Compraventa de propiedades, oro y joyas desde paraísos fiscales al servicio del narco: así operaba en la Costa del Sol Joakim Broberg, hijastro de la alcaldesa de Marbella

La Audiencia Nacional lo condena a 9 años de cárcel y describe un entramado societario que operaba para lavar el dinero de la droga Leer La Audiencia Nacional lo condena a 9 años de cárcel y describe un entramado societario que operaba para lavar el dinero de la droga Leer  

Compraventa de propiedades, oro y joyas a través de una larga lista de intermediarios, empresas fantasma en paraísos fiscales y de un complejo entramado societario, así operaba Joakim Broberg, hijastro de la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, para lavar los ingentes beneficios económicos que le reportaba el tráfico de drogas.

Intentó borrar su rastro, pero no lo logró y lo pillaron. Hoy salda sus cuentas con la justicia en relación a los delitos de narcotráfico y blanqueo de capitales con una condena de 9 años de cárcel y una multa de 4,9 millones de euros.

Lejos han quedado los 30 millones de euros de multa y los 18 años de prisión que la Fiscalía Antidroga, que llegó a pedir 22 años de cárcel para Broberg, había solicitado para él en un primer momento.

La Audiencia Nacional considera probado que Broberg traficó con sustancias estupefacientes y que operó para lavar gran parte de los beneficios derivados de este negocio ilícito. Sin embargo, lo absuelve tanto a él como a otro de los acusados y persona de confianza de Broberg, Roberto Bayona, del delito de pertenencia a organización criminal. Aspecto que la Fiscalía defendía en su escrito de acusación desde el principio

El Tribunal entiende que Broberg y Bayona estaban integrados, de forma estable y permanente, en el tráfico de estupefacientes, hachís y marihuana, pero entiende que no se les puede imputar ser miembros de una organización.

Para la Fiscalía concurría en esta causa, que ha sentado en el banquillo a una veintena de personas, la agravante de organización criminal según el art 369 bis del Código Penal, al entender que ambos operaban en el marco de una organización criminal en la que los participantes en cada una de las operaciones de tráfico de drogas estaban integrados.

Frente a este criterio, el tribunal sostiene que cada uno de los acusados en cada operación de incautación de droga forma un conglomerado de individuos, que son ajenos a las restantes incautaciones de droga. Todo ello, precisa, sin perjuicio de que algunos tengan una relación esporádica entre ellos, lo cual «no conduce a que nos encontremos ante una macro organización bajo cuyo paraguas existan a su vez varios grupos más o menos organizados dedicados a la venta de hachís por varios países europeos».

En el caso de Bayona -la persona a la que los investigadores consideraban «el hombre para todo» de Broberg y una figura muy vinculada al entorno de la familia- la Audiencia Nacional lo ha condenado a tres años y seis meses de prisión como responsable de un delito contra la salud pública, al entender probada su participación en el tráfico de «sustancias que no causan daño a la salud en cantidad de notoria importancia», frente a los siete que solicitaba la Fiscalía.

Entiende probado el tribunal que al menos durante 2020 Broberg y Bayona realizaron diferentes operaciones de venta de marihuana que enviaron desde España, procedente de Marruecos, a Francia con Suecia como destino final.

En este tiempo Broberg ejercía de «jefe» y se ocupaba de «mantener los contactos con los proveedores y los clientes», mientras que Bayona, a las órdenes del sueco, se encargaba de realizar «las entrevistas personales, seguimientos y servicios de lanzadera» necesarios.

Broberg, señala en auto al que ha tenido acceso EL MUNDO, participó activamente en el blanqueo de fondos derivados del narcotráfico para lo que en ocasiones utiliza su inmobiliaria Wasa Consulting.

Y así, con el objetivo de ocultar el origen de grandes sumas de dinero vinculadas al tráfico ilícito de estupefacientes y otras actividades ilegales y de introducirlo en el circuito lícito financiero, Broberg realizó varias operaciones mercantiles e inmobiliarias.

Destaca entre ellas, la compra de una casa en la urbanización La Quinta, en Marbella; y de otras tres fincas en El Herrojo, en Benahavís, realizadas a través de la sociedad panameña Lesley Company INC. y de la mercantil Poni Participativo Corp, domiciliada en Islas Vírgenes Británicas. Solo con la adquisición de la que se conoce como ‘la casa rosada’, Broberg logró blanquear tres millones de euros. Mediante estas operaciones, inmersas en un complejo entramado societario, logró blanquear varios millones de euros, precisa el auto.

Este entramado criminal, que fue desarticulado en 2021 por la policía española en una operación conjunta con la sueca, traficaba con importantes cantidades de droga procedente de Marruecos. Tras llegar a la Península Ibérica las sustancias estupefacientes se enviaban al norte de Europa. La venta en el mercado negro en Suecia y otros países de su entorno generaba ingentes beneficios económicos al entramado, lo que permitía a sus miembros mantener un elevadísimo nivel de vida.

Las actuaciones de los investigadores en el marco de esta amplía y compleja operación policial contra el narcotráfico y el crimen organizado hunden sus raíces años atrás, en concreto en 2019, y ha impedido que acabara en la calle alrededor de una tonelada de hachís.

De acuerdo con la sentencia, cabe destacar que la trama de blanqueo de capitales por la que se ha condenado a Broberg tenía como «base de operaciones» dos oficinas inmobiliarias ubicadas en el Centro Comercial Plaza, en el popular distrito marbellí de Puerto Banús.

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