Francia registra 1.000 fallecidos más en los últimos días atribuibles a la ola de calor

Francia ha registrado un aumento de la mortalidad en los últimos días, en concreto 1.000 fallecidos más, que las autoridades sanitarias atribuyen a la ola de calor que ha abrasado el país la última semana y que comenzó a remitir el sábado. Según las cifras de Santé Publique France, la agencia nacional de salud, el martes día 23 se registraron 1.200 fallecidos y los dos días siguientes, el 24 y el 25 de junio, las jornadas más calurosas desde que hay registros, fueron 1.400 diarios, frente a los 1.000 de media durante los meses de abril y mayo. Es decir, en solo tres días ha habido un millar de decesos más de lo normal. Aún no están disponibles las cifras del viernes, cuando más de la mitad del país estaba aún en alerta máxima por las altas temperaturas.

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 La mortalidad aumentó entre el martes y el jueves, en pleno pico de la canícula, según la agencia nacional de salud pública, y los decesos en domicilios han crecido un 40%, aunque son cifras aún provisionales  

Francia ha registrado un aumento de la mortalidad en los últimos días, en concreto 1.000 fallecidos más, que las autoridades sanitarias atribuyen a la ola de calor que ha abrasado el país la última semana y que comenzó a remitir el sábado. Según las cifras de Santé Publique France, la agencia nacional de salud, el martes día 23 se registraron 1.200 fallecidos y los dos días siguientes, el 24 y el 25 de junio, las jornadas más calurosas desde que hay registros, fueron 1.400 diarios, frente a los 1.000 de media durante los meses de abril y mayo. Es decir, en solo tres días ha habido un millar de decesos más de lo normal. Aún no están disponibles las cifras del viernes, cuando más de la mitad del país estaba aún en alerta máxima por las altas temperaturas.

Este aumento, según la agencia dependiente del Ministerio de Sanidad, es más pronunciado en las regiones que han estado bajo alerta roja, como la región de París, Nueva Aquitania, Bretaña, el Centro-Valle del Loira, Normandía y Países del Loira. El 85% de los fallecimientos corresponde a personas de 65 años o más, aunque “hay de todas las edades”. El organismo advierte de un incremento del 40% de fallecidos en sus domicilios. Matiza, no obstante, que se trata de cifras aún provisionales, basadas en certificados electrónicos de defunción, y que podría aumentar.

Météo France, la agencia nacional de meteorología, ya advirtió que esta ola de calor sería similar a la de 2003, cuando murieron 15.000 personas en el país. Aquella canícula duró dos semanas y afectó también a la mayor parte del territorio, aunque este episodio ha sido más intenso. La ministra de Sanidad, Stephanie Rist, dijo el domingo que “aunque esta canícula es comparable desde el punto de vista meteorológico, la situación no es la misma desde el punto de vista sanitario” y “no habrá la misma mortalidad”, anticipó.

El pasado miércoles el Gobierno activó el máximo nivel de alerta sanitaria para poder gestionar lo que ya se confirmó como situación de crisis, pues se habían disparado los ingresos y consultas en los servicios de urgencias de los hospitales. Tras la canícula de 2003 se ha adaptado un 40% de los centros sanitarios del país, según la ministra de Sanidad.

Sobre la cifra de fallecidos atribuibles a la canícula, el presidente de la asociación de médicos de urgencias de Francia, Patrice Belloux, recordó que el verano no ha hecho más que comenzar y dijo, en declaraciones a la cadena BFM, que las cifras de mortalidad “pueden agravarse en los próximos días”.

Los hospitales llevan días advirtiendo de que las urgencias están desbordadas por las consultas e ingresos vinculados a las altas temperaturas. Desde el pasado 18 de junio, en el principio del episodio de calor, los centros sanitarios han registrado un 20% más de intervenciones y consultas, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, y llegaron al 40% en los días de más calor, entre el miércoles y el viernes, cuando se alcanzaron los 40 grados en gran parte del país.

“Hemos extraído las consecuencias de las precedentes olas de calor, obviamente la de 2003, y hemos logrado anticiparnos y reaccionar con rapidez”, presumió el ministro durante una visita a un parque de bomberos, a pesar de las críticas al Gobierno por no haber anticipado medidas más eficaces. Según el ministro, “se han tomado todas las medidas para proteger nuestros servicios de urgencia”, entre ellas la anulación de los festejos y eventos previstos para este fin de semana, como la tradicional Marcha del Orgullo y otros eventos deportivos o musicales.

Esta canícula ha evidenciado que Francia sigue sin estar preparada para afrontar olas de calor tan intensas y prolongadas que, según Météo France lleva años anticipando, son cada vez más frecuentes. La mayoría de los edificios no están climatizados ni adaptados. Estos días la ministra de Sanidad anunció un aumento de la inversión para adaptar escuelas y hospitales, aunque advirtió de que “climatizar todo no es la solución”. De la misma opinión es la ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, que ha sido muy criticada tras asegurar hace unos días, cuando medio país se abrasaba: “Estoy horrorizada por esa gente que dice que hay que poner aire acondicionado en todos los sitios”.

La ola de calor ha centralizado todo el debate político y se ha colado en la precampaña a las presidenciales francesas de 2027. La líder de extrema derecha, Marine Le Pen, anunció un plan nacional de climatización si su partido gana en las urnas porque, según dijo, “no es normal que la gente se muera de calor”, y el ex primer ministro y candidato presidencial Édouard Phillipe dijo que hay que ir “más deprisa y más allá” en materia de adaptación al cambio climático. También propuso un plan para climatizar los edificios y ampliar los espacios de baño.

La ola de calor ha dado una tregua tras 11 días en los que la gente ha tratado de sobrevivir a la asfixia como ha podido y le han dejado: durmiendo en los parques, abiertos de noche como medida excepcional, o bañándose en ríos o canales, como el parisino Canal Saint Martín, donde antes hubiera sido impensable. Como en cada episodio de calor, los aires acondicionados se han agotado a los pocos días. A la cifra provisional de fallecidos atribuibles al calor hay que añadir los 56 ahogados en poco más de una semana. El lunes ya no habrá ningún departamento en alerta máxima y la amenaza es ahora por tormentas, con 38 departamentos bajo vigilancia.

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