
Ramón Rodríguez Monchi (57 años; San Fernando, Cádiz), director deportivo del Espanyol, llega puntual a la cita entremezclando su amplia sonrisa con un gesto de agobio, colgado al teléfono, bien con mensajes, bien con llamadas. “¿Puedo?”, pregunta en un par de ocasiones con educación antes de atender al móvil. “Estoy nervioso porque cerramos ya una cosita…”, advierte. Esa cosita era el central esloveno Vanja Drkusic, que llega del Zenit de San Petersburgo. Un fichaje que redondea al Espanyol, vencedor en la primera jornada liguera ante el Levante (3-0) y ahora rival del Madrid de Mourinho, que se estrenará en la Liga tras coger rodaje la jornada anterior después del exigente Mundial.
El responsable del área deportiva del Espanyol atiende a El País antes de medirse con el Real Madrid en la segunda jornada liguera
Ramón Rodríguez Monchi (57 años; San Fernando, Cádiz), director deportivo del Espanyol, llega puntual a la cita entremezclando su amplia sonrisa con un gesto de agobio, colgado al teléfono, bien con mensajes, bien con llamadas. “¿Puedo?”, pregunta en un par de ocasiones con educación antes de atender al móvil. “Estoy nervioso porque cerramos ya una cosita…”, advierte. Esa cosita era el central esloveno Vanja Drkusic, que llega del Zenit de San Petersburgo. Un fichaje que redondea al Espanyol, vencedor en la primera jornada liguera ante el Levante (3-0) y ahora rival del Madrid de Mourinho, que se estrenará en la Liga tras coger rodaje la jornada anterior después del exigente Mundial.
Pregunta. ¿Cómo ha acabado en el Espanyol?
Respuesta. La primera vez que me reuní con el presidente Alan Pace fue porque teníamos amigos comunes e interés en conocernos. Viajé a Barcelona y no se habló de negocios. Pero quedamos para desayunar en Sevilla cuando el equipo jugó allí frente al Betis. Ahí sí que me transmitió la voluntad de trabajar juntos y antes de acabar la temporada, eran semifinales de Champions [así funciona su calendario], llegamos a un acuerdo.
P. ¿Tenía ofertas de otros clubes con mayor nombre y presupuesto?
R. Ofertas, ofertas… Sí que me llamaron clubes, pero es que no estaba abierto a negociar, necesitaba descansar. Pero el Espanyol llegó en el momento justo porque ya tenía la paz interna para empezar a estudiar las propuestas y trabajar.
P. ¿Qué le prometieron?
R. Nada en especial, me explicaron cómo les gustaría ver crecer el proyecto, pero también me expresaron la voluntad de dejarme cierta autonomía para hacer mi trabajo. Eso no implica que no hable cada día con la propiedad, lo que es muy sano.
P. ¿Se le piden resultados, plusvalías o construir un club?
R. Todo. Y es lo justo porque yo no sé diferenciar una cosa de la otra. En el Sevilla, que es mi referencia, construimos un modelo, vendimos jugadores y ganamos títulos. Se debe hacer todo. Lo importante es tener una hoja de ruta y no salirse de ella.
P. ¿Habla con conocimiento de causa?
R. Sí. A veces, por insistencia del técnico, del presidente menos, he fichado a alguien. Y el peor enemigo de un director deportivo es la improvisación. Cuando uno se sale de su hoja de ruta, se deja llevar por la presión mediática, de la afición, del cuerpo técnico o de la propiedad, en el 95% de los casos va a dar error.
P. ¿Y qué pasaría si ahora la propiedad quisiera fichar a un jugador y usted no?
R. No creo que se vaya a dar. Puede ser que me digan que ha salido una oportunidad de mercado, pero habría que estudiarlo, como todo. Evidentemente, la propiedad tiene la última palabra, pero no entendería hacer algo que no vaya acorde a los roles de cada uno.
P. El suyo es recomponer a un club que lleva años con el agua al cuello…
R. Vuelvo a mis orígenes, a intentar construir un modelo, un proyecto de club que sea autosuficiente, que pueda sobrevivir con su gestión, además de hacerlo crecer deportivamente. Es un reto muy bonito que me ha motivado e ilusionado desde el primer día.
P. ¿Es más fácil ser un director deportivo en un equipo grande que en uno pequeño?
R. No, no lo es; con más dinero hay más responsabilidades. Y con menos dinero, debes estrujarte más la cabeza y buscar alternativas. Creo que cualquier proyecto es complicado porque todos conllevan sus exigencias y siempre son muy altas.
P. ¿Le preocupa que la necesidad de vender pueda condicionar las decisiones deportivas?
R. No, ¿acaso el Sevilla, la Roma o el Aston Villa no necesitaban vender cuando estuve ahí? Los clubes deben vender para cuadrar los números.
P. A usted le precede una leyenda de descubridor de talentos, ¿le ha perjudicado alguna vez con un club porque cuando oyen su nombre suben el precio?
R. No sé si así de exagerado, pero sí que por ser Monchi a veces dicen: ‘A ver este tío porque quiere ahora a nuestro jugador…’. Pero siempre hay que tener claro cuánto puedes gastar y si piden más, déjalo correr. Hay que tener alternativas.
P. ¿Qué quiere de un jugador cuando lo ficha?
R. Además de lo obvio, hambre, mucha hambre.
P. ¿Por ser Monchi le exigen que todo lo que toque funcione?
R. No lo sé. Yo el pasado lo tengo muy olvidado y no miro hacia atrás para regodearme sino para no repetir errores. Más presión que yo no me pone nadie. Yo lo que quiero es hacerlo bien y responder a la confianza que me ha dado el club, y eso me lleva a levantarme y venir aquí todos los días a las siete de la mañana. Yo no tengo una varita mágica más allá del trabajo y el grupo que me acompaña.

P. También se refugia mucho en las estadísticas, ¿no?
R. Soy un enamorado del dato porque te permite ahorrar tiempo y reducir el margen de error. No es la pócima perfecta, pero te ayuda. Hay muchos equipos que, como en la película de Moneyball [Brad Pitt hace el papel del mánager deportivo de un equipo de béisbol], se cimientan en las estadísticas. Como el Brighton o el Brentford en Inglaterra; como el Castellón aquí. Y les va muy bien.
P. ¿Qué modelo de club tiene en la cabeza para el Espanyol?
R. Lo más urgente es transmitir mi filosofía, lo que me gusta hacer, y luego ir conformando una plantilla competitiva donde haya una parte importante de activos que puedan ser utilizados en el futuro. Lo ideal sería hacer un modelo mixto, con jugadores que aporten rendimiento inmediato y con jóvenes prometedores, pero eso vale mucho dinero. Aunque debo decir que me ha sorprendido el nivel de los canteranos que han llegado al primer equipo. Hay un buen material, una gran materia prima que hay que moldear, darle su tiempo y su espacio. Creo mucho en la cantera. El mejor talento está aquí, pero tienes que potenciarlo.
P. También está Manolo González en el banquillo. ¿Siempre tuvo claro que lo mantendría en el puesto?
R. Sí. De hecho, la primera vez que me reuní con él, todavía con la temporada en marcha, le dije que se había ganado méritos para que le echaran varias veces, pero que mi proyecto giraría a su alrededor.
P. No sería muy político echar a alguien que, a pesar de estar 18 partidos seguidos sin ganar, fue manteado por los jugadores y vitoreado por la afición al salvar al equipo…
R. Nada, nada, eso se lo dije antes de que ocurriera.
P. ¿Prefiere un entrenador que le discuta o uno que se entregue por completo a su gestión?
R. Prefiero uno que tenga la capacidad de rebatirme las cosas con argumentos. Y con todos lo que he trabajado me he llevado estupendamente bien.
P. ¿Hasta qué punto interviene usted en la confección del modelo de juego?
R. Pues solo si me preguntan. Eso es cosa del entrenador y mi función es darle las piezas necesarias. No le voy a decir que juegue con un 4-2-3-1 o un 3-5-2 si ya he dicho que tiene mi confianza… Pero si él me pide reforzar un puesto con ciertas características, yo me encargo de ponerle los nombres.
P. ¿Y qué le falta a este equipo?
R. Tener más desborde por fuera.
P. ¿Con eso Europa no será una quimera?
R. Hay que ir paso a paso, pero seguros. Como hizo el Sevilla o el Betis, o como está haciendo el Celta.
P. Ahora juegan ante un Madrid que debuta en la Liga por eso de que tenía a muchos mundialistas. ¿La falta de rodaje invita a jugar contra ellos?
R. Nunca es buen momento para jugar contra el Madrid, es uno de los equipos más grandes que hay en el mundo y es difícil saber cuándo es una buena ocasión para enfrentarlo. Así que lo que tenemos que hacer es centrarnos en nosotros y en dar la mejor versión del Espanyol, tener 100% de eficiencia y de efectividad en todas las facetas del juego y desde ahí sí podremos intentar tener opciones.
P. ¿Cómo intuye que será el equipo de Mourinho?
R. Va a ser un equipo competitivo, fiel a lo que es Mourinho. Él, como todo el mundo, ha evolucionado y creo que su versión actual no tiene nada que ver con la anterior. Pero lo que es seguro es que vamos a ver un Madrid a la altura de la exigencia de ese club.
P. Se han reforzado mucho…
R. Y bien. Todos los futbolistas que hay en el Madrid son jugadores de clase A. Tanto a nivel defensivo como ofensivo son jugadores top. Nunca es fácil saber qué es lo más complicado del Madrid, por lo que, repito, lo mejor es pensar en nosotros.
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