
España ha renunciado a más dinero en créditos del plan de recuperación europeo, que impulsó la reactivación económica tras la pandemia. En la última revisión que ha hecho el Gobierno de ese programa, la cantidad final de créditos utilizados se queda en unos 21.500 millones tras una nueva rebaja de 1.257 millones en la petición final de fondos. Esta reducción llega, según se deduce de las cifras, por la falta de demanda por parte de empresas en programas destinados a la digitalización, en el desarrollo del coche eléctrico y en líneas de financiación para la construcción de viviendas sociales. Eso implica que España finalmente renuncia a aproximadamente el 75% de los créditos que tenía asignados en el plan de recuperación. No ocurre así con las subvenciones concedidas, que rondan los 80.000 millones de euros y que sí se adjudican íntegramente a proyectos.
El Gobierno elimina el compromiso con Bruselas de reformar los incentivos fiscales ante la debilidad parlamentaria que le impide modificarlos
España ha renunciado a más dinero en créditos del plan de recuperación europeo, que impulsó la reactivación económica tras la pandemia. En la última revisión que ha hecho el Gobierno de ese programa, la cantidad final de créditos utilizados se queda en unos 21.500 millones tras una nueva rebaja de 1.257 millones en la petición final de fondos. Esta reducción llega, según se deduce de las cifras, por la falta de demanda por parte de empresas en programas destinados a la digitalización, en el desarrollo del coche eléctrico y en líneas de financiación para la construcción de viviendas sociales. Eso implica que España finalmente renuncia a más del 75% de los créditos asignados. No ocurre así con las subvenciones concedidas, que rondan los 80.000 millones de euros y que sí se adjudican íntegramente a proyectos.
Esta última renuncia a créditos no es el único cambio significativo que se ve en el documento publicado este viernes por la Comisión Europea, en él también decae la última reforma legislativa de cierta envergadura prevista: la revisión de los incentivos fiscales (tipos reducidos de IVA, deducciones en impuestos o exenciones tributarias) para incrementar la recaudación de Hacienda en una décima de PIB, unos 1.700 millones.
El fondo de recuperación, el plan de ayudas más ambicioso de la historia de la UE, puesto en marcha como respuesta a las duras consecuencias económicas de la covid-19, ya encara su última recta. Los países han presentado sus ajustes finales para facilitar su cumplimiento y así solicitar el último pago con más garantías de recibirlo, total o parcialmente. España lo hizo el 11 de julio y este viernes la Comisión ha publicado su evaluación. En ella, y en sus anexos, queda claro de forma definitiva a cuánto asciende el dinero total que puede llegar a España algo más de 79.000 millones en subvenciones, de los que han llegado o están por llegar unos 61.000 millones.
Por lo que respecta a los préstamos, las cantidades son más bajas a pesar de que en principio era al revés. España llegó a solicitar a Bruselas 83.160 millones en créditos del plan de recuperación. La rebaja de los intereses que se exigían en los mercados para las emisiones de deuda del Tesoro Público, que casi igualaron el precio que se pagaba por los créditos de este Fondo que concede la Comisión Europea, llevó al Gobierno a renunciar ya a más de 61.000 millones de esta línea de préstamos a finales del año pasado.
Ahora vuelve a renunciar a créditos ya concedidos: 1.257 millones en total. Si finalmente el Ecofin, los ministros de Finanzas de la Unión, aprueba la evaluación hecha por Bruselas, la cifra definitiva subirá a casi 21.500 millones. No obstante, como en el caso de las subvenciones, España ya ha recibido buena parte de este dinero (más de 17.000 millones entre lo cobrado y lo que todavía precisa el visto bueno del Ecofin) y le quedarán por reclamar unos 4.500 millones.
Esta vez la renuncia no se debe a la mejoría en el mercado, sino a la falta de demanda de créditos por parte de las empresas y de las Administraciones autonómicas y locales en algunos de los hitos planteados en el plan de recuperación. Una de ella es una línea de préstamos prevista para financiar la promoción de vivienda social por parte del Instituto de Crédito Oficial (ICO) que se minora en unos 182 millones; otra afecta al llamado Fondo de Resiliencia Autonómico, que se reduce en algo más de 400 millones en un programa que gestiona el Banco Europeo de Inversiones (BEI); y hay otras que afectan a la cadena de valor del coche eléctrico, a un fondo de emprendimiento para pymes o a planes de capital riesgo tecnológico.
Además de los cambios por el lado de los desembolsos, también hay un cambio muy significativo por el lado de las reformas comprometidas: la revisión de los incentivos fiscales que concede el sistema tributario español para eliminar alguno e incrementar la recaudación de Hacienda. El cumplimiento de compromiso, incluido desde 2021 en el plan de recuperación, ya había sido retrasado en revisiones anteriores y en esta ha sido eliminado. En su lugar el Ejecutivo español ha incluido −y Bruselas ha aceptado− la publicación de los análisis de gasto que elabora la Autoridad Fiscal, la Airef, y la entrada en vigor de elementos ya previstos en leyes destinadas a facilitar la transición ecológica que ya han sido aprobadas.
Economía en EL PAÍS
