Después de subir de cuatro a cinco euros el pasado abril, el recargo turístico de Barcelona seguirá aumentando progresivamente hasta alcanzar los ocho euros por persona y noche en 2029. La medida, promovida por ERC y respaldada por el PSC y los comunes, busca que los visitantes contribuyan más a compensar el impacto del turismo en los barrios. Eso sí, habrá una excepción: los albergues juveniles, conocidos como «hostels», cuyo recargo municipal quedará en cuatro euros.El Ayuntamiento acaba de aprobar este trato diferenciado con el argumento de mantener la ciudad al alcance de los viajeros jóvenes y con presupuestos más ajustados. «No todos los modelos de alojamiento son iguales, ni tienen la misma función social, ni atienden al mismo tipo de perfil», ha defendido el teniente de alcalde de Economía, Jordi Valls. El responsable municipal también se ha comprometido a vigilar que otros establecimientos no aprovechen esta categoría para beneficiarse de un impuesto menor.Actualmente, quienes se alojan en Barcelona pagan dos conceptos: el impuesto de la Generalitat, que varía según el establecimiento, y el recargo municipal, situado con carácter general en cinco euros por persona y noche. Ambos se cobran a través del alojamiento. Así, la suma asciende, antes del IVA, a 8,40 euros en un hotel de cuatro estrellas y a 12 en uno de cinco. En el caso de los cruceristas de corta estancia, el pleno ha aprobado provisionalmente elevar el recargo municipal de cinco a doce euros en 2027, con incrementos previstos hasta alcanzar los 24 euros en 2030.La tasa deja 148 millonesSegún los datos municipales, Barcelona ingresó alrededor de 148 millones de euros por la fiscalidad turística en 2025, cerca de un 39% más que el año anterior. El destino de este dinero depende, eso sí, de qué parte del impuesto se trate, pues mientras el recargo municipal financia inversiones y servicios de la ciudad, los fondos procedentes del tramo autonómico también sostienen actividades de promoción turística, congresos y grandes acontecimientos.El impuesto turístico comenzó a aplicarse en Cataluña en noviembre de 2012 por iniciativa de la Generalitat. Barcelona añadió su recargo municipal en 2021, inicialmente de 75 céntimos. Desde entonces, este último ha registrado cinco incrementos: pasó a 1,75 euros en 2022, a 2,75 en 2023, a 3,25 en abril de 2024, a cuatro en octubre de aquel año y a cinco el pasado abril. Después de subir de cuatro a cinco euros el pasado abril, el recargo turístico de Barcelona seguirá aumentando progresivamente hasta alcanzar los ocho euros por persona y noche en 2029. La medida, promovida por ERC y respaldada por el PSC y los comunes, busca que los visitantes contribuyan más a compensar el impacto del turismo en los barrios. Eso sí, habrá una excepción: los albergues juveniles, conocidos como «hostels», cuyo recargo municipal quedará en cuatro euros.El Ayuntamiento acaba de aprobar este trato diferenciado con el argumento de mantener la ciudad al alcance de los viajeros jóvenes y con presupuestos más ajustados. «No todos los modelos de alojamiento son iguales, ni tienen la misma función social, ni atienden al mismo tipo de perfil», ha defendido el teniente de alcalde de Economía, Jordi Valls. El responsable municipal también se ha comprometido a vigilar que otros establecimientos no aprovechen esta categoría para beneficiarse de un impuesto menor.Actualmente, quienes se alojan en Barcelona pagan dos conceptos: el impuesto de la Generalitat, que varía según el establecimiento, y el recargo municipal, situado con carácter general en cinco euros por persona y noche. Ambos se cobran a través del alojamiento. Así, la suma asciende, antes del IVA, a 8,40 euros en un hotel de cuatro estrellas y a 12 en uno de cinco. En el caso de los cruceristas de corta estancia, el pleno ha aprobado provisionalmente elevar el recargo municipal de cinco a doce euros en 2027, con incrementos previstos hasta alcanzar los 24 euros en 2030.La tasa deja 148 millonesSegún los datos municipales, Barcelona ingresó alrededor de 148 millones de euros por la fiscalidad turística en 2025, cerca de un 39% más que el año anterior. El destino de este dinero depende, eso sí, de qué parte del impuesto se trate, pues mientras el recargo municipal financia inversiones y servicios de la ciudad, los fondos procedentes del tramo autonómico también sostienen actividades de promoción turística, congresos y grandes acontecimientos.El impuesto turístico comenzó a aplicarse en Cataluña en noviembre de 2012 por iniciativa de la Generalitat. Barcelona añadió su recargo municipal en 2021, inicialmente de 75 céntimos. Desde entonces, este último ha registrado cinco incrementos: pasó a 1,75 euros en 2022, a 2,75 en 2023, a 3,25 en abril de 2024, a cuatro en octubre de aquel año y a cinco el pasado abril.
Después de subir de cuatro a cinco euros el pasado abril, el recargo turístico de Barcelona seguirá aumentando progresivamente hasta alcanzar los ocho euros por persona y noche en 2029. La medida, promovida por ERC y respaldada por el PSC y los comunes, busca que … los visitantes contribuyan más a compensar el impacto del turismo en los barrios. Eso sí, habrá una excepción: los albergues juveniles, conocidos como «hostels», cuyo recargo municipal quedará en cuatro euros.
El Ayuntamiento acaba de aprobar este trato diferenciado con el argumento de mantener la ciudad al alcance de los viajeros jóvenes y con presupuestos más ajustados. «No todos los modelos de alojamiento son iguales, ni tienen la misma función social, ni atienden al mismo tipo de perfil», ha defendido el teniente de alcalde de Economía, Jordi Valls. El responsable municipal también se ha comprometido a vigilar que otros establecimientos no aprovechen esta categoría para beneficiarse de un impuesto menor.
Actualmente, quienes se alojan en Barcelona pagan dos conceptos: el impuesto de la Generalitat, que varía según el establecimiento, y el recargo municipal, situado con carácter general en cinco euros por persona y noche. Ambos se cobran a través del alojamiento. Así, la suma asciende, antes del IVA, a 8,40 euros en un hotel de cuatro estrellas y a 12 en uno de cinco. En el caso de los cruceristas de corta estancia, el pleno ha aprobado provisionalmente elevar el recargo municipal de cinco a doce euros en 2027, con incrementos previstos hasta alcanzar los 24 euros en 2030.
La tasa deja 148 millones
Según los datos municipales, Barcelona ingresó alrededor de 148 millones de euros por la fiscalidad turística en 2025, cerca de un 39% más que el año anterior. El destino de este dinero depende, eso sí, de qué parte del impuesto se trate, pues mientras el recargo municipal financia inversiones y servicios de la ciudad, los fondos procedentes del tramo autonómico también sostienen actividades de promoción turística, congresos y grandes acontecimientos.
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El impuesto turístico comenzó a aplicarse en Cataluña en noviembre de 2012 por iniciativa de la Generalitat. Barcelona añadió su recargo municipal en 2021, inicialmente de 75 céntimos. Desde entonces, este último ha registrado cinco incrementos: pasó a 1,75 euros en 2022, a 2,75 en 2023, a 3,25 en abril de 2024, a cuatro en octubre de aquel año y a cinco el pasado abril.
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