, las mayores subidas territoriales del primer trimestre se concentraron en Aragón y la Región de Murcia, ambas con un avance del 15,6%. Les siguieron Castilla y León y Ceuta, donde los precios repuntaron un 14,9% interanual. En el extremo opuesto se situaron Canarias (10,7%), Cataluña y Navarra (10,5%) y el País Vasco (10,3%), que aun así registraron incrementos muy elevados. Más allá de estas diferencias, todas las comunidades autónomas anotaron subidas de dos dígitos, una señal clara de que la presión sobre el mercado de la vivienda se ha extendido de forma generalizada por todo el país.
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