España se queda sin geólogos. En nueve años —entre el curso 2015-2016 y el 2023-2024—, la carrera ha perdido el 26,7% de los alumnos de primero, que han pasado de ser 613 a 449, y el 37% de los graduados (de 302 a 190). No hay duda de que se vive una auténtica pérdida de vocaciones que pasa factura al mercado laboral y supone un peligro para la sociedad. Si se escuchase a estos profesionales, los costes humanos en la dana de Valencia o los materiales de los terremotos en Granada y en el volcán de La Palma hubiesen sido menores. “El problema está en secundaria. La geología apenas se estudia y nadie escoge en la carrera lo que no conoce”, resume Albert Soler, decano de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona.
Los graduados descienden un 37% en nueve años y las empresas llaman a las facultades con intención de contratar y no encuentran alumnos en paro. Los costes de la dana o el volcán de La Palma hubiesen sido otros si se les escuchase
España se queda sin geólogos. En nueve años —entre el curso 2015-2016 y el 2023-2024—, la carrera ha perdido el 26,7% de los alumnos de primero, que han pasado de ser 613 a 449, y el 37% de los graduados (de 302 a 190). No hay duda de que se vive una auténtica pérdida de vocaciones que pasa factura al mercado laboral y supone un peligro para la sociedad. Si se escuchase a estos profesionales, los costes humanos en la dana de Valencia o los materiales de los terremotos en Granada y en el volcán de La Palma hubiesen sido menores. “El problema está en secundaria. La geología apenas se estudia y nadie escoge en la carrera lo que no conoce”, resume Albert Soler, decano de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona.

¿Y qué consecuencias puede tener la carencia de profesionales? “Por ejemplo, en el cambio de fronteras que pide España alrededor de Canarias va a suponer que no se puedan hacer estudios de riesgos de inundaciones. O de búsqueda de recursos hídricos. Es muy preocupante para el desarrollo de nuestro país, en un momento en el que cada Estado quiere tener sus recursos”, explica.
“Hay una alarmante escasez de profesionales cualificados”, alertó el sector ―decanos, colegios profesionales y asociaciones científicas― en un manifiesto de 2025. El pasado otoño se reunieron con parlamentarios de las comisiones de Ciencia y Educación para trasladarles sus preocupaciones y de nuevo a finales de este julio tres representantes, entre ellos Soler, visitaron el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para encontrar una solución.
Geografía se imparte en 10 universidades, en Huelva con modalidad dual. Son una decena de campus públicos, pues los privados solo ofertan carreras de gran demanda y muchas veces alta empleabilidad. En Geología fallan las vocaciones, pero no el empleo y de calidad.
“Casi todos trabajan en cuestiones ambientales: suelos descontaminados, recursos hídricos, transición energética, minería, geotermia”, cuenta Soler, secretario de la conferencia de decanos de Geología. Y rompe una lanza por la minería: “La transición verde necesita minerales”. Las empresas llaman a su facultad con intención de contratar y no encuentran alumnos en paro. Ante este escenario tan esperanzador, apenas hay interesados en incorporarse a la docencia, la investigación o las administraciones públicas.
Quienes terminaron Geología en 2020 tuvieron al año siguiente una base de cotización de 19.600 euros (sin incluir complementos), 3.360 por debajo de la media nacional, y solo un 31% estaba empleado por cuenta ajena. Se explica porque la mayoría cursa al terminar el grado un máster de especialización. Pero las tornas son mucho más halagüeñas pasado el tiempo. A los cuatro años ganaron 27.700 euros, 3.550 más que la media española, y el 78,3% estaba afiliado a la Seguridad Social, 14 puntos por encima de la media nacional.
“Desde la LOGSE de 1990, la geología ha ido perdiendo horas de clase. Actualmente, de primero a cuarto de ESO no hay apenas Geología. En Ciencias Naturales de primero hay algún capítulo y se da mal. En segundo y tercero no hay nada y en cuarto hay una asignatura optativa que cogen pocos alumnos”, explica el doctor en geología David Rabadà i Vives, profesor de la materia en un instituto. “Casi ninguno llega sabiendo qué es un fósil, una roca, la tectónica de placas… Es imposible que quieran ser geólogos porque nunca se les ha explicado la geología”.
“Y en Bachillerato científico de las cuatro ciencias básicas experimentales ―biología, física, química, geología― Geología es una asignatura optativa que apenas puntúa en la PAU [Prueba de Acceso a la Universidad] y no la escogen», prosigue Rabadà, divulgador científico y paleontólogo. De resultas, cada vez menos institutos la ofertan.

Por eso, en la PAU de 2025, apenas 1.258 aspirantes se presentaron de forma voluntaria a la asignatura de Geología, frente a los 78.210 de Química o los 66.493 de Biología. Muy pocos como reflejo de su escasa presencia en Bachillerato. Soler comparte los datos de la Selectividad catalana: en 2010 se presentaban a Geología 2.900 alumnos y en esta última edición menos de 400.
“En los másteres estamos formando a los geólogos extranjeros. Pero el país va a necesitar muchos geólogos”, insiste Soler. Las facultades españolas son muy reconocidas fuera. En el ranking Shanghái ―el más prestigioso del mundo― por áreas de conocimiento, España posiciona a ocho universidades entre las 400 mejores del mundo en Ciencias de la Tierra.
Rabadà recuerda que cuando él estudiaba a mediados de los años ochenta la carrera en la Universidad de Barcelona, eran 110 alumnos en clase y ahora ingresan en primero 50 o menos. “¿Qué implica eso? Pues que faltan informes de riesgo. Los 200 muertos de la dana eran previsibles. Un geólogo que hace un estudio de ordenación del territorio dice que no se puede construir. O cuando hubo un in crescendo de terremotos en Tarragona por el caso Castor“, teoriza Rabadà. ”En resumen, por falta de profesionales no podemos salvar vidas ni ahorrar dinero público”, prosigue. “Con lo cual, llegas al presente y hay gente que se cree que la tierra es planay hay quien confunde una excavación de dinosaurios, paleontología, con una de arqueología romana”.
En la Universidad de Barcelona este año no solo han llenado, sino que han logrado tener una nota de corte del 6,5 gracias a la labor de voluntariado de los profesores en actividades con chicos de institutos. Pero es una excepción. En la Complutense, pese al reconocimiento internacional de su facultad, ha sido la única carrera de Ciencias con plazas libres en la convocatoria extraordinaria de la PAU.
Sociedad en EL PAÍS
