Economistas y banqueros defienden en Sinaia mantener el dinero físico ante los riesgos de una economía plenamente digital

La digitalización financiera avanza con rapidez, pero su desarrollo no debe traducirse en la desaparición del dinero físico. Esta es la principal conclusión de la Declaración de Sinaia, firmada el 2 de junio de 2026 por representantes de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF) del Instituto de España, el Banco Nacional de Rumanía y diversos académicos e investigadores que han participado en el seminario «Naturaleza, funcionamiento y responsabilidades de un sistema financiero sin moneda física» , desarrollado durante esta semana en el centro turístico de montaña rumano de Sinaia.El documento, encabezado por Mugur Isărescu, gobernador del Banco Nacional de Rumanía, y Jaime Gil Aluja, presidente de la RACEF, defiende la necesidad de mantener un sistema mixto de dinero digital y dinero físico . Los firmantes consideran que este equilibrio es imprescindible para preservar la estabilidad, la seguridad y la accesibilidad del sistema financiero. Rumanía, país de la Unión Europea (UE) que no pertenece a la zona euro, mantiene el lei como su propia moneda. La declaración advierte de que una economía sin efectivo podría generar nuevos problemas de vulnerabilidad. Entre ellos, destaca el riesgo de ciberataques a los sistemas tecnológicos , una amenaza especialmente relevante en un contexto en el que pagos, depósitos, transferencias y operaciones cotidianas dependen cada vez más de infraestructuras digitales. La interrupción de estos sistemas podría tener consecuencias directas sobre ciudadanos, empresas y administraciones.El texto también alerta de otro riesgo económico y social: la intromisión excesiva en la vida privada . La generalización absoluta de los pagos digitales permite una trazabilidad mucho mayor de las operaciones económicas de los ciudadanos. Para los firmantes, esta realidad obliga a abrir un debate sobre los límites entre eficiencia tecnológica, control financiero y protección de la privacidad individual.Uno de los puntos centrales de la Declaración de Sinaia es la defensa de la inclusión financiera . El documento sostiene que la desaparición del efectivo podría perjudicar especialmente a colectivos con menor acceso o adaptación a la tecnología, como personas mayores, ciudadanos con menor formación digital o sectores con menos recursos económicos, como el 47,8% de la población rumana que vive en zonas rurales, casi el doble de la media de la UE. En este sentido, el mantenimiento del dinero físico se presenta como una garantía de participación plena en la vida económica.Diseño de algoritmos humanistasEl Banco Nacional de Rumanía y la RACEF señalan además que han diseñado algoritmos de inspiración humanista orientados a optimizar la circulación monetaria. Según la declaración, estas herramientas buscan contribuir a una gestión más eficiente del sistema financiero sin dejar atrás a amplias capas de la población.La toma de posición llega en un momento en el que bancos centrales, entidades financieras y gobiernos analizan el futuro del dinero en un entorno marcado por el auge de los pagos electrónicos, la banca digital, las monedas digitales de banco central y la progresiva reducción del uso de efectivo en muchos países europeos. Frente a este escenario, los firmantes reclaman prudencia . Su planteamiento no rechaza la modernización financiera ni la innovación tecnológica, pero sí advierte de que el avance digital debe ir acompañado de garantías de seguridad, privacidad y cohesión social.La Declaración de Sinaia concluye así con una defensa explícita del dinero físico como elemento de equilibrio dentro del sistema financiero . Para sus impulsores, el futuro monetario no debería construirse sobre una sustitución total del efectivo, sino sobre una convivencia ordenada entre nuevas herramientas digitales y formas tradicionales de pago que sigan siendo accesibles para toda la ciudadanía.Entre los firmantes figuran, además de Isărescu y Gil Aluja , académicos, investigadores y representantes institucionales como Ovidiu Slăvoiu, Fernando Casado, Luminița Chivu, Vicente Liern, Varujan Vosganian, Montserrat Guillén, Eugen Dijmărescu, Ana María Gil Lafuente, Petre Roman, Víctor Alfaro, Claudiu Negrea, Mario Aguer, Valeriu Ioan-Franc y Dorina Gheorghe. La digitalización financiera avanza con rapidez, pero su desarrollo no debe traducirse en la desaparición del dinero físico. Esta es la principal conclusión de la Declaración de Sinaia, firmada el 2 de junio de 2026 por representantes de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF) del Instituto de España, el Banco Nacional de Rumanía y diversos académicos e investigadores que han participado en el seminario «Naturaleza, funcionamiento y responsabilidades de un sistema financiero sin moneda física» , desarrollado durante esta semana en el centro turístico de montaña rumano de Sinaia.El documento, encabezado por Mugur Isărescu, gobernador del Banco Nacional de Rumanía, y Jaime Gil Aluja, presidente de la RACEF, defiende la necesidad de mantener un sistema mixto de dinero digital y dinero físico . Los firmantes consideran que este equilibrio es imprescindible para preservar la estabilidad, la seguridad y la accesibilidad del sistema financiero. Rumanía, país de la Unión Europea (UE) que no pertenece a la zona euro, mantiene el lei como su propia moneda. La declaración advierte de que una economía sin efectivo podría generar nuevos problemas de vulnerabilidad. Entre ellos, destaca el riesgo de ciberataques a los sistemas tecnológicos , una amenaza especialmente relevante en un contexto en el que pagos, depósitos, transferencias y operaciones cotidianas dependen cada vez más de infraestructuras digitales. La interrupción de estos sistemas podría tener consecuencias directas sobre ciudadanos, empresas y administraciones.El texto también alerta de otro riesgo económico y social: la intromisión excesiva en la vida privada . La generalización absoluta de los pagos digitales permite una trazabilidad mucho mayor de las operaciones económicas de los ciudadanos. Para los firmantes, esta realidad obliga a abrir un debate sobre los límites entre eficiencia tecnológica, control financiero y protección de la privacidad individual.Uno de los puntos centrales de la Declaración de Sinaia es la defensa de la inclusión financiera . El documento sostiene que la desaparición del efectivo podría perjudicar especialmente a colectivos con menor acceso o adaptación a la tecnología, como personas mayores, ciudadanos con menor formación digital o sectores con menos recursos económicos, como el 47,8% de la población rumana que vive en zonas rurales, casi el doble de la media de la UE. En este sentido, el mantenimiento del dinero físico se presenta como una garantía de participación plena en la vida económica.Diseño de algoritmos humanistasEl Banco Nacional de Rumanía y la RACEF señalan además que han diseñado algoritmos de inspiración humanista orientados a optimizar la circulación monetaria. Según la declaración, estas herramientas buscan contribuir a una gestión más eficiente del sistema financiero sin dejar atrás a amplias capas de la población.La toma de posición llega en un momento en el que bancos centrales, entidades financieras y gobiernos analizan el futuro del dinero en un entorno marcado por el auge de los pagos electrónicos, la banca digital, las monedas digitales de banco central y la progresiva reducción del uso de efectivo en muchos países europeos. Frente a este escenario, los firmantes reclaman prudencia . Su planteamiento no rechaza la modernización financiera ni la innovación tecnológica, pero sí advierte de que el avance digital debe ir acompañado de garantías de seguridad, privacidad y cohesión social.La Declaración de Sinaia concluye así con una defensa explícita del dinero físico como elemento de equilibrio dentro del sistema financiero . Para sus impulsores, el futuro monetario no debería construirse sobre una sustitución total del efectivo, sino sobre una convivencia ordenada entre nuevas herramientas digitales y formas tradicionales de pago que sigan siendo accesibles para toda la ciudadanía.Entre los firmantes figuran, además de Isărescu y Gil Aluja , académicos, investigadores y representantes institucionales como Ovidiu Slăvoiu, Fernando Casado, Luminița Chivu, Vicente Liern, Varujan Vosganian, Montserrat Guillén, Eugen Dijmărescu, Ana María Gil Lafuente, Petre Roman, Víctor Alfaro, Claudiu Negrea, Mario Aguer, Valeriu Ioan-Franc y Dorina Gheorghe.  

La digitalización financiera avanza con rapidez, pero su desarrollo no debe traducirse en la desaparición del dinero físico. Esta es la principal conclusión de la Declaración de Sinaia, firmada el 2 de junio de 2026 por representantes de la Real Academia de Ciencias Económicas y … Financieras (RACEF) del Instituto de España, el Banco Nacional de Rumanía y diversos académicos e investigadores que han participado en el seminario «Naturaleza, funcionamiento y responsabilidades de un sistema financiero sin moneda física», desarrollado durante esta semana en el centro turístico de montaña rumano de Sinaia.

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