El horizonte judicial de Zapatero pende de la declaración ante el juez de Julio Martínez tras su decisión de “colaborar”

El futuro penal de José Luis Rodríguez Zapatero tiene nombre propio. El empresario Julio Martínez Martínez, administrador de la consultora que pagó durante cinco años al expresidente del Gobierno, declara este martes ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, después de contradecir por escrito la versión que dio Zapatero ante el instructor, en la que se desvinculó del rescate público de la aerolínea Plus Ultra aprobado en Consejo de Ministros en 2021. “Yo no he ejercido ninguna influencia en el rescate de Plus Ultra […] eso es una verdad incuestionable”, sustuvo el expresidente. En un escrito en el que el empresario muestra su disposición a “colaborar”, Martínez Martínez asegura que el exlíder socialista era quien “marcaba los pasos a seguir” en esa operación. El presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, también se ha dirigido al instructor para colaborar y ofrecer una versión que encaja con la del comisionista.

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El empresario Julio Martínez comparece ante el Senado, el 9 de abril de 2026. El comisionista declara este martes tras implicar al expresidente en las gestiones del rescate de Plus Ultra  

El futuro penal de José Luis Rodríguez Zapatero tiene nombre propio. El empresario Julio Martínez Martínez, administrador de la consultora que pagó durante cinco años al expresidente del Gobierno, declara este martes ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, después de contradecir por escrito la versión que dio Zapatero ante el instructor, en la que se desvinculó del rescate público de la aerolínea Plus Ultra aprobado en Consejo de Ministros en 2021. “Yo no he ejercido ninguna influencia en el rescate de Plus Ultra […] eso es una verdad incuestionable”, sustuvo el expresidente. En un escrito en el que el empresario muestra su disposición a “colaborar”, Martínez Martínez asegura que el exlíder socialista era quien “marcaba los pasos a seguir” en esa operación. El presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, también se ha dirigido al instructor para colaborar y ofrecer una versión que encaja con la del comisionista.

Martínez Martínez (58 años) lleva meses refugiado en su familia y su núcleo más cercano, a caballo entre Madrid y Elda (Alicante), de donde él es original. Ha escuchado opiniones de todo tipo y se ha dejado asesorar por su entorno, pero se encuentra en un estado de salud complicado, como así lo demostró un informe médico que presentó en el Senado ya en abril y que revelaba síntomas de “ansiedad, somatizaciones gástricas, acatisia, hiperestesia, irritabilidad e insomnio”. Fuentes de su entorno explican que una parte de su familia le recomendó colaborar, para que el proceso sea lo más corto posible y su futuro penal se aligere.

El pasado 11 de diciembre, cuando agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional se presentaron en su vivienda en Madrid, mientras él se disponía a salir, para este empresario, anónimo hasta entonces, la vida dio un giro de 180 grados. Pasó 48 horas en el calabozo sin saber bien de qué se le acusaba, junto al presidente de Plus Ultra, el consejero delegado de la compañía, Roberto Roselli, y el abogado Miguel Palomero. Entonces se convirtió en el hombre más buscado por la prensa, puesto que salió a la luz su estrecha relación con el expresidente Zapatero. Y, durante este proceso, el foco no ha dejado de estar sobre él porque es la pieza clave en la que se unen distintos puntos de la investigación.

Por eso, su declaración no solo es importante para el expresidente; también lo es para el resto de investigados. A finales de mayo, una vez se conocía ya la imputación de Zapatero y se había alzado el secreto de un sumario que se guardó con sigilo desde mediados del año 2025, el empresario alicantino hizo un cambio de abogados que algunos leyeron como un paso hacia la colaboración. El catedrático de Derecho Penal Bernardo del Rosal renunció a la defensa, de la que pasó a estar a cargo la abogada y exfiscal María Dolores Márquez de Prado.

Medio millón de euros en Miami

El horizonte penal de Martínez es ya de por sí enrevesado. La UDEF encontró en su vivienda 280.070 euros en efectivo sin declarar, escondidos en una bolsa de golf, en cajas, en el baño o en el radiador. Él dio una explicación en el juzgado y expuso que se trataba de un dinero familiar y otra parte del dinero de la venta de un inmueble. Los agentes también han hallado medio millón de euros en una cuenta en Miami, que está a nombre de una sociedad radicada en Islas Vírgenes. Aunque Martínez, a través de sus escritos, ha señalado que esto no tiene nada que ver con la investigación, lo previsible es que el fiscal quiera adentrarse en entender la procedencia del dinero, puesto que uno de los principales delitos de los que se acusa a esta trama es el de blanqueo de capitales.

Pero, sin duda, uno de los puntos más calientes de su declaración es el contrato del 1% que él firmó —como administrador de una sociedad que supuestamente se creó en Dubái— para quedarse con ese porcentaje de los 53 millones de euros con los que el Gobierno iba a rescatar a Plus Ultra después de la pandemia. Ese contrato es uno de los indicios principales con los que cuenta el juez Calama para sostener la tesis de que la aerolínea contrató a Julio Martínez Martínez como un método para llegar a Zapatero y que ambos, si se conseguía influir presuntamente en el Gobierno para lograr el rescate, se llevaban un pellizco del dinero público. Y en eso inciden los escritos que se han conocido antes de la sesión de este martes en la Audiencia.

Julio Martínez asegura en esas alegaciones que fue el expresidente quien le avisó de que Plus Ultra se pondría en contacto con él en mayo de 2020 y que, cuando firmaron un contrato en el mes de julio siguiente por 5.000 euros al mes, “la realidad fue que los honorarios a cobrar eran en concepto de asesoramiento que desde mayo venía dando Zapatero”. Fue Zapatero, según esa versión, quien comunicó el 26 de febrero de 2021 que la SEPI iba a autorizar el rescate. Explica además que se decidió diferir hasta el año 2026 el pago del 1% pactado dada la “presión mediática” del momento.

Por su parte, Julio Martínez Sola (comparten nombre, pero no parentesco) justifica que, ante la situación desesperada que atravesaba la compañía, Plus Ultra asumió que debía contratar con Martínez Martínez por su relación con Rodríguez Zapatero, asumiendo asimismo el pago de “elevadas cantidades” de dinero (el 1% del rescate) por “labores que eufemísticamente llamaron ‘de acompañamiento”.

La comida sobre la ‘offshore’

En su declaración ante el juez, Zapatero negó cualquier tipo de presión o influencia sobre ningún funcionario público o miembro del Gobierno; también rechazó haber conocido nada sobre la creación de una sociedad en Dubái para canalizar los fondos, aunque en este punto fue especialmente insistente el juez Calama, que quiso conocer detalles muy concretos de una comida que se celebró el día antes que comenzaran las gestiones para crear esta sociedad. Este punto también es vital porque los investigadores, con la existencia de esta comida, que reservaron los escoltas de Zapatero y a la que asistió Julio Martínez Martínez con otro comensal, pretenden apuntalar la idea de que se fraguó una sociedad offshore con la intención de desviar el dinero del rescate. El expresidente dijo no recordar si él asistió como comensal a esa comida, por lo que el relato del empresario será determinante.

Martínez Martínez, además, era administrador único de Análisis Relevante, la consultora que pagaba a Zapatero, pero que no tenía con él ningún contrato en papel (era verbal, declaró Zapatero), ni existen hojas de encargo con las que el expresidente pueda sustentar las consultorías que hizo. Por eso, el juez receló de que esta labor fuera real y refleja en sus escritos que cree que este era el instrumento que canalizaba el dinero para que terminara en las cuentas del socialista, así como en la empresa de sus hijas What The Fav. El empresario ha asegurado en su escrito ante el juez que cuando se constituyó la sociedad Análisis Relevante “con el atractivo de contar con el expresidente”, el exdirigente socialista quedó fuera del accionario. Martínez Martínez tenía un 75% y el periodista Sergio Sánchez un 25%; se decidió que What The Fav se ocupara de la maquetación de los informes a cambio de una “iguala” por importe de 3.000 euros mensuales.

Venezuela, de fondo

Venezuela ocupará un lugar relevante en el interrogatorio en la Audiencia Nacional. La UDEF detectó, al menos, cuatro viajes entre Martínez y el presidente de Plus Ultra a Caracas entre 2023 y 2025. Los investigadores necesitan conocer bien cuál era la labor de Julio Martínez quien, a su vez, posee una treintena de sociedades, según el registro mercantil.

Calama querrá conocer también los viajes que hizo con el expresidente Zapatero. Igual que a este último le preguntó si habían volado tanto a Venezuela como a Emiratos Árabes Unidos juntos. La Policía encontró en casa del empresario una libreta con copiosas anotaciones sobre la liberación de presos en ese país o labores políticas en las que ha estado inmerso Zapatero, como la repatriación del opositor Edmundo González. Estas notas manuscritas certifican que el vínculo entre ambos era estrechísimo.

Además, en las conversaciones interceptadas por los agentes hay algunas sobre venta de oro y petróleo en las que aparece Julio Martínez Martínez. La Fiscalía Anticorrupción considera que la red de influencias que atribuye a Zapatero no se dedicó únicamente al rescate de Plus Ultra, sino que también afectó a otro tipo de negocios, mencionando específicamente asuntos de oro y petróleo. Si alguien conocía bien todas las actividades del expresidente, ese era Martínez.

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