Por qué hay tanta actividad sísmica en Granada

El relieve de Sierra Nevada se encuentra en la primera línea de choque de colisión entre placas. Seguirá habiendo terremotos y seguirá elevándose Leer El relieve de Sierra Nevada se encuentra en la primera línea de choque de colisión entre placas. Seguirá habiendo terremotos y seguirá elevándose Leer  

La Vega de Granada es una depresión tectónica que tiene un largo registro de actividad sísmica a lo largo de la historia, empezando por el de Santa Fe en 1431, que ocasionó graves daños en la Alhambra.

Posteriormente hubo terremotos destructivos en 1806 (Pinos Puente; M 5,3) 1956 (Albolote; M 5,0) y más recientemente, el enjambre sísmico de 2021, que afectó a las localidades de Atarfe, Pinos Puente y Santa Fe con cientos de pequeños terremotos (M 4,5) que son testigo de la importante inquietud tectónica de la zona.

Pero ¿por qué esta zona es la de mayor actividad sísmica del interior de la Península? Resulta que la zona de Granada se encuentra en la Cordillera Bética, el sistema montañoso más joven de la península, consecuencia de la colisión entre las placas Africana y Euroasiática, cuyo relieve comenzó a elevarse hace unos ocho millones de años.

Además, Granada y su vega se encuentran en la falda de Sierra Nevada el macizo montañoso con mayor altitud de la Península (Mulhacén, 3842 m). Hay sedimentos litorales de hace unos ocho millones de años (Mioceno) en Sierra Nevada a una altitud de 1830 m s.n.m y en otros relieves cercanos a algo más de 1980 m.

Es decir, durante los últimos ocho millones de años el macizo montañoso se ha elevado un mínimo de 2000 m y velocidades de elevación de hasta 1 mm/año, que continúan en la actualidad. Pero el proceso de elevación geológico no se produce de forma progresiva y silenciosa, se produce «partido a partido», que diría Simeone:

Esto es terremoto a terremoto. La elevación tectónica es el producto de la suma a lo largo del tiempo de los desplazamientos finitos individuales que se producen durante cada terremoto. Los desplazamientos en profundidad (< 10 km) de las fallas normales durante terremotos de magnitud 4,5 – 5,5, los que caracterizan históricamente la vega de Granada, no suelen superar algunos pocos metros, que se traducen en superficie los 2-4 cm (Datos DinSar).

Dado que las tasas de convergencia NO-SE África-Eurasia en el Mediterráneo Occidental son de 2-4 mm/año, tienen que pasar bastantes años para que se acumulen deformaciones métricas. Cuando esto ocurre Sierra Nevada crece unos milímetros y la Vega de Granada se hundo otros pocos milímetros.

El relieve de Sierra Nevada se encuentra en la primera línea de choque de la colisión entre las placas, seguirá habiendo terremotos y seguirá elevándose. El estirón de adolescencia ya pasó, pero de vez en cuando tendremos sustos, alguno de mayor importancia.

Más información en: Terremotos y Montañas, 2016.

* Pablo G. Silva Barroso forma parte del Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca.

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