El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de “inexplicable” que el centro de control de Adif autorizara al tren de alta velocidad de Renfe a reanudar la marcha con normalidad cuando el convoy de Iryo seguía detenido en la vía. Aunque todavía no está claro por qué se dio esa orden ni cómo pudo producirse el choque en esas circunstancias, la versión oficial apunta a que al menos un maquinista de otro tren advirtió al centro de control de que, tras el fallo del sistema de seguridad y de comunicación que se produjo en torno a las 8:30 horas, no se podía circular con normalidad y era necesario avanzar a marcha vista, es decir, con el maquinista avanzando a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora y preparado para detenerse ante cualquier obstáculo.
Un maquinista no involucrado en el accidente advirtió de que los trenes no podían reanudar la marcha con normalidad tras el fallo de seguridad
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de “inexplicable” que el centro de control de Adif autorizara al tren de alta velocidad de Renfe a reanudar la marcha con normalidad cuando el convoy de Iryo seguía detenido en la vía. Aunque todavía no está claro por qué se dio esa orden ni cómo pudo producirse el choque en esas circunstancias, la versión oficial apunta a que al menos un maquinista de otro tren advirtió al centro de control de que, tras el fallo del sistema de seguridad y de comunicación que se produjo en torno a las 8:30 horas, no se podía circular con normalidad y era necesario avanzar a marcha vista, es decir, con el maquinista avanzando a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora y preparado para detenerse ante cualquier obstáculo.
Puente ha explicado que se enteró del accidente pocos minutos antes de las nueve de la mañana y que se trasladó de inmediato al centro de control de Adif en Atocha para conocer los detalles del siniestro. Llegó sobre las 9:40 horas y, desde entonces, se ha reunido con los técnicos del centro que disponían de información sobre lo ocurrido para tratar de esclarecer las causas del choque. El accidente ferroviario, ocurrido entre Los Yébenes y Urda (Toledo), en la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, se ha saldado con al menos 68 víctimas mortales y más de 50 heridos, según los datos facilitados por las autoridades. La colisión provocó el descarrilamiento de varios vagones, algunos de los cuales cayeron por un terraplén. Más de 540 personas viajaban en los dos trenes siniestrados, según los datos confirmados por las autoridades.

Según la reconstrucción de los hechos ofrecida por el ministro en la comparecencia, sobre las 8:30 horas se produjo un fallo de comunicación en tres ordenadores de la red que dejó fuera de servicio el sistema de control y seguridad LZB en un tramo de 63 kilómetros a la altura de la estación de Urda (Toledo). La incidencia provocó la detención automática de todos los trenes que circulaban por ese tramo, seis según una estimación provisional que Puente ha advertido que todavía debe comprobarse. Con los convoyes detenidos y sin el sistema LZB operativo, el centro de control de Adif en Atocha asumió la gestión del tráfico ferroviario de forma manual.
A las 8:36 horas, el centro de control autorizó al tren de Renfe que acabó colisionando con el Iryo a reanudar la marcha “con normalidad” pese a que, según Puente, debía permanecer detenido. El ministro ha explicado que el convoy tenía una indicación de parada obligatoria y que tanto la normativa como los protocolos de Adif impedían que retomara la circulación en esas condiciones. Además, el circuito de vía seguía ocupado por el tren de Iryo, detenido a la entrada de la estación, y una señal roja que prohibía reanudar la marcha. Pese a ello, el tren de Renfe recorrió unos 25 kilómetros durante los aproximadamente 17 minutos transcurridos hasta el impacto, que se produjo a las 8:53 horas. La velocidad que alcanzó todavía se desconoce, aunque en ese tramo puede llegar hasta los 200 kilómetros por hora, según ha detallado el ministro.
La reconstrucción de Puente apunta a que el accidente se produjo después de que el centro de control autorizara al tren de Renfe a reanudar la marcha con normalidad, pese a que compartía el mismo cantón —el tramo de vía en el que no puede haber dos trenes en esas condiciones— con el Iryo, que seguía detenido. Según ha explicado el ministro, el maquinista de otro tren que no estuvo involucrado en el choque advirtió al centro de control que, tras el fallo del sistema de seguridad, la circulación no podía reanudarse con normalidad, sino que debía hacerse a marcha vista. El operario reconoció que el maquinista tenía razón y corrigió la instrucción para ese convoy. Sin embargo, al tren de Renfe que acabaría chocando con el Iryo se le había ordenado reanudar la marcha con normalidad, de ahí que terminara colisionando.
Puente ha señalado que hubo tiempo para corregir esa decisión, que ha calificado de “errónea”, antes de que se produjera el impacto. El ministro ha añadido que cree que el Iryo recibió también alguna instrucción para reanudar la marcha, pero que desconoce por qué no lo hizo y que todavía no dispone de información concluyente sobre ese punto. A pesar de esto, ha insistido en que serán las investigaciones futuras las que determinen quiénes son los responsables. “Yo les doy los hechos, que son así, irrefutables”, ha afirmado, y ha asegurado que comparecerá de nuevo las veces que sea necesario para aclarar las incógnitas que siguen pendientes.
Preguntado por si se plantea dimitir tras el accidente, ha rechazado centrar la atención en su futuro político y ha insistido en que ahora la prioridad es esclarecer lo ocurrido y atender las consecuencias del siniestro. “No es momento de pensar en mí, sino en las víctimas y sus familias”. “Estamos absolutamente devastados. Toda mi solidaridad y empatía con ellos”, ha señalado.
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