El fusilamiento del poeta supuso la muerte del hombre y el nacimiento del mito Leer El fusilamiento del poeta supuso la muerte del hombre y el nacimiento del mito Leer
«Lo esquivo de Lorca se ha explicado de muchas maneras. Su temprana muerte cortó de raíz su promesa», sostiene Nöel Valis en su libro Lorca después de Lorca, editado en Renacimiento. La profesora de literatura española y portuguesa en la universidad norteamericana de Yale, una de las más reconocidas exégetas del poeta granadino, equipara al autor de Poeta en Nueva York con Whitman o Hemingway «en lo difícil, si no imposible, de distinguir entre la fama de su vida y la de su obra». El noventa aniversario del asesinato del poeta en Víznar ha llevado a numerosas editoriales e instituciones a recuperar la memoria de un poeta que nunca dejó de estar a nuestro lado.
Hoy sabemos que cuando Federico fue asesinado en Víznar desapareció el hombre pero nació el mito. Esta reflexión la sostuvo con lucidez Luis Antonio de Villena en su libro Los mundos infinitos de Lorca, publicado en Tintablanca en 2023. De Villena escribió entonces: «Federico es, culturalmente, el gran mito de la Guerra Civil española y de la injusticia de aquellas tantas muertes crueles. Para ser un mito genuino hacen falta dos elementos básicos y sine qua non: una alta calidad literaria y algún hecho dramático o muy significativo, a menudo de algún modo trágico, que haga al personaje emblema o icono de un tiempo dado». Nöel Valis en Lorca después de Lorca sostiene que en el club de los poetas muertos Federico ejerce de rey: «La plétora de poemas, películas, conmemoraciones y exposiciones que se le dedican, por muy bienintencionadas y loables que sean, han acabado con un exceso de Lorca por doquier», advierte Valis. Y todo porque, en realidad, «las conmemoraciones nos hablan de las personas que participan en ellas».
Pero lo cierto es que Lorca no caduca nunca. ¿Qué mayor hecho dramático que su asesinato en Granada, en su Granada? En estas décadas, desde aquella cobarde tragedia hasta nuestros días, el poeta y el mito no han hecho más que agigantarse.
Hace meses los fastos los inició la Residencia de Estudiantes donde tuvo lugar la exposición Lorca y el archivo: memoria en movimiento, comisariada por Andrew A. Anderson, Melissa Dinverno y Christopher Maurer. Los tres explicaron la muestra con estas palabras: «El archivo de un escritor es un cúmulo de historia y de posibilidades. Es el fértil limo del que salen verso, prosa y una visión de su obra en constante transformación, así como la huella material de esa obra y de la trayectoria vital del escritor, su familia y sus amigo».
Lorca después de Lorca, de la hispanista Noël Valis, propone una mirada transversal: es el primer libro dedicado a Federico como icono cultural y celebridad. Y la aproximación que Valis hace de él toma asiento en argumentos de naturaleza literario-cultural, social, política y en su condición homosexual. Valis, en las primeras líneas de su obra, asegura con exactitud: «La fama de Lorca es global, pero él permanece sin embargo tozuda y exquisitamente español, por no decir andaluz». A partir de una amplia investigación, la autora estudia las múltiples vidas póstumas de Lorca, su condición de poeta del pueblo, icono gay y símbolo de la memoria democrática, así como la construcción de su mito desde la Guerra Civil hasta nuestros días. La obra, premiada con el PROSE Award for Literature, incluye prólogo de Enrique Santos Unamuno y ha sido traducida por Aurora Rice.
¿Qué significa ser «Lorca» como una memoria persistente y una presencia póstuma? Lorca está íntimamente ligado a una doble identidad, que es a la vez personal y colectiva, sea como poeta del pueblo, icono gay o miembro del club de
los poetas muertos. Su fusilamiento al principio de la Guerra Civil fue horroroso, pero también transformativo, poniendo en marcha muchas de las vidas póstumas de Lorca. Nöel Valis lo explica así: la fama lorquiana también nos permite ver, en líneas generales, la celebridad como una nueva expresión de lo maravilloso en el mundo moderno. El aura que envuelve a Federico y su existencia póstuma es a la vez personal y moderna.
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