La Reina ha tomado una decisión tan dolorosa como sabia, propia de una futbolista que sabe leer el juego y llevar el timing del partido y de la vida, capitana del Barcelona que acaba de ganar su cuarta Champions. El título cierra una etapa extraordinaria, sostenida por la ética del trabajo y el talento de una generación única, y abre un período de nuevos roles cuyo sostén será necesariamente el legado de Alexia. La líder se ha vaciado y quedado sin fuerza para llevar una temporada más la bandera del Barça. No se merece que se hable de dinero cuando todavía no se sabe ni si continuará su carrera en Londres. La intrahistoria ya trascenderá con el tiempo si es que la hay después de elegir el mejor momento para decir adiós de manera elegante y discreta, tal como es y ha sido siempre, desde el estadio donde ha competido cada jornada por la Liga.
La capitana ha sabido estar y ser la referente de una manera de jugar y de gestionar, hasta el punto de convertirse en ídolo de pequeñas y mayores
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
La capitana ha sabido estar y ser la referente de una manera de jugar y de gestionar, hasta el punto de convertirse en ídolo de pequeñas y mayores


La Reina ha tomado una decisión tan dolorosa como sabia, propia de una futbolista que sabe leer el juego y llevar el timing del partido y de la vida, capitana del Barcelona que acaba de ganar su cuarta Champions. El título cierra una etapa extraordinaria, sostenida por la ética del trabajo y el talento de una generación única, y abre un período de nuevos roles cuyo sostén será necesariamente el legado de Alexia. La líder se ha vaciado y quedado sin fuerza para llevar una temporada más la bandera del Barça. No se merece que se hable de dinero cuando todavía no se sabe ni si continuará su carrera en Londres. La intrahistoria ya trascenderá con el tiempo si es que la hay después de elegir el mejor momento para decir adiós de manera elegante y discreta, tal como es y ha sido siempre, desde el estadio donde ha competido cada jornada por la Liga.
El agradecimiento se impone a cualquier reproche una vez celebrada de manera colectiva la conquista de la Copa de Europa. Nunca ha personalizado el éxito salvo cuando fue elegida dos veces Balón de Oro. Ha sido pionera en el podio después de ejercer de jornalera desde muy niña, tiempo en que no pudo entrar en el Barça, sino que se batió en nobles equipos que han cuidado del fútbol femenino como el Sabadell, el Espanyol y el Levante. No entró en el FC Barcelona hasta 2012, cuando nacía el equipo campeón de Liga, lejos de la profesionalización iniciada en 2015. El hilo conductor del crecimiento y del éxito responde al nombre de Alexia. Han sido 14 temporadas para el recuerdo por la revolución futbolística, social y cultural que ha supuesto el equipo azulgrana y también la selección con la conquista del Mundial 2023.
La impronta de Alexia ha sido manifiesta incluso en los torneos en que su presencia fue menor en la cancha por las lesiones y el protagonismo recayó en personajes como Rubiales. Ha sabido estar y ser la referente de una manera de jugar y de gestionar, hasta el punto de convertirse en ídolo de pequeñas y mayores, y por supuesto de la generación del filial barcelonista que ya apunta a la plantilla del FC Barcelona con nombres como Serrajordi. Todas quieren ser Alexia, las que están, las que suben y las que vendrán, símbolo de la mujer futbolista que ha conquistado el poder desde la precariedad y el esfuerzo, y naturalmente desde la clase de jugadora singular, máxima expresión del estilo del Barça. Ningún equipo ha sido más escrupuloso con el ideario azulgrana del juego de posición, posesión y presión ideado por Cruyff. Alcanza con repasar la final del sábado después de una temporada de apreturas económicas que obligaron a competir con una plantilla corta, condicionada por las lesiones y de máxima presión para el técnico Romeu. El equipo respondió con madurez, carácter, mentalidad y espíritu competitivo hasta golear al OL. La sincronía con la que jugaron las futbolistas y su dominio del espacio y el tiempo fue tan brillante como la pureza de su fútbol —palabra de Henry—. El Barça asumió la presión desde la identidad y levantó la Copa con un 4-0. Los rivales tienen tanta prisa por ganar que han decidido fichar a quienes se suponen tienen la pócima mágica del Barça. No parece tan fácil y para respuesta está Alexia. Imposible clonar a La Reina, cuya partida a los 32 años no parece que vaya a ser la única si se atiende a las dudas sobre Batlle, León y Paralluelo.
Alexia ya cambió la historia, así que ahora la pelota la tiene el Barça y las que se postulan para reinar desde hace tiempo.
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