Cientos de miles de personas han salido este domingo a las calles de Nueva York para celebrar la diversidad y la igualdad de todos los ciudadanos, sin importar su orientación ni identidad sexual. El desfile de esta ciudad, uno de los mayores del mundo, ocurre en un momento en el que las personas LGTBIQ+ —sobre todo las trans— están sufriendo algunos retrocesos.
El desfile coincide con algunos retrocesos que está sufriendo el colectivo, especialmente las personas trans
Cientos de miles de personas han salido este domingo a las calles de Nueva York para celebrar la diversidad y la igualdad de todos los ciudadanos, sin importar su orientación ni identidad sexual. El desfile de esta ciudad, uno de los mayores del mundo, ocurre en un momento en el que las personas LGTBIQ+ —sobre todo las trans— están sufriendo algunos retrocesos.
Anne llegó a Nueva York hace más de 30 años con la que hoy es su mujer para vivir su homosexualidad con más libertad. Habla de una situación paradójica, en la que en ciudades como Nueva York la comunidad LGTBIQ+ vive con una gran tranquilidad, rodeados de aliados, pero que en el resto del país las cosas se estan volviendo más y más feas. “Es terrible lo que está haciendo Trump, que quiere usar a nuestra comunidad para polarizar a la sociedad”, asegura.
Joaquin Mostany, un palentino de 48 años que trabaja en Nueva York en JP Morgan y que hace siete años se casó con un estadounidense, reconoce que no corren buenos tiempos para el colectivo, pero precisamente por eso cree que hay manifestarse y ser visibles. “En mi empresa en Nueva York y eh mi ambiente habitual no se nota el retroceso. Pero basta salir de la ciudad y ver cómo la gente más conservadora de este país está empoderada”, afirma nada más bajarse de la carroza de su empresa al terminar el desfile en el West Village.
El venezolano wendel Oviedo dirige la banda Sonidos de Orgullo, parte de la ONG América Diversa, que busca acoger a la comunidad latina LGTBIQ+ que llega a Nueva York. Cree que este año es especialmente importante participar y lanza un homenaje a sus compatriotas que estan sufriendo las consecuencias de los dos terremotos de miércoles.
Las encuestas muestran un descenso en los niveles de aceptación a cualquier cosa que se salga de la norma heterosexual, especialmente entre los votantes republicanos. Y hay políticos conservadores que coquetean con la idea de tumbar el matrimonio igualitario, que consagró el Tribunal Supremo hace 11 años. Si se llegara a dar este paso de consecuencias imprevisibles, se seguiría el modelo del derecho al aborto, que dejó de estar reconocido en todo Estados Unidos tras una sentencia de este tribunal, en manos de una supermayoría conservadora, el pasado 2022. Ante estos retrocesos, los manifestantes del Orgullo han respondido este domingo con bailes y alegría, pero también mostrando su determinación a no dar ni un paso atrás.
El desfile conmemora los disturbios de 1969 en torno al local gay Stonewall Inn, que marcan el inicio del movimiento moderno de defensa de los derechos LGTBIQ+. La marcha comenzó al mediodía entre la calle 26 y la Quinta Avenida; y discurrió a través del barrio de Greenwich Village, hasta llegar al mítico bar Stonewall Inn. Precisamente este lugar fue escenario a principios de año de otra arremetida de la Administración de Trump, que pretendió quitar la bandera arcoíris con el argumento de que no era una insignia oficial. Tras las protestas y la indignación de colectivos y políticos locales, los republicanos dieron marcha atrás y la bandera sigue ahí colgada.
Presidieron el desfile, entre otras personas, el cómico Bowen Yang, que trabajó en el Saturday Night Life y presenta el podcast Las Culturistas, la actriz y modelo Dominique Jackson, conocida por su papel en la serie Pose, Peppermint, la primera trans en concursar en RuPaul’s Drag Race.
La celebración en las calles ha coincidido con un mensaje de apoyo a la comunidad trans, uno de los colectivos más castigados por la Administración de Trump, que ha enviado el alcalde Zohran Mamdani. El Ayuntamiento de Nueva York anunció el viernes que invertirá 15 millones de dólares (unos 13 millones de euros) para mejor la atención a los jóvenes que se sometan a tratamientos de reasignación de sexo en un momento en el que algunos de los grandes hospitales de la ciudad han dejado de ofrecer estos servicios a los menores de edad.
El dinero se destinará a financiar un fondo para este tipo de servicios en las instituciones hospitalarias, para crear una línea de atención telefónica y online para jóvenes trans y para apoyar investigaciones científicas en torno a los problemas de acceso a la salud de las personas trans.
“Todo neoyorquino debería tener la libertad de vivir siendo quien es y de acceder a la atención médica que necesita”, declaró Mamdani en un comunicado. “Mientras el Gobierno federal ataca a las personas transgénero e intenta intimidar a pacientes, familias y profesionales de la salud, la ciudad de Nueva York da un paso al frente”, añadió.
Dos de los grandes hospitales de la ciudad, NYU Langone y Monte Sinaí, decidieron este año suspender servicios como los bloqueadores de la pubertad y terapias hormonales a menores de edad, después de que la Administración de Trump impulsara normas para retirar la financiación federal a las instituciones que ofrezcan estos servicios a menores de 18 años.
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