Claves para formar Gobierno en Israel tras las elecciones o regresar a las urnas: consulta del presidente, negociación y votación

Tras las reñidas elecciones legislativas de este martes, las primeras tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la brutal ofensiva en Gaza, Israel encara ahora un arduo proceso que podría durar hasta tres meses para dotarse de un nuevo Ejecutivo o una nueva convocatoria a las urnas si ninguno de los dos grandes bandos en liza logra reunir suficiente respaldo en el Parlamento. Ni el bloque que respalda al primer ministro Benjamín Netanyahu ni el de sus rivales —encabezados por el general retirado Gadi Eisenkot— dispone de una mayoría que les permita formar un Ejecutivo sin otros apoyos. El resultado de las negociaciones que se abrirán la semana próxima está en el aire y todo apunta a que dependerá, no solo del apoyo de las dos listas de partidos árabes, que casi han duplicado su representación parlamentaria, sino también de la voluntad real del bloque opositor de pactar con ellos.

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 Los partidos israelíes abren una negociación que se prevé ardua, que durará semanas y en la que las formaciones árabes tendrán un papel clave  

Tras las reñidas elecciones legislativas de este martes, las primeras tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la brutal ofensiva en Gaza, Israel encara ahora un arduo proceso que podría durar hasta alrededor de tres meses para dotarse de un nuevo Ejecutivo o volver a las urnas si ninguno de los dos grandes bloques logra reunir suficientes apoyos. Con el bando que apoya al primer ministro Benjamín Netanyahu y sus rivales —encabezados por el general retirado Gadi Eisenkot— muy igualados, el resultado de las negociaciones que se abrirán la semana próxima está en el aire y todo apunta a que quedará en manos de las dos listas de partidos árabes, que casi duplican su representación parlamentaria.

Estos son los pasos del proceso que se iniciará oficialmente el miércoles de la próxima semana:

Siete días de consultas. Este viernes es la fecha prevista para que concluya el recuento oficial. Sin embargo, no será hasta el próximo miércoles, 4 de noviembre, cuando se publiquen los resultados oficiales. En los siete siguientes días, el presidente israelí, Isaac Herzog, consultará a los líderes de los principales partidos para decidir cuál es el candidato con más posibilidades de reunir los apoyos suficientes para formar Gobierno. Ese aspirante no tiene que ser necesariamente el cabeza de lista de la formación más votada.

42 días para formar una mayoría. El candidato designado por Herzog tendrá luego 28 días, prorrogables otros 14, para intentar cerrar una mayoría de 61 de los 120 escaños del Parlamento israelí. Este miércoles, con el escrutinio aún en marcha, el bloque favorable al primer ministro logra 56 asientos parlamentarios, y la oposición judía a Netanyahu, 48.

Los partidos árabes —que logran, de momento, 18 escaños— serán fundamentales en unas negociaciones que, como es habitual en Israel, se prevén largas y arduas. En la breve historia de ese Estado, creado en 1948, ningún partido ha obtenido nunca la mayoría absoluta en las urnas.

La incógnita de los partidos árabes. Esas formaciones, la islamista moderada Ra’am y la coalición Lista Conjunta, que representan a los palestinos con ciudadanía israelí, han descartado de plano apoyar a Netanyahu. Sin embargo, su más verosímil respaldo al bloque rival liderado por Eisenkot está aún en el aire. El exgeneral ha descartado aliarse con esas listas árabes y establecido unas condiciones para ello de difícil cumplimiento para esos partidos. Por ejemplo, apoyar el carácter judío del Estado de Israel.

Hay opciones para salvar ese obstáculo, si bien son menos atractivas que la de una alianza formal. La ley israelí solo exige a un nuevo Gobierno ganar una moción de confianza parlamentaria por mayoría simple, que puede ser inferior a 61 votos. Si, como parece a estas alturas del escrutinio, la alianza del general retirado obtiene menos asientos en el Parlamento que el primer ministro y sus socios, precisará del respaldo explícito de al menos una parte de los parlamentarios de las listas árabes y de la abstención o de su ausencia en el Parlamento de los otros.

¿Y si no se forma Gobierno en esos primeros 42 días? Si el primer candidato no logra formar Ejecutivo, el presidente israelí puede pedirle al líder de otro partido que lo intente, algo para lo que tiene un nuevo plazo de 28 días. Si ese segundo aspirante también fracasa, se abre otro plazo de hasta 21 días en el que una mayoría de diputados del Parlamento podría proponer a un tercer candidato, que dispondría de dos semanas más para intentar cerrar un Ejecutivo.

¿Y si fracasan todas las negociaciones? Si ningún bloque logra recabar los apoyos para establecer un Gobierno viable, habría que disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones en un plazo de 90 días. El Ejecutivo de Netanyahu seguiría entonces gobernando en funciones.

¿Hay precedentes de esa repetición electoral? Sí. Israel celebró tres elecciones entre abril de 2019 y marzo de 2020. Al final, Netanyahu y su entonces principal rival, Benny Gantz, acordaron repartirse el poder y alternarse en el cargo de primer ministro. El acuerdo de coalición entre ambos líderes recogía un único escenario para disolver el Ejecutivo y acudir de nuevo a las urnas: que el Parlamento no lograra aprobar unos presupuestos. Netanyahu aprovechó esa cláusula para lo que sus entonces socios definieron como una rastrera treta política: negarse a tramitar y aprobar las cuentas públicas para 2021. Al concluir el plazo legal para ello, el Parlamento se disolvió el 23 de diciembre de 2020 y se convocaron nuevas elecciones en marzo de 2021. De esa forma, el actual primer ministro evitó así ceder el poder a Gantz, que habría debido asumirlo en noviembre de 2021.

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