En 2015, la operación Caronte de los Mossos d’Esquadra permitió desarticular una célula yihadista que planeaba atentar contra lugares emblemáticos de Barcelona y secuestrar a una persona, vestirla con una mono naranja y degollarla, para grabarlo y difundirlo. La Audiencia Nacional los condenó a entre doce y ocho años de prisión. Uno de esos condenados, Jacobo Orellana, converso al islam, volvió a ser detenido por la Policía Nacional y el cuerpo catalán en 2025, en un pueblo de Tarragona, después de que los investigadores detectasen nuevos indicios de radicalización. Fue una de las operaciones policiales contra el yihadismo en España que, durante el año pasado, batieron un nuevo récord de detenciones, sólo superado por las llevadas a cabo tras los atentados del 11-M. E, igual que en los últimos seis años, Cataluña fue la comunidad con mayor número de arrestos, acumulando casi un tercio del total, consolidándose así como el territorio con mayor presencia de extremistas detectados por las fuerzas y cuerpos de seguridad, según refleja el ‘Balance del Terrorismo en España’, del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, vinculado al Ministerio del Interior. Unas cifras —204 detenidos en la última década en la comunidad; 35 en el último año— que llevan a concluir, apunta el informe, que la existencia de focos de extremismo más fuertes supone, en cierta medida, un mayor riesgo en comparación con otros emplazamientos. Por ejemplo, Madrid, que se sitúa en segundo lugar, suma la mitad de detenciones desde 2015, sin llegar al 15 por ciento del total. Entre las operaciones más relevantes, Biasakhi, de principios de marzo, cuando la Policía Nacional y los Mossos detuvieron a diez individuos paquistaníes en Barcelona, por su vinculación con la organización extremista Tehreek-e-La-bbaik Pakistán (TLP), así como por apología y enaltecimiento. Una organización —formalmente no considerada como terrorista— que aboga por perpetrar ataques cuando considera que se producen ofensas contra el islam. Sólo una semana más tarde, arrestaban a otro pakistaní, acusado de pertenecer a este grupo, en Sant Feliu de Llobregat. No era la primera vez que las fuerzas y cuerpos de seguridad detectaban a varios de sus integrantes en Cataluña, y es que en años anteriores, tal y como detalló este diario , se llevaron a cabo varias operaciones contra el TLP. Una veintena de detenidos acabaron deportados, al ser considerados una amenaza para la seguridad nacional. A principios del mes siguiente, dos operaciones simultáneas. Una en Tortosa (Tarragona) y Zaragoza, contra dos hermanos argelinos en avanzado estado de radicalización, acusados de adoctrinamiento. En la investigación colaboraron el CNI y el FBI. El mismo día, en Barcelona, la Guardia Civil desarticuló una célula de tres presuntos integrantes de Hizbulá, que proporcionaban drones a la organización terrorista libanesa. 35 de los 100 detenidos durante 2025 en España por radicalización yihadista se encontraban en Cataluña Uno de ellos, Jacobo Orellana, ya había sido condenado por la Audiencia Nacional a ocho años de cárcel por integrar una célula que pretendía atentar en BarcelonaPoco después, el arrestado fue un menor marroquí, con nacionalidad española, en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), acusado de preparar un atentado. Quedó en libertad, pero una semana más tarde volvió a ser detenido en Madrid, tras corroborar los investigadores —al examinar el material que se le había incautado— que la amenaza era real y pretendía perpetrar un ataque terrorista. También en la provincia de Barcelona, otro despliegue policial en Castelldefels y Montcada i Reixac, se saldó con tres detenidos: un libanés, un sirio y un español. Compartían propaganda de Daesh y Hamás, habían amenazado a personas y objetos de simbología cristiana y, según la investigación, planeaban ataques con cuchillos. Los tres ingresaron en prisión. Poco después, en Castellbisbal, las fuerzas y cuerpos de seguridad detuvieron a un español de origen marroquí, acusado de autoadoctrinamiento, tras haber viajado a Polonia para entrenarse en el uso de armas largas. MarruecosMarruecos es el país del que proceden el mayor número de extremistas arrestados en la última década en nuestro país. Fueron casi el 40 por ciento del total, seguidos por los de nacionalidad española; más de tres de cada diez. En cambio, Pakistán ha superado ya a Argelia, con un siete por ciento, frente al seis del país norteafricano.Además, el citado informe precisa que la guerra de Gaza ha sido uno de los factores de radicalización del terrorismo yihadista en España durante este último año —tendencia ya detectada durante 2024—. Del centenar de extremistas detenidos en España, cuatro de cada diez fueron acusados de actividades relacionadas con la preparación de atentados, lo que supone casi el doble que en los doce meses anteriores. Los restantes, por propaganda o enaltecimiento —33 por ciento—; pero también por reclutamiento o financiación de grupos terroristas. Imanes expulsadosEntre los 25 sospechosos por radicalización yihadista que fueron expulsados de España en 2025 había nueve imanes; cinco de los cuales desarrollaban su actividad en Cataluña. En la provincia de Gerona, el director del Centro Cultural Islámico Alfirdaous de La Jonquera, investigado por terrorismo y difundir en internet mensajes contrarios a los valores constitucionales. También el imán de una mezquita de Figueras, donde había difundido proclamas salafistas. Otro de la de Tarragona, por difundir mensajes favorables al yihadismo; también un predicador de Olot (Gerona), marroquí; y otro imán de Barcelona, que ejercía en un templo vinculado a la célula islamista desarticulada en la operación Chacal, en 2005, que permitió dar al traste con una red de reclutamiento y envío de yihadistas para cometer atentados suicidas en Irak. 5 imanes expulsados, del total de 9 en toda España, ejercían en Cataluña. Entre estos, en una mezquita de Barcelona vinculada con la célula desarticulada en 2005, durante la operación Chacal.El pasado año, fueron ocho los atentados de carácter yihadista que se registraron en Europa. La gran mayoría, perpetrados por actores solitarios que no formaban parte de células organizadas ni recibían órdenes, aunque algunos hubiesen jurado fidelidad al Daesh. De hecho, los de Barcelona y Cambrils (Tarragona), de los que hoy se cumple el noveno aniversario, suponen una excepción, al estar tras su comisión una célula con una decena de integrantes. En los últimos años, los ejecutados en suelo europeo los llevó a cabo un único individuo, sin vinculación directa con una organización terrorista, aunque sí con un vínculo ideológico que pudo haber impulsado su proceso de radicalización. Con los programas de prevención desplegados, Cataluña detectó durante 2025 más de 200 casos de posible radicalización violenta. Según informaron los Mossos, la mayoría se encontraban en fases iniciales y no han llegado a representar una amenaza. En las operaciones desarrolladas contra quienes sí lo son, la radicalización obedece cada vez más al consumo y difusión de propaganda a través de internet, especialmente, entre jóvenes. De hecho, el informe recoge que el Daesh incrementó, en los últimos doce meses, los canales de propaganda en español. Entre esta, un vídeo que distribuyó Al Khayr Media, con elogios a los terroristas de Barcelona y Cambrils. En 2015, la operación Caronte de los Mossos d’Esquadra permitió desarticular una célula yihadista que planeaba atentar contra lugares emblemáticos de Barcelona y secuestrar a una persona, vestirla con una mono naranja y degollarla, para grabarlo y difundirlo. La Audiencia Nacional los condenó a entre doce y ocho años de prisión. Uno de esos condenados, Jacobo Orellana, converso al islam, volvió a ser detenido por la Policía Nacional y el cuerpo catalán en 2025, en un pueblo de Tarragona, después de que los investigadores detectasen nuevos indicios de radicalización. Fue una de las operaciones policiales contra el yihadismo en España que, durante el año pasado, batieron un nuevo récord de detenciones, sólo superado por las llevadas a cabo tras los atentados del 11-M. E, igual que en los últimos seis años, Cataluña fue la comunidad con mayor número de arrestos, acumulando casi un tercio del total, consolidándose así como el territorio con mayor presencia de extremistas detectados por las fuerzas y cuerpos de seguridad, según refleja el ‘Balance del Terrorismo en España’, del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, vinculado al Ministerio del Interior. Unas cifras —204 detenidos en la última década en la comunidad; 35 en el último año— que llevan a concluir, apunta el informe, que la existencia de focos de extremismo más fuertes supone, en cierta medida, un mayor riesgo en comparación con otros emplazamientos. Por ejemplo, Madrid, que se sitúa en segundo lugar, suma la mitad de detenciones desde 2015, sin llegar al 15 por ciento del total. Entre las operaciones más relevantes, Biasakhi, de principios de marzo, cuando la Policía Nacional y los Mossos detuvieron a diez individuos paquistaníes en Barcelona, por su vinculación con la organización extremista Tehreek-e-La-bbaik Pakistán (TLP), así como por apología y enaltecimiento. Una organización —formalmente no considerada como terrorista— que aboga por perpetrar ataques cuando considera que se producen ofensas contra el islam. Sólo una semana más tarde, arrestaban a otro pakistaní, acusado de pertenecer a este grupo, en Sant Feliu de Llobregat. No era la primera vez que las fuerzas y cuerpos de seguridad detectaban a varios de sus integrantes en Cataluña, y es que en años anteriores, tal y como detalló este diario , se llevaron a cabo varias operaciones contra el TLP. Una veintena de detenidos acabaron deportados, al ser considerados una amenaza para la seguridad nacional. A principios del mes siguiente, dos operaciones simultáneas. Una en Tortosa (Tarragona) y Zaragoza, contra dos hermanos argelinos en avanzado estado de radicalización, acusados de adoctrinamiento. En la investigación colaboraron el CNI y el FBI. El mismo día, en Barcelona, la Guardia Civil desarticuló una célula de tres presuntos integrantes de Hizbulá, que proporcionaban drones a la organización terrorista libanesa. 35 de los 100 detenidos durante 2025 en España por radicalización yihadista se encontraban en Cataluña Uno de ellos, Jacobo Orellana, ya había sido condenado por la Audiencia Nacional a ocho años de cárcel por integrar una célula que pretendía atentar en BarcelonaPoco después, el arrestado fue un menor marroquí, con nacionalidad española, en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), acusado de preparar un atentado. Quedó en libertad, pero una semana más tarde volvió a ser detenido en Madrid, tras corroborar los investigadores —al examinar el material que se le había incautado— que la amenaza era real y pretendía perpetrar un ataque terrorista. También en la provincia de Barcelona, otro despliegue policial en Castelldefels y Montcada i Reixac, se saldó con tres detenidos: un libanés, un sirio y un español. Compartían propaganda de Daesh y Hamás, habían amenazado a personas y objetos de simbología cristiana y, según la investigación, planeaban ataques con cuchillos. Los tres ingresaron en prisión. Poco después, en Castellbisbal, las fuerzas y cuerpos de seguridad detuvieron a un español de origen marroquí, acusado de autoadoctrinamiento, tras haber viajado a Polonia para entrenarse en el uso de armas largas. MarruecosMarruecos es el país del que proceden el mayor número de extremistas arrestados en la última década en nuestro país. Fueron casi el 40 por ciento del total, seguidos por los de nacionalidad española; más de tres de cada diez. En cambio, Pakistán ha superado ya a Argelia, con un siete por ciento, frente al seis del país norteafricano.Además, el citado informe precisa que la guerra de Gaza ha sido uno de los factores de radicalización del terrorismo yihadista en España durante este último año —tendencia ya detectada durante 2024—. Del centenar de extremistas detenidos en España, cuatro de cada diez fueron acusados de actividades relacionadas con la preparación de atentados, lo que supone casi el doble que en los doce meses anteriores. Los restantes, por propaganda o enaltecimiento —33 por ciento—; pero también por reclutamiento o financiación de grupos terroristas. Imanes expulsadosEntre los 25 sospechosos por radicalización yihadista que fueron expulsados de España en 2025 había nueve imanes; cinco de los cuales desarrollaban su actividad en Cataluña. En la provincia de Gerona, el director del Centro Cultural Islámico Alfirdaous de La Jonquera, investigado por terrorismo y difundir en internet mensajes contrarios a los valores constitucionales. También el imán de una mezquita de Figueras, donde había difundido proclamas salafistas. Otro de la de Tarragona, por difundir mensajes favorables al yihadismo; también un predicador de Olot (Gerona), marroquí; y otro imán de Barcelona, que ejercía en un templo vinculado a la célula islamista desarticulada en la operación Chacal, en 2005, que permitió dar al traste con una red de reclutamiento y envío de yihadistas para cometer atentados suicidas en Irak. 5 imanes expulsados, del total de 9 en toda España, ejercían en Cataluña. Entre estos, en una mezquita de Barcelona vinculada con la célula desarticulada en 2005, durante la operación Chacal.El pasado año, fueron ocho los atentados de carácter yihadista que se registraron en Europa. La gran mayoría, perpetrados por actores solitarios que no formaban parte de células organizadas ni recibían órdenes, aunque algunos hubiesen jurado fidelidad al Daesh. De hecho, los de Barcelona y Cambrils (Tarragona), de los que hoy se cumple el noveno aniversario, suponen una excepción, al estar tras su comisión una célula con una decena de integrantes. En los últimos años, los ejecutados en suelo europeo los llevó a cabo un único individuo, sin vinculación directa con una organización terrorista, aunque sí con un vínculo ideológico que pudo haber impulsado su proceso de radicalización. Con los programas de prevención desplegados, Cataluña detectó durante 2025 más de 200 casos de posible radicalización violenta. Según informaron los Mossos, la mayoría se encontraban en fases iniciales y no han llegado a representar una amenaza. En las operaciones desarrolladas contra quienes sí lo son, la radicalización obedece cada vez más al consumo y difusión de propaganda a través de internet, especialmente, entre jóvenes. De hecho, el informe recoge que el Daesh incrementó, en los últimos doce meses, los canales de propaganda en español. Entre esta, un vídeo que distribuyó Al Khayr Media, con elogios a los terroristas de Barcelona y Cambrils.
En 2015, la operación Caronte de los Mossos d’Esquadra permitió desarticular una célula yihadista que planeaba atentar contra lugares emblemáticos de Barcelona y secuestrar a una persona, vestirla con una mono naranja y degollarla, para grabarlo y difundirlo. La Audiencia Nacional los condenó … a entre doce y ocho años de prisión. Uno de esos condenados, Jacobo Orellana, converso al islam, volvió a ser detenido por la Policía Nacional y el cuerpo catalán en 2025, en un pueblo de Tarragona, después de que los investigadores detectasen nuevos indicios de radicalización.
Fue una de las operaciones policiales contra el yihadismo en España que, durante el año pasado, batieron un nuevo récord de detenciones, sólo superado por las llevadas a cabo tras los atentados del 11-M. E, igual que en los últimos seis años, Cataluña fue la comunidad con mayor número de arrestos, acumulando casi un tercio del total, consolidándose así como el territorio con mayor presencia de extremistas detectados por las fuerzas y cuerpos de seguridad, según refleja el ‘Balance del Terrorismo en España’, del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, vinculado al Ministerio del Interior.
Unas cifras —204 detenidos en la última década en la comunidad; 35 en el último año— que llevan a concluir, apunta el informe, que la existencia de focos de extremismo más fuertes supone, en cierta medida, un mayor riesgo en comparación con otros emplazamientos. Por ejemplo, Madrid, que se sitúa en segundo lugar, suma la mitad de detenciones desde 2015, sin llegar al 15 por ciento del total.
Entre las operaciones más relevantes, Biasakhi, de principios de marzo, cuando la Policía Nacional y los Mossos detuvieron a diez individuos paquistaníes en Barcelona, por su vinculación con la organización extremista Tehreek-e-La-bbaik Pakistán (TLP), así como por apología y enaltecimiento. Una organización —formalmente no considerada como terrorista— que aboga por perpetrar ataques cuando considera que se producen ofensas contra el islam. Sólo una semana más tarde, arrestaban a otro pakistaní, acusado de pertenecer a este grupo, en Sant Feliu de Llobregat.
No era la primera vez que las fuerzas y cuerpos de seguridad detectaban a varios de sus integrantes en Cataluña, y es que en años anteriores, tal y como detalló este diario, se llevaron a cabo varias operaciones contra el TLP. Una veintena de detenidos acabaron deportados, al ser considerados una amenaza para la seguridad nacional.
A principios del mes siguiente, dos operaciones simultáneas. Una en Tortosa (Tarragona) y Zaragoza, contra dos hermanos argelinos en avanzado estado de radicalización, acusados de adoctrinamiento. En la investigación colaboraron el CNI y el FBI. El mismo día, en Barcelona, la Guardia Civil desarticuló una célula de tres presuntos integrantes de Hizbulá, que proporcionaban drones a la organización terrorista libanesa.
35
de los 100 detenidos durante 2025 en España por radicalización yihadista se encontraban en Cataluña
Uno de ellos, Jacobo Orellana, ya había sido condenado por la Audiencia Nacional a ocho años de cárcel por integrar una célula que pretendía atentar en Barcelona
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Poco después, el arrestado fue un menor marroquí, con nacionalidad española, en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), acusado de preparar un atentado. Quedó en libertad, pero una semana más tarde volvió a ser detenido en Madrid, tras corroborar los investigadores —al examinar el material que se le había incautado— que la amenaza era real y pretendía perpetrar un ataque terrorista.
También en la provincia de Barcelona, otro despliegue policial en Castelldefels y Montcada i Reixac, se saldó con tres detenidos: un libanés, un sirio y un español. Compartían propaganda de Daesh y Hamás, habían amenazado a personas y objetos de simbología cristiana y, según la investigación, planeaban ataques con cuchillos. Los tres ingresaron en prisión. Poco después, en Castellbisbal, las fuerzas y cuerpos de seguridad detuvieron a un español de origen marroquí, acusado de autoadoctrinamiento, tras haber viajado a Polonia para entrenarse en el uso de armas largas.
Marruecos
Marruecos es el país del que proceden el mayor número de extremistas arrestados en la última década en nuestro país. Fueron casi el 40 por ciento del total, seguidos por los de nacionalidad española; más de tres de cada diez. En cambio, Pakistán ha superado ya a Argelia, con un siete por ciento, frente al seis del país norteafricano.
Además, el citado informe precisa que la guerra de Gaza ha sido uno de los factores de radicalización del terrorismo yihadista en España durante este último año —tendencia ya detectada durante 2024—. Del centenar de extremistas detenidos en España, cuatro de cada diez fueron acusados de actividades relacionadas con la preparación de atentados, lo que supone casi el doble que en los doce meses anteriores. Los restantes, por propaganda o enaltecimiento —33 por ciento—; pero también por reclutamiento o financiación de grupos terroristas.
Imanes expulsados
Entre los 25 sospechosos por radicalización yihadista que fueron expulsados de España en 2025 había nueve imanes; cinco de los cuales desarrollaban su actividad en Cataluña. En la provincia de Gerona, el director del Centro Cultural Islámico Alfirdaous de La Jonquera, investigado por terrorismo y difundir en internet mensajes contrarios a los valores constitucionales. También el imán de una mezquita de Figueras, donde había difundido proclamas salafistas.
Otro de la de Tarragona, por difundir mensajes favorables al yihadismo; también un predicador de Olot (Gerona), marroquí; y otro imán de Barcelona, que ejercía en un templo vinculado a la célula islamista desarticulada en la operación Chacal, en 2005, que permitió dar al traste con una red de reclutamiento y envío de yihadistas para cometer atentados suicidas en Irak.
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imanes expulsados,
del total de 9 en toda España, ejercían en Cataluña. Entre estos, en una mezquita de Barcelona vinculada con la célula desarticulada en 2005, durante la operación Chacal.
El pasado año, fueron ocho los atentados de carácter yihadista que se registraron en Europa. La gran mayoría, perpetrados por actores solitarios que no formaban parte de células organizadas ni recibían órdenes, aunque algunos hubiesen jurado fidelidad al Daesh. De hecho, los de Barcelona y Cambrils (Tarragona), de los que hoy se cumple el noveno aniversario, suponen una excepción, al estar tras su comisión una célula con una decena de integrantes. En los últimos años, los ejecutados en suelo europeo los llevó a cabo un único individuo, sin vinculación directa con una organización terrorista, aunque sí con un vínculo ideológico que pudo haber impulsado su proceso de radicalización.
Con los programas de prevención desplegados, Cataluña detectó durante 2025 más de 200 casos de posible radicalización violenta. Según informaron los Mossos, la mayoría se encontraban en fases iniciales y no han llegado a representar una amenaza. En las operaciones desarrolladas contra quienes sí lo son, la radicalización obedece cada vez más al consumo y difusión de propaganda a través de internet, especialmente, entre jóvenes. De hecho, el informe recoge que el Daesh incrementó, en los últimos doce meses, los canales de propaganda en español. Entre esta, un vídeo que distribuyó Al Khayr Media, con elogios a los terroristas de Barcelona y Cambrils.
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